Exclusiva de EL MUNDO: la Audiencia Nacional rastrea cientos de mensajes secretos entre Delcy Rodríguez y Víctor de Aldama sobre operaciones petroleras millonarias ligadas a la financiación del PSOE.
EL MUNDO revela las comunicaciones secretas que la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvo durante años con el empresario Víctor de Aldama para negociar la compraventa de cargamentos de petróleo venezolano, con barcos de hasta un millón de barriles.
El subdirector de investigación del diario, Esteban Urreiztieta, anticipó este domingo la información que el periódico publica junto a Ángela Martialay: las operaciones estaban lideradas por la empresa suiza Pegaso Energy, con sede en Ginebra, y se cobraban en Rusia a través de la sociedad Kvarta Ltd, un mecanismo que permitía eludir las sanciones internacionales al régimen de Nicolás Maduro.
La Audiencia Nacional, concretamente el Juzgado Central de Instrucción número 2 que dirige el magistrado Ismael Moreno, ha encargado a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil el análisis de estos mensajes. Forman parte de la pieza secreta sobre la presunta financiación irregular del PSOE, después de que Aldama entregara abundantísima documentación en el marco de su colaboración con la Justicia.
Threema, Pegaso Energy y el circuito ruso
Los intercambios se produjeron a través de Threema, una aplicación de mensajería cifrada considerada de alta seguridad. En ellos, Aldama actúa en numerosas ocasiones como representante de Pegaso Energy. Esa sociedad suiza tenía una alianza comercial con la rusa Kvarta Ltd, que aportaba la estructura financiera para operar con PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
El crudo se cargaba en Venezuela —en puertos como Amuay, en la península de Paraguaná— en grandes petroleros. Uno de los buques citados es el griego MT Eurosea, de 240 metros de eslora y capacidad para medio millón de barriles. Después se comercializaba en refinerías de Europa y Asia. El pago se instrumentaba en cuentas rusas: «Los rusos pagan a la cuenta rusa de Pegaso y Pegaso dispone en el mismo día donde tú designes», reza uno de los mensajes.
Las operaciones se planteaban bajo la modalidad FOB (Free On Board): PDVSA entregaba el crudo a bordo del buque y asumía los costes hasta ese punto; el flete internacional, seguros y tributos corrían a cargo del comprador.
Cifras concretas y problemas de carga
En junio de 2021 —pocas semanas antes de que Pedro Sánchez destituyera a José Luis Ábalos como ministro de Transportes—, Aldama escribió a Delcy Rodríguez:
«Hola Delcy, te voy a mandar una propuesta de Pegaso con la carta de los rusos a ver si se puede hacer la operación […] Para sacar el fuel oil».
Le precisó que los barcos estaban en Amuay y que la intención era adquirir más de 15 millones de barriles de crudo en apenas seis meses.
En otra conversación se habla de una carga concreta de 215.000 barriles que debía reportar a la industria venezolana 3,9 millones de dólares. Delcy Rodríguez advertía de los impagos: «Es que si no pagan la deuda no les van a dejar cargar. PDVSA no está dando producto a clientes con deuda». Aldama relataba problemas operativos: un barco esperando 30 días en Amuay para cargar y otro que, al llegar a República Dominicana, «tenía más agua de lo normal». «Un lío, vamos», resumió.
Los investigadores también examinan fletes de hasta un millón de barriles en un mismo buque, que habrían generado unos 15 millones de dólares de beneficio para el Gobierno venezolano, con una previsión de comprar unos dos millones de barriles cada dos semanas.
El nexo con la financiación del PSOE
Aldama ha declarado —en comparecencias que permanecen bajo secreto— que realizó entregas de dinero en efectivo al entonces ministro Ábalos y a su asesor Koldo García con fondos procedentes de estos negocios petroleros en Venezuela. Según su relato, al menos una de esas entregas, de 300.000 euros, se produjo el 3 de enero de 2020 en el chalé de El Viso (Madrid) donde Ábalos tenía su residencia oficial. El destino de ese dinero, según el empresario, era la financiación del PSOE y de la Internacional Socialista.
La Audiencia Nacional trata de dilucidar si el giro de la política exterior española hacia Venezuela durante el primer mandato de Sánchez —del reconocimiento de Juan Guaidó a una posición más distante— estuvo condicionado por esta presunta financiación irregular. Los investigadores también tienen en el punto de mira el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Aldama ha involucrado en estas operaciones opacas. Zapatero está imputado en otra causa de la Audiencia Nacional, la de Plus Ultra.
Los mensajes, según fuentes de la investigación, acreditan el «extraordinario nivel de influencia» que Aldama tenía ante las más altas instancias del Gobierno de Maduro, una capacidad anterior incluso a su relación con Ábalos y que, presuntamente, el entorno socialista habría aprovechado.
La investigación sigue bajo secreto. Lo que EL MUNDO ha podido acreditar es que la UCO ya está desbrozando este voluminoso material de comunicaciones entre la número dos del chavismo y el empresario que, según su propia versión, canalizaba petróleo venezolano hacia estructuras financieras rusas y, al mismo tiempo, efectivo hacia el entorno del PSOE.

