En noviembre de 2025, el periodista Tucker Carlson publicó en su canal de YouTube una entrevista de más de una hora con Dane Wigington, fundador de GeoEngineeringWatch.org, titulada “EE. UU. admite que las estelas químicas son reales (peor de lo que crees)”.
Wigington, quien lleva casi 30 años investigando el tema, sostiene que las largas estelas blancas que dejan los aviones a gran altitud (conocidas popularmente como chemtrails) no son simples contrails (estelas de condensación de vapor de agua), sino dispersiones intencionadas de partículas para geoingeniería climática.
Principales afirmaciones de Dane Wigington en la entrevista
- No es condensación: Las estelas persisten durante horas o forman nubes extensas, algo que el vapor de agua no hace en condiciones normales. Wigington cita imágenes cercanas de aviones militares (KC-10, KC-135, C-17) con boquillas visibles que encienden y apagan las dispersiones. Afirma que los motores de alto bypass de los aviones modernos apenas producen condensación.
- Análisis de muestras: GeoEngineeringWatch.org envió un laboratorio de vuelo de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) para tomar muestras directamente de las emisiones. Los análisis en Rensselaer Polytechnic Institute (Nueva York) detectaron nanopartículas de aluminio (bio-disponible y tóxico para toda la vida), bario, estroncio, manganeso, surfactantes, fibras poliméricas y grafeno. El aluminio es un elemento mencionado en patentes de geoingeniería por su capacidad reflectante.
- Propósito declarado: La comunidad científica climática global y gobiernos piden públicamente “inyectar aerosoles en la estratosfera” para reflejar la radiación solar y mitigar el supuesto calentamiento. Wigington argumenta que esto ya se está haciendo de forma encubierta desde hace décadas, aunque los efectos reales empeoran la situación (provocan más calor a largo plazo, destruyen la capa de ozono y contaminan todo el planeta).
- Uso como arma:
- Países como Irán han sufrido sequías “una vez cada mil años” tras ser demonizados. El propio líder iraní y científicos locales han acusado a la OTAN de cortar su precipitación.
- Operaciones históricas: Project Cirrus (1947, modificación de huracanes), Operation Popeye (Vietnam, control de precipitaciones que llevó al tratado ENMOD de 1976 prohibiendo la manipulación del clima en guerra, pero no sobre población propia).
- Huracanes desviados, inundaciones manipuladas con transmisiones de frecuencia (NEXRAD, HAARP), nevadas artificiales en zonas subtropicales (como el temporal en Nueva Orleans o Florida).
- Magnitud de la contaminación: Se dispersarían entre 40 y 60 millones de toneladas anuales de nanopartículas. Estas partículas son tan pequeñas que 100.000 caben en el ancho de un cabello humano, permanecen suspendidas más tiempo y son altamente bio-disponibles. El material base podría provenir de cenizas de carbón.
- Impactos observados:
- Reducción drástica de la producción solar (hasta 70 % en algunos días).
- Colapso de polinizadores (abejas, insectos terrestres y acuáticos bajaron 80-90 %).
- Pláncton oceánico reducido hasta 90 % (principal productor de oxígeno).
- Árboles y bosques muriendo por envenenamiento de raíces y microbioma del suelo (aluminio bloquea la absorción de nutrientes); la cubierta forestal global ha caído un 66 % desde la era preindustrial, y el tercio restante está agonizando.
- Aumento extremo de eventos meteorológicos anómalos, incendios más virulentos (partículas de aluminio actúan como incendiarias, similar a la termita) y sequías prolongadas.
- Contaminación ubicua: nanopartículas en lluvia, aire respirable, tejidos de ballenas, cerebros y órganos humanos.
- Encubrimiento: Orden de silencio a meteorólogos de la National Weather Service y NOAA; meteorólogos leen guiones preparados por contratistas como Raytheon y Lockheed Martin. Pruebas oficiales de calidad del aire solo miden partículas grandes (PM10, PM2.5), ignorando nanopartículas. Wikipedia y medios mainstream descalifican cualquier pregunta como “teoría conspirativa”.
Contexto y motivación de Wigington
Wigington vivía en una casa fuera de la red en el norte de California (destacada en revistas de energía renovable) y notó que sus paneles solares perdían hasta 70 % de rendimiento por las “nubes” artificiales. Empezó a analizar la lluvia y encontró niveles crecientes de aluminio (hasta 3.450 ppb en un evento). Afirma que no puede ignorar lo que ve porque destruye los sistemas de soporte vital del planeta.
Insiste en usar términos científicos (geoingeniería, inyección de aerosoles estratosféricos, gestión de radiación solar) en lugar de “chemtrails”, porque este último término sirve para marginalizar el debate.
Respuesta legislativa mencionada
- Proyectos de ley para prohibir la geoingeniería en 36 estados de EE. UU.
- Ya aprobados en Tennessee y Florida.
- Marjorie Taylor Greene ha mencionado el tema públicamente.
- Wigington ha hablado con legisladores y con personal del gobernador de California, Gavin Newsom, sin obtener respuestas concretas.
Conclusión del entrevistado
Wigington considera que la geoingeniería es el “arma base” de control: permite desestabilizar poblaciones mediante sequías, inundaciones o hambrunas sin que la gente sepa que está bajo ataque. Afirma que solo exponiendo completamente el programa (con datos, imágenes satelitales y muestras) se podrá generar una reacción global suficiente para que las fuerzas armadas y la población exijan su fin. Recomienda visitar geoengineeringwatch.org como repositorio principal de datos, documentos y el documental The Dimming.
La entrevista de Tucker Carlson presenta estas afirmaciones como una admisión implícita del gobierno (ya que la propia comunidad climática pide públicamente lo que supuestamente ya se hace en secreto) y como un peligro existencial mayor que cualquier otro debate climático. Carlson expresa sorpresa por la escala y duración del programa, y compara el encubrimiento con el de la narrativa “segura y efectiva” de las vacunas COVID.

