jueves, julio 18, 2024
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Sobre las votaciones francesas

Por Alfonso de la Vega

La situación de Francia gracias al globalismo multiculturalista cada vez resulta más lamentable. Asesinatos, sabotajes, revueltas, disturbios, atentados contra templos cristianos, islamistas en rebeldía contra las leyes republicanas o la amenaza de verse enredada por sus dirigentes mercenarios en un conflicto bélico mortal a mayor negocio del sionismo y del deep state. Existen áreas donde el multiculturalismo muestra su vocación de parasitismo y delincuencia de modo impune…

El resultado de las elecciones francesas tienen, como todas aún, un componente local pero también dejan traslucir importantes aspectos estratégicos de fondo cuyo estudio daría para muchos textos. Aún suponiendo que no haya habido pucherazo en un sentido estricto de manipulación “ex post” de las urnas sí cabe afirmar quede algún modo se ha producido “ex ante” con el contubernio entre comunistas y centristas para aliarse contra el enemigo común, los partidarios de la supervivencia de la nación. La prensa mercenaria ha jaleado este voto del miedo de la Francia arruinada, moruna y reaccionaria. Incluso cinco organizaciones masónicas francesas emitieron un comunicado conjunto que no deja de sorprender porque pese a su retórica va en contra de la civilización que dice querer defender. No deja de se paradójico desde el punto de vista de la historia de las ideas que se hayan alineado de modo tan inequívoco a favor del globalismo actual, que constituye un mundo de contravalores sobre los declarados oficialmente. Llama especialmente la atención la confusión entre tolerancia y consentimiento. El multiculturalismo no es tolerancia en la medida que se basa en imponer contra la voluntad de la mayoría o en consentir, defecto del débil o fenómeno del incapaz intelectualmente de distinguir. Los firmantes dicen defender “los fundamentos de la filosofía de la Ilustración, fuente de progreso”.

En realidad no hay tal cosa. Uno de los principales teóricos de la moral ilustrada fue el barón Holbach, un masón enciclopedista ilustrado. Trató de fundar la moral en la naturaleza del hombre, no en las exigencias de códigos religiosos ajenos a la Razón. No admitiría, por ejemplo, la imposición de ninguna sharía musulmana. La moral ilustrada resultaría así de carácter universal, propia de los hombres simplemente en tanto en cuanto hombres, no como miembros de una nación, etnia o confesión religiosa determinados. Y, al cabo, busca la felicidad, no la represión basada en imposiciones o criterios sobrenaturales o de revelación. Se trata, pues, de una moral de carácter laico y una forma de eudemonismo. Como es sabido, el eudemonismo es una antigua concepción que pretende que la ética se reduce al logro de la felicidad. Habría un eudemonismo individual de carácter egoísta si está ligado al hedonismo o propio placer y otro social pretendidamente altruista o patriótico. 

Si el globalismo al final se sale con la suya lo de felicidad se reducirá solo a la élite, no al pueblo. De modo esquemático, otra vez se trata del globalismo contra la nación. Y ha ganado el globalismo, que en este momento puede considerarse la genuina Reacción del presente tinglado devastador, de los cien mil hijos de San Luis, ante la posibilidad de un cambio esperanzador. Estamos en el siglo de las luces, pero apagadas.

Al menos desde lo que va de este siglo, tan calamitoso para Occidente y la civilización, estamos asistiendo a un inusitado ataque del Poder plutocrático contra las naciones, contra la gente. La globalización implica el ataque a las instituciones de la democracia nacional, todo ello con el paradójico apoyo activo del Estado, de la pretendida derecha centrista y de la nueva izquierda neomarxista. El globalismo, fase terminal del neoliberalismo internacionalizado, que postula la supuesta naturaleza «autorreguladora» de los mercados ha separado artificialmente «la sociedad» y «la economía» en dos esferas distintas, exige la subordinación de la sociedad y de la vida misma a la lógica del mercado autorregulado, considerado como un sistema autónomo ajeno a la propia sociedad en la que actúa, de modo que promueve que sea la sociedad la que deba subordinarse al mercado y no al revés. La cosa se agrava cuando es el pasivo, lo financiero ajeno globalizado, lo que domina al activo o capacidad de satisfacer las necesidades reales de la gente propia de la economía real.

La presunta capacidad de autorregulación de los mercados viene a ser un mito de no existir el Estado, otra cosa es que en un proceso de transición al NOM como el que vivimos, el Poder oculto desee la desregulación y sucesiva desaparición de los Estados nacionales, la transformación de los mercados en el dominio absoluto de unos monopolios sin ordenamientos jurídicos nacionales, al servicio de la élite reducida, previa desaparición de buena parte de las clases medias y trabajadoras. Entonces ya no serían necesarios los Estados tal como los conocemos. La economía al servicio de las élites y de una reducida población mundial a su servicio. Es decir, la abolición de la historia donde la economía humana siempre había estado «integrada» en la sociedad: estaba subordinada a la política, a la cultura, a las costumbres, la religión y las relaciones sociales locales.

