Kill Gates guarda en la recámara varios pufos plandémicos. A cada cual más delirantes. Barajen el que estimen oportuno. Rhoda Wilson lo clava. Ella apuesta por el ébola, tan cercano el mundial con multitud de países tomando sus medidas dizque sanitarias y preparando las armas biológicas bautizadas como vacunas. Lo de siempre. El ratavirus, prefiguración y ensayo. Otros, como Todd Callender, apuesta por Marburg, al sospechar que el gobierno estadounidense provocará una pandemia mortal de este «virus» vinculándola a la 5G. La farsa covid, una prueba. Y no olviden que los pinchacitos covidicios probablemente hayan instalado «cargas útiles» de marburg en víctimas humanas. La señal de transmisión 5G, en ese sentido, activaría, el arma biológica, desencadenando la próxima plandemia. Y qué decir del padre de Boris Johnson, Stanley, que escribió un libro llamado «virus Marburg» en 1982 sobre una pandemia causada por un mono. Marburg: genocidio o nasti de plasti. «Coincidencias» veredes.

Masonerías, esoterismos, alquimias…

Dai Dai de Shakira, cuarta ocasión, tras Alemania, Suráfrica y Brasil, escribiendo al perruno dictado de la élite. El Ángel/diosa (mexicana) de la Independencia (Nike, diosa de la victoria) y el baobab o árbol de la vida africano. Y escuchando las letras lo siempre: basto fraseo sobre dolor, lágrimas, sangre, transformación y gloria. Esta chusma gobernante se sabe ganadora. De un evo a otro. Pura alquimia, de plomo a oro.

Y agreguen la final de la pasada Champions, indisimulada firma y rúbrica. Tocando la banda estadounidense The Killers (Los asesinos). Y su estrecho vínculo con New Order (Nuevo Orden): no es solo una influencia musical, sin más, sino que dio origen directo al grupo, ya que está tomado directamente del videoclip de la canción «Crystal», lanzada por New Order en 2001. Y en plano cenital, escuadra y compás. Lo dicho, firma y rúbrica.

En fin.

