domingo, abril 6, 2025
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¿Donas sangre de manera altruista y desinteresada? Pues menuda sorpresa que te vas a llevar

Una reciente revelación ha supuesto una nueva sorpresa para los españoles: España exporta sangre humana a Estados Unidos, un negocio que contradice la creencia generalizada de que la sangre donada en nuestro país se destina exclusivamente a salvar vidas dentro de nuestras fronteras de manera altruista. La usuaria de X, Betania (@BetaniaTv), ha destapado este hecho en un post que nos ha generado bastante indignación: “¿De verdad creías que la sangre que donabas se quedaba en España?”. Lo que parecía un acto de solidaridad se ha transformado en un escándalo que pone en tela de juicio la ética del sistema de donaciones y el uso que se hace de nuestra generosidad.

En España, el sistema de donación de sangre está gestionado por 17 Servicios Regionales de Transfusión Sanguínea, integrados en el Sistema Nacional de Salud Pública, y se basa en un principio fundamental: las donaciones son 100% voluntarias y no remuneradas, según datos de la Alianza Europea de Sangre de 2023. Los españoles donamos sangre con la convicción de que nuestro gesto desinteresado servirá para atender emergencias médicas, operaciones quirúrgicas o tratamientos dentro de nuestro propio sistema sanitario. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Parte de esa sangre, o más específicamente el plasma derivado de ella, termina cruzando el Atlántico para alimentar un lucrativo mercado en Estados Unidos.

La empresa española Grifols, un gigante mundial en la producción de medicamentos derivados del plasma desde 1909, está en el centro del negocio. Grifols, que comenzó su andadura con la creación del primer banco privado de sangre y plasma en España, ha expandido su negocio hasta convertirse en un actor clave en el mercado internacional.

Según su propia historia corporativa, la compañía ha establecido partnerships con empresas norteamericanas como Dade Reagents y ha adquirido centros de donación de plasma en Estados Unidos, como los 43 centros de SeraCare (ahora Biomat). Este modelo de negocio, que transforma el plasma donado en medicamentos para enfermedades raras y crónicas, genera millones de euros, pero también plantea serias preguntas éticas: ¿es justo que la sangre donada gratis por los españoles se convierta en un producto de exportación mientras nosotros creíamos que se usaba para salvar vidas aquí?

Datos oficiales del proyecto Comtrade de las Naciones Unidas, citados en un artículo de Newsweek de 2019, revelan la magnitud del comercio global de sangre. En 2017, las exportaciones de sangre humana y animal para fines médicos representaron el 2,3% del valor total de las exportaciones de Estados Unidos, un mercado donde Grifols tiene una presencia significativa. Estados Unidos alberga 700 de los 1.000 centros de donación de plasma del mundo, muchos de los cuales recolectan plasma de comunidades desfavorecidas, una práctica que está prohibida en numerosos países por razones éticas.

En España, sin embargo, los ciudadanos donamos sin recibir compensación alguna, confiando en que nuestro aporte se queda dentro del sistema nacional de salud. La revelación de que parte de esa sangre se exporta a un mercado donde el plasma se comercializa es, cuanto menos, indignante.

El contraste con otros países agrava aún más el escándalo. En Alemania, por ejemplo, los donantes de plasma reciben una compensación económica, mientras que en España donamos de forma altruista, pensando que nuestra sangre se destina a pacientes locales. Como señala un usuario en la conversación de X, “en Alemania a la gente le pagan por donar sangre, aquí la gente dona gratis, ahí tienes la explicación”. La respuesta de Betania no se hace esperar: “Es terrible que hagan negocio con nuestra sangre”. Y tiene razón. La idea de que nuestra generosidad se transforme en un producto de exportación para una industria multimillonaria es un golpe directo a la confianza de los donantes.

Grifols, por su parte, defiende su modelo argumentando que el plasma se utiliza para fabricar medicamentos esenciales para tratar enfermedades raras, como la deficiencia de antitrombina III o la alfa-1 antitripsina, que protege el tejido pulmonar. Sin embargo, esto no justifica la falta de transparencia. Los españoles no donamos sangre para que una empresa privada, por muy loable que sea su objetivo final, haga negocio con ella en mercados extranjeros. Donamos para salvar vidas aquí, en nuestro país, en nuestro sistema de salud.

Este escándalo no solo pone en entredicho la ética de empresas como Grifols, sino también la complicidad de las autoridades sanitarias españolas. Si el sistema de donaciones está diseñado para ser altruista y no remunerado, ¿cómo es posible que se permita su comercialización a nivel internacional? La falta de claridad y la opacidad en el destino final de las donaciones socavan la confianza de los ciudadanos en un sistema que depende precisamente de nuestra buena voluntad. Como apunta otro usuario en X, “hay tantas cosas que no sabemos”, a lo que Betania responde: “Hay que ir destapando toda esta basura”. Y no le falta razón. Los ciudadanos merecemos saber qué se hace con nuestra sangre y por qué se permite que un gesto solidario se convierta en un negocio transatlántico.

La exportación de sangre humana de España a Estados Unidos es un escándalo que exige respuestas inmediatas. Las autoridades sanitarias, junto con empresas como Grifols, deben rendir cuentas y explicar cómo es posible que un sistema basado en la solidaridad haya derivado en un comercio que beneficia a unos pocos mientras traiciona la confianza de millones. Los españoles donamos sangre para salvar vidas, no para engordar los beneficios de una industria global. Es hora de que se ponga fin a esta práctica y se garantice que cada gota de sangre donada se destine al propósito para el que fue dada: ayudar a quienes lo necesitan dentro de nuestras fronteras. Todo lo demás es una afrenta a nuestra generosidad y un abuso intolerable de nuestra buena fe.

 

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1 COMENTARIO

  1. Desde luego que cada día nos enteramos de algo nuevo.

    Y no creéis que los fetos abortados en España también se exportan?,y por qué no ‘suponer’,que la extracción de órganos no es siempre para uso nacional?.

    De las eutanasias,también extraen sangre.

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