Una cosa es que haya mercados que siempre los ha habido y otra muy diferente que el Estado imponga a la sociedad la “economía de mercado” con sus actuales desregulaciones, desmantelamiento de fronteras e invasiones, que supone un intento de alterar el orden natural de las sociedades y el mercado impuesto nunca puede surgir espontáneamente ni autorregularse. Al contrario, el Estado es necesario para imponer cambios en la estructura social y en el pensamiento humano que permitan una economía competitiva al servicio de las élites. Lo estamos viendo en uno de los problemas más graves que tiene la civilización europea que ha sido tema fundamental en estas elecciones, la invasión islámica promovida por los poderes no democráticos que controlan los resortes del Estado contra los intereses del pueblo e incluso la propia sostenibilidad de la civilización en el futuro. El Estado títere, en este caso el francés, intenta imponer sus criterios contra la sociedad.

Como es natural entre las gentes más lúcidas surge el movimiento de resistencia a estas agresiones, respuesta de extrema necesidad contra las devastadoras consecuencias sociales de los mercados sin fronteras al servicio de las finanzas internacionales deslocalizadas y tratarán de volver a subordinar la economía a sus necesidades materiales, sociales o tradicionales. Buena parte de la gente no está preocupada por un inexistente «fascismo» sino por las realidades de la inseguridad creciente, la pérdida de poder adquisitivo, la precariedad laboral o la exclusión social. Un cisma entre élites y parte de la población. Pero no deja de ser muy significativo o revelador que las élites del Gran Capital prefieran y apoyen a los comunistas cómplices o desavisados. La agonía continúa. El tinglado pese a llevar en su seno el germen de su propia autodestrucción ha vencido ayer al intento de cambio ordenado. En un entorno de amenaza de la guerra en Europa vamos a ver qué pasa con el himeneo contra natura entre Gran Capital, centristas y comunistas.

 

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8 COMENTARIOS

  1. La otra vez,ya ganó Le Pen y con el fraude electoral continuo Macron.
    Ahora vuelve a ganar Lepen,y de nuevo no gobernará.
    Por qué no dice nada sobre el fraude electoral?,por qué le dan dinero?.
    …..
    Hablando de dinero,parece ser que en España ahorrar es ilegal.

    Guardar la mitad de tu sueldo en el banco,es ilegal.

    Ganarte un dinerito cosiendo ropa,es ilegal.

    Intentar comprar un artículo de lujo,con el dinero ahorrado,es blanqueo de capitales.

    Tomar el sol en verano es ilegal.

    Saber administrar la economía familiar es ilegal.

    Pagar todas las facturas,es ilegal.

    Comprar ropa del mercado,de esa de los moros,es ilegal y eso que los que la venden pagan sus cuotas por el puesto.

    Así pues ir vestido de Carrefour o de Primark,o llevar baratijas o ir hecho un indigente…eso sí es legal.

    Invitar a la guardia civil o a la policía a almorzar,es legal.

    Es decir que merece la pena invertir tu dinero,pagando comidas y cenas a todo tipo de funcionarios para que te dejen en paz.

  2. El fraude es a nivel mundial y el fraude principal es que no se les da poderes bajo contrato lo que es ilegal.
    Todos los gobiernos del mundo son ilegitimos, ninguno tiene un poder notarial por parte del Pueblo ni Suiza siquiera aunque es el pais más democratico del mundo.

    • La reunión de la ONU en septiembre de 2024 tiene como objetivo la entrega «formal» de las soberanías nacionales a los satánicos dueños del dinero

  3. Uno de los objetivos básicos de la Abominación 2030 es la abolición de las naciones y la creación de una hiper tecnodictadura global única al mando del Gran Hermano. Lo de Francia o lo de España solo son componentes locales del Gran Reseteo ¿Lo permitiremos los goyim?

  4. Hace cosa de siete años yo era plenamente consciente de que el mundo estaba movido por una «mano negra», malvada, embustera y fatal. Muy, muy consciente. Sin embargo opinaba que lo de la masonería era una mezcla entre leyenda urbana y juego de rol; a la «mano negra» la veía como una incógnita indefinida. Alguien con mucha delicadeza me sacó del error.
    Averiguar QUÉ son en realidad, su proyecto existencial, y su naturaleza que es la sublimación de la Mentira, el Mal y la paciencia, que convierte a lo que la gente entiende por ‘nazis’ en unicornios, hace que todas las piezas encajen.
    No siempre que las piezas encajan uno ha encontrado la explicación final, pero sí una aproximación considerable.

  5. La teoría de la SECTA, tal vez étnica, discreta, especializada en ENGAÑAR Y CONFUNDIR (puro satanismo) hace que todas las «torpezas» , «concesiones», «cobardías», «traiciones», etc, de lo pp y la psoe encajen en el puzzle del teatro en el que cada uno interpreta su papel para el «progreso» hacia el imperio final, que ahora ya le han puesto nombre («Agenda 2030») porque necesitan ponerle nombre e iconografía. Lo necesitan.
    Parece ser que uno tiene que entender la vida desde las etiquetas absolutas, para poder ver todo esto. Ejemplo, la corrupción. Si se detesta la [corrupción] en sentido absoluto uno no cambia su perspectiva ni su actitud si el corrupto es el Juancar, Pujol, Bárcenas o Ábalos. ¿Cuánta gente se maneja LIBRE de esos estabulamientos que inventaron «ellos»? Por desgracia, muy poca.

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