Luchan contra el champú y los tratamientos contra los piojos y también contra el fascismo que según ellos les impide vivir en el paraíso de los trabajadores. Todo el lenguaje del resentimiento y la llorería que son habituales en este tipo de convocatorias.
Van de tolerantes por la vida y dicen que hay que echar de los barrios a la gente que no piensa como ellos y que podemos ser cualquiera d ellos que estemos en contra de sus pajas mentales. Lo que faltaba. Estamos aquí acogiendo a todo el mundo, utilizando la jerga de ellos y su Sistema, e incluso a la gente tan simpática que nos manda Mohamed, y encima luego vienen estos piojosos a decirnos que ellos son quienes determinan quién entra y quién sale cuando son unos parias a los que nadie hace ni p*** caso.
Seguro que no faltaba el comando itinerante antifa cántabro que va a todas estas cosas para que parezca que son un montón de gente como ellos en cada pueblo, pero tengo más que la impresión de que son ellos mismos todo el rato. Los mismos perroflautas del porro y la flauta, aunque casi siempre desprovistos de perro porque eso conlleva una mínima responsabilidad que no están dispuestos a acarrear. Menudos son.
Seguro que entre toda esa masa no juntas ni un 20% de verdaderos trabajadores que no estén con el peta y la litrona y de baja laboral todo el santo día.
Encima de todo, iban con una bandera en la que aparecía un gato, por eso de que son cuatro gatos siempre, aunque en lo suyo es más el tema del perro y la flauta. En un principio, me sorprendió que algunos amigos me dijeran que eran bastante gente, porque no suele ser así, como confirmé al acercarme personalmente y poder tomar unas fotos en las que se ve toda la gente que son. Es decir: como mucho 200 personas para una ciudad de más de 200.000 personas y una provincia de más de medio millón, lo que me parece una muestra insignificante y más si tenemos en cuenta que la mitad de ellos serán turistas de otras provincias. Pero no usemos la palabra turista porque a estos huevones les ofende muchísimo últimamente. Sólo ellos pueden irse de turismo por ahí con su perro y con su flauta.
Como tónica habitual, no había una sola bandera española por ninguna parte. Normal que no se les quiera unir nadie que no sean ellos mismos, es decir, los porretas sin lavar de aspecto sanote de toda la vida. Además de todo, aunque según ellos se preocupan un montón por los inmigrantes, no había ni uno entre ellos prácticamente. Es que son todo contradicciones. Porque entre otras cosas acusaban a esos fascistas que dicen que están en sus barrios y que les suponen una amenaza brutal de usar la violencia. ¿En serio? ¿En serio los proetarras que siempre estáis diciendo que hay que matar a los fascistas y que hay que combatir al fascismo y todo el día estáis con la violencia en vuestro mensaje y el odio auténtico vais ahora de filósofos pacifistas por la vida?
Las banderas de Palestina tampoco faltaban, eso no, pero yo os aseguro que tampoco en Palestina os quieren, puesto que vuestro rollito LGTBI y bastante ateo en general no es bienvenido en ninguna comunidad tradicional de toda la vida. Mucho menos en África, donde os aseguro que no os dejarían expresaros en el 99,99% de ese territorio salvo en Canarias y Ceuta y Melilla.
Como ironía de la vida, justo después me encuentro con un amigo de toda la vida que tiene dos hijos pequeños y me cuenta que el pequeño es el único español de su clase y el mayor es uno de los dos únicos niños españoles de clase. Y estamos hablando de una capital de provincias. ¿De verdad que somos tan racistas? Porque es una situación rarísima si estamos tan llenos de racismo y de odio y no se puede aquí ni respirar. Por eso viene todo el mundo, ¿no?

