Por Alfonso de la Vega
Tras el audaz pero cínico secuestro de Maduro y las amenazas sobre Groenlandia e Irán parte de casta política estabulada junto con la prensa y medios de manipulación de masas de España y la degenerada UE se ven obligados a reconocer, aunque no siempre lo confiesen, el final de ese sueño infantil del globalismo como algo conveniente y filantrópico, propio de un mundo civilizado que pretende trascender soberanías nacionales en beneficio de la humanidad.
Por desgracia, es preciso reconocer que los reyes magos son los padres, una especie de toma de conciencia de las relaciones entre adultos abandonando hermosas ensoñaciones de la niñez, todo eso del multiculturalismo, la democracia, las instituciones globalistas, el mundo basado en reglas y demás engañosas consignas habituales propias de publicistas, ignorantes o y estafadores.
El secuestro del presidente venezolano abre los ojos sobre lo que de verdad pasa y sobre lo que nos puede pasar. En cierto modo, y más allá de la infame catadura moral del personaje, no deja de tener un componente simbólico en la media que representa la eliminación de cualquier obstáculo autóctono para satisfacer intereses ajenos, en este caso los imperiales.

Ha pillado a nuestra casta política borbónica a por uvas, en la inopia geoestratégica, entretenida en sus peleas y rebatiñas, o en perpetrar sus cohechos o desfalcos y salir airosos, enriquecidos e indemnes de ellos. El centrismo zurdo derecha pero poquito se relamía de gusto con la hermosa ensoñación de un ZP vestido de naranja, porque los filantrópicos gringos hiciesen lo que las instituciones borbónicas se muestran incapaces de hacer. Su gozo en un pozo, incluso ZP puede salir reforzado gracias a su amistad con la flamante presidente digito designada, y el zascandil Trump no les va poner en bandeja la cabeza del Bautista, el odiado valido Sánchez. Al revés, es posible que dada su habilidad para retorcer toda clase de argumentos y coyunturas salga reforzado del incidente. Más que en sus vistosas proclamas cara a la galería hay que fijarse si sirve bien los intereses globalitarios, que están en colusión o sinergia relativa hasta cierto punto con los particulares imperiales de EEUU.
La realidad actual es que en esta fase del degenerado liberalismo globalitario lo que importa son los negocios transnacionales que necesitan el poder militar o la capacidad e engaño institucional para adueñarse de los recursos, engordar la gusanera de la deuda empobrecedora y liberticida, hacer obedecer a la población y establecer en cada antigua nación ex soberana economías duales. Una, la vinculada al mundo financiero y los monopolios y los negocios globalistas de una parte que es la que interesa y se protege, y otra, la de subsistencia de la economía real que satisface necesidades reales más o menos elementales de la sociedad. Para ello es preciso reducir y si se puede exterminar a la antigua clase media sostenedora de la sociedad civilizada, la economía real y las instituciones nacionales.
Venezuela es un buen ejemplo. Según confesión propia la intervención militar pretende controlar los recursos naturales, sobre todo el petróleo, para satisfacer sus propios intereses y sin embargo condena a la población venezolana a seguir disfrutando de las delicias de la dictadura nombrando a la “lugartenienta “ de Maduro presidente de la república bolivariana. Una muestra de esa economía dual que comentaba con una clase media diezmada o destruida. El corolario es que cualquier dictadura está relativamente salvo mientras, como decían en El Padrino, se compartan los recursos junto con jueces, policías y periodistas. Es decir, mientras funcione el primer bloque de esa economía dual lo demás tiene una importancia subsidiaria, e incluso se perpetran o disimulan pucherazos si sirven mejor para la causa.
Otro ejemplo es España: el IBEX 35, como marcador de la economía globalista ligada a los grandes monopolios y corporaciones internacionales sube y sube, nuestras menguantes élites se hacen de oro con el gobierno socialcomunista golpista filoetarra de Su Majestad, mientras en cambio la sociedad española se va deteriorando a ojos vistas, se vulnera impunemente la constitución y aumentan los índices de miseria y de expolio fiscal de los súbditos.
Por eso en pura coherencia no cabe esperar ninguna ayuda exterior para mejorar la situación de la que se benefician los poderosos mientras que, como buenos trileros, nos distraen con un ¿dónde está la bolita de los partidos políticos colaboracionistas o mercenarios? El poder real siempre lo detentan los mismos.
La UE es otro ejemplo de institución internacional que se comporta en contra de los legítimos intereses de las naciones. Actúa como caballo de Troya de esta destrucción con sus políticas ruinosas y liberticidas, dirigidas también a la progresiva decadencia y futura extinción de la población europea autóctona promoviendo el aborto e importando para sustituirla a millones de personas ajenas cuando no enemigas de nuestra cultura europea. O con el sabotaje WOKE a la moral, o la destrucción de la agricultura, la industria o el sector energético. Anticipándose a la nueva primavera vuelven las tractoradas de protesta.
Ignoro si la causa de lo que nos pasa es que nos “echan droja en el colacao” como al obtuso protagonista del anuncio famoso pero mientras más tardemos en reaccionar, en salir de este encantamiento maléfico, menos posibilidades tenemos de sobrevivir.

