Un equipo de investigación de Muckraker (dirigido por Anthony Rubin) pasó dos meses siguiendo de cerca una de las vías más letales de entrada irregular a Europa: la ruta del África Occidental que parte de Nouadhibou (Mauritania), cruza el Atlántico hasta las islas Canarias, continúa por la península ibérica y Francia, y termina en el Canal de la Mancha y el Reino Unido. El resultado es el documental de 47 minutos Replacing Europe (Reemplazando Europa), publicado a mediados de octubre de 2026. Su tesis central es que el movimiento de decenas de miles de personas no es un caos descontrolado, sino un sistema gestionado en el que intervienen redes de tráfico, ONG financiadas con dinero público, grupos activistas y administraciones, varias de las cuales reconocen incentivos económicos para mantener el flujo.
El punto de partida: Nouadhibou y el Atlántico
En Nouadhibou, puerto y hub de tráfico, el equipo visitó un centro de ayuda a migrantes de la organización OAMR, que colabora con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU. Allí observaron financiación estadounidense a través del Fondo Julia Taft de la Embajada de EE.UU. (un programa del Departamento de Estado que concede ayudas de hasta 50.000 dólares por proyecto). El entorno combina a personas que buscan cruzar con elementos de tráfico de armas y drogas. El documental describe situaciones de violencia extrema contra migrantes (incluidas mujeres jóvenes retenidas y abusadas por criminales y, en ocasiones, con complicidad policial) antes del embarque.
La travesía atlántica es una de las más mortíferas. En 2024 se contabilizaron miles de muertos y decenas de embarcaciones desaparecidas. Los supervivientes suelen llegar a El Hierro u otras islas. El equipo filmó un rescate en el que un barco abarrotado de hombres en edad militar era remolcado por los servicios españoles; uno de los ocupantes llegó sin vida. Una vez en Canarias, muchos son trasladados en avión a la península. En el aeropuerto de Gran Canaria, Muckraker grabó cientos de hombres africanos esperando vuelos a Madrid (operaciones que se repiten varias veces por semana y gestionadas en gran parte por organizaciones de acogida). Los realizadores afirman haber estado cerca de ser detenidos mientras documentaban estos traslados.
Las declaraciones del trabajador de la OIM
Uno de los momentos más citados es la entrevista con Sheikh M. Kromah, identificado por el documental como trabajador de la OIM en las Canarias. Kromah describe el conjunto como “un juego” en el que “todos quieren su parte”. Según él, las redes de tráfico cobran entre 50.000 y 60.000 euros por embarcación. Sobre España afirma que no hay interés en detener por completo las llegadas porque eso pondría en riesgo la financiación de la UE para gestionar la migración: la estrategia sería “minimizarla, pero no pararla del todo, para seguir recibiendo el dinero”. Menciona también que parte del dinero se mueve en efectivo y que ciertos efectivos policiales en las islas, con retribuciones muy superiores a las habituales, tendrían incentivos para que los barcos sigan llegando.
El documental vincula estas dinámicas con el marco de la OIM y la Agenda 2030 de la ONU, donde la migración aparece como “consideración central del desarrollo”, los migrantes como “agentes de desarrollo” y la prioridad se pone en “facilitar, no restringir” los movimientos.
ACCEM y el aparato de acogida español
Una pieza clave en el traslado y la acogida es ACCEM (Asociación Comisión Católica Española de Migración). Según su propia memoria de 2024 (y confirmado por fuentes que la citan), la organización ingresó unos 225,1 millones de euros, de los cuales aproximadamente el 88 % procedía de la Administración General del Estado. Empleaba a 3.839 personas y gestionaba cerca de 9.800 plazas de acogida. El documental muestra cómo ACCEM organiza el traslado de llegadas de Canarias a campamentos en la península, proporciona alojamiento y una asignación mensual (en torno a 75 euros) más billetes de transporte, incluso a personas sin documentación o que se desplazan a otras ciudades. Un residente senegalés entrevistado llevaba casi un año en un campamento sin empleo y describía esas prestaciones. La presidenta de ACCEM, Pilar Samanes Ara, aparece vinculada en el relato a demandas de “vías seguras y legales” alineadas con la Agenda 2030.
Irún, las huellas pintadas y el cruce a Francia
En Irún, última localidad española antes de Francia, el grupo activista Irungo Harrera Sarea declara haber ayudado a unos 40.000 migrantes a cruzar la frontera. El documental muestra huellas de pies pintadas en el suelo que guían desde la estación de autobuses hacia la Cruz Roja y el ayuntamiento, diseñadas explícitamente para evitar controles policiales. Los activistas orientan sobre qué autobuses tomar. Una vez en Francia, en Bayona, el albergue Pausa (gestionado por el ayuntamiento y financiado con dinero público) acoge a personas indocumentadas con una política de “sin fotos, sin nombres”. Los migrantes suelen permanecer pocos días antes de continuar en autobús hacia otros puntos de Europa.
Francia, Calais y el Canal
En París, el equipo fue atacado cerca de la Torre Eiffel mientras filmaba; uno de los cofundadores, Josh Rubin, resultó herido en la cabeza. También documentaron el trabajo de ARDHIS, una ONG que asiste a migrantes en solicitudes de asilo como refugiados LGTBI (muchas de las cuales, según el relato, no serían genuinas).
En Calais, Muckraker entró en un campamento instalado en un almacén abandonado haciéndose pasar por cooperantes con cámaras ocultas. Describen un entorno de robos, violencia (incluidos tiroteos) y presencia de traficantes. Tras semanas de seguimiento, filmaron el lanzamiento de una embarcación: más de 50 personas salieron de las dunas hacia un bote que partió hacia el Reino Unido. La policía no intervino de forma efectiva durante más de quince minutos. En Inglaterra, solicitantes de asilo en hoteles financiados por el Estado relataron alojamiento y comida gratuitos, unos 300 libras al mes y acceso a la universidad.
Un sistema con incentivos claros
El documental insiste en que el flujo está organizado: desde los centros de ayuda en origen (con financiación internacional) hasta los vuelos, campamentos, asignaciones, rutas señalizadas y cruces del Canal. Los incentivos económicos —tanto para las redes de tráfico como para gobiernos y ONG que reciben fondos por gestionar llegadas— aparecen como el motor principal. España y otros actores minimizan pero no cortan el flujo para mantener la financiación europea; las ONG operan a escala industrial con presupuestos públicos; los activistas facilitan cruces fronterizos de forma abierta.
Los realizadores relatan haber sido atacados violentamente y haber estado cerca de ser detenidos en varias ocasiones. Presentan su trabajo como la primera investigación de este tipo que recorre la ruta completa de extremo a extremo.
Reemplazando Europa no pretende ser un análisis académico equilibrado, sino un reportaje de investigación bajo cobertura que pone el foco en el dinero, los actores institucionales y la logística. Sus afirmaciones más sensibles (las declaraciones de Kromah, el carácter deliberado de las políticas de “minimizar pero no parar”, el volumen exacto de ayuda en Irún) se basan en el material filmado y en las fuentes que el equipo contactó. Los datos de ACCEM, en cambio, coinciden con la memoria oficial de la organización y con coberturas posteriores que la citan. El documental está disponible en YouTube y en plataformas asociadas a Muckraker. Su difusión ha generado debate sobre si el actual modelo de gestión migratoria europeo responde más a incentivos burocráticos y financieros que a un control efectivo de las fronteras.

