A pesar de la escasísima cobertura en los medios convencionales, este lunes, en una jornada marcada por el descontento generalizado, miles de trabajadores autónomos han salido a las calles de toda España, para exigir mejoras en sus condiciones laborales. Convocada por la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos 30N, esta movilización simultánea en cerca de 40 ciudades representa una continuación de la histórica protesta del pasado 30 de noviembre, donde más de 80.000 personas se manifestaron en 21 localidades.
El objetivo era superar esa cifra y forzar respuestas institucionales a un sector que representa a más de 3,4 millones de personas y que se siente «asfixiado» por la falta de apoyo, pero lamentablemente ha quedado lejos de esa cifra a juzgar por la afluencia.
Los autónomos denuncian una serie de problemas estructurales que amenazan la viabilidad de sus negocios. Entre las demandas clave destacan la reducción de las altas cuotas a la Seguridad Social, que actualmente se cobran independientemente de los ingresos facturados, lo que obliga a muchos a pagar incluso en meses sin actividad. También exigen una mayor protección social, equiparable a la de los trabajadores asalariados, incluyendo bajas por enfermedad dignas y acceso al desempleo sin trabas burocráticas.
Otro punto central es la burocracia excesiva, calificada como «asfixiante» por los manifestantes. Los trámites administrativos, combinados con una presión fiscal creciente, han llevado al cierre de miles de negocios: solo en 2025, más de 400.000 autónomos se dieron de baja en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), con el sector comercio sufriendo más de 13.500 cierres. Los impuestos, como el IRPF y las cotizaciones, se consideran desproporcionados, especialmente cuando se adelanta IVA por facturas no cobradas.
Una de las quejas más sonadas es el incumplimiento por parte de España de la Directiva (UE) 2020/285, que permite a los Estados miembros eximir del IVA a los autónomos y pequeñas empresas con una facturación anual inferior a 85.000 euros. Esta norma, aplicable desde 2025, busca aliviar la carga fiscal de los pequeños negocios, pero el Gobierno español la ha mantenido bloqueada en el Congreso, colocando a los autónomos nacionales en desventaja frente a sus homólogos europeos. Distintas organizaciones han denunciado esta situación ante la Comisión Europea, solicitando sanciones y destacando que España es el único país de la UE que no aplica esta exención. Bruselas ha advertido que podría llevar el caso ante el Tribunal de Justicia de la UE, lo que teóricamente podría terminar en multas significativas.

La movilización ha tenido un impacto notable en diversas ciudades, con una afluencia que refleja el malestar acumulado. En Madrid, la capital ha sido epicentro de la protesta, con miles de autónomos marchando desde la Plaza de España hasta la Puerta del Sol, donde se ha leído un manifiesto denunciando el «abandono institucional». Entrevistas en directo a algunos manifestantes han destacado frases como «No seáis autónomos en este país», una frase que resume la frustración general.
En Valladolid, la manifestación ha congregando a cientos de participantes, partiendo a las 11:00 horas desde la Plaza de la Universidad y recorriendo calles como López Gómez y Santiago hasta la Plaza Mayor. Cánticos como «Autónomos asfixiados, ¡basta ya!» o «Si el autónomo desaparece, España se desvanece» han sonado con fuerza.

Pamplona se ha sumado al movimiento con una concentración que ha destacado por su enfoque en la seguridad jurídica y la reducción de cuotas, aunque con una afluencia bastante moderada comparada con otras capitales. La protesta ha transcurrido pacíficamente, alineada con el manifiesto nacional.
En las Islas Canarias, las protestas se han extendido por varias islas, incluyendo Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa, ajustadas al horario canario. En Gran Canaria, la marcha ha salido de la Plaza de España, recorriendo avenidas como Mesa y López hasta la Base Naval y finalizando en la Plaza de la Feria, congregando a cientos de participantes.
En Zaragoza, la manifestación ha congregado a cientos de autónomos, partiendo a las 11:00 horas desde la Plaza de España y recorriendo calles como Coso, Don Jaime, San Jorge, Plaza San Pedro Nolasco, hasta llegar a la Plaza del Pilar. Los manifestantes han coreado eslóganes como «Basta de asfixia» y han denunciado el abandono institucional, con videos en redes sociales mostrando la marcha bajando por la calle Don Jaime.
En total, la Plataforma estima una participación superior a la anterior, con ecos en lugares como Huesca, Linares, Oviedo, León, Bilbao, Santiago de Compostela y Santander.

Los autónomos insisten en que no buscan privilegios, sino justicia: «Somos imprescindibles para la economía, pero nos tratan como invisibles». Con el apoyo de redes sociales y entrevistas en medios, el movimiento 30N se consolida, presionando por reformas que podrían aliviar la carga de un colectivo vital para España. Si no hay respuestas, advierten, volverán a salir a las calles.

