lunes, julio 22, 2024
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La deseable coexistencia pacífica entre España y Rusia

Por Alfonso de la Vega

Según parece el frente de Ucrania está a punto de caer definitivamente, cosa que los genocidas del deep state no quieren consentir. Resuenan otra vez temibles tambores de guerra por los títeres de la plutocracia más corrompida. Al miserable Macron, o los jefecillos de gobierno alemán o polaco se une la corrupta popular Úrsula o la nefasta socialista Margarita dispuesta ella sola a matar al ejército ruso sí, pero de risa. En un acto de frivolidad o satanismo genocida pretenden generalizar los desastres de la guerra a todo el suelo europeo con el posible resultado del casi exterminio total de la raza blanca europea si se recurriese al arma atómica como en Hiroshima y Nagasaki.

Hoy Rusia no es la antigua y lamentable URSS comunista. Es un gran país en parte europeo, en parte asiático, cuyas peripecias históricas no dejan de guardar algunas semejanzas con las propias de España. Países los dos con escasa densidad de población y muy concentrada, objeto de amenazas de invasiones, ambos han guardado una cierta sensibilidad o forma de ser propia, ajena a las criminales mañas imperialistas anglosajonas, lo que les ha hecho sus víctimas por su codicia o envidia. 

Ambas han padecido las insidias continuadas de respectivas leyendas negras de ese mismo origen. Actualizadas durante el pasado siglo una por la guerra fría, otra por no deber nada a los aliados victoriosos de la segunda guerra mundial, han sufrido un cierto ostracismo no exento de calumnias y desprecio durante varias décadas. El posterior contacto con el globalismo imperialista devastando la moral, la cultura y la economía básica española tras la muerte del general Franco o la implosión de la URSS han traído variadas calamidades a ambas naciones, que si bien se van recuperando en el caso de Rusia gracias a intentar mantener su soberanía, no así por desgracia en el nuestro, sometidos al devastador globalismo imperialista sionista anglosajón.

No es de extrañar el interés de España por las novedades de Rusia y una de las primeras aproximaciones españolas a la cultura y la literatura rusas se debe a doña Emilia Pardo Bazán, quien ofreció en el Ateneo madrileño una serie de conferencias de divulgación a lo largo del otoño de 1887, seis años después de la muerte de Dostoievski.  En ellas la eximía narradora, crítica y ensayista explicaba al auditorio de la docta casa muchas de las claves necesarias para comprender a los autores rusos, tanto desde el punto de vista literario cuanto de su contexto histórico, social, político e incluso paisajístico. Doña Emilia comparaba a España con Rusia: “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”.

No deja de ser curioso que ahora estén pasando en España y en la UE fenómenos ya denunciados por Dostoievski en su profética novela Demonios o Los Endemoniados. En efecto, como denunciaba el escritor ruso es muy útil para el proceso revolucionario tener un rey títere y unas instituciones ineptas, y en el fondo cómplices, que narcoticen a su nación impidiéndola reaccionar ante la agresión antes de que ya sea demasiado tarde.  O bien, la dualidad social y el complejo de inferioridad hacia la inteligencia y hacia la cultura extranjera. En el caso de Rusia zarista con el francés, aquí en España con el inglés. La influencia destructiva sobre la mujer, la creciente frivolidad en la costumbres. El halago de la vanidad o la utilización de la ambición ajena. El nihilismo o la pérdida de referencias morales y tradicionales. El considerar el bien o el mal como prejuicios a eliminar en el nuevo orden mundial a imponer. La ostentación de mala educación o la burla de convenciones sociales y de la urbanidad o “buena” educación. El apocamiento e inacción de la derecha. Cosas que suceden ahora en España pero que, al aparecer, se estarían intentando corregir en la actual Rusia. 

Vinieron la revolución comunista, ya profetizada por Dostoievski y el cobarde asesinato del zar y su familia inducidos por el sionismo en el PCUS, la gran guerra patria, la posterior guerra fría tras los acuerdos de Yalta, la dictadura sanguinaria de Stalin, y después el desmoronamiento de la URSS con el posterior saqueo de riquezas por parte del gran capital globalista asociado a la mafia rusa y con la complicidad de dirigentes políticos renegados pro norteamericanos.

Hostigada violentamente por un Occidente que, como entonces, pretende saquearla, la Rusia actual dicen que busca su dasein dugiana con su Cuarta Teoría Política.  En todo caso, no debiera ser estorbada en su devenir histórico en la comunidad de naciones mientras mantenga posturas de no agresión a terceros. Hay que reconocer que la vulneración de los tratados que han dado origen al actual conflicto en la frontera no ha sido responsabilidad rusa sino del hipócrita Occidente que firmaba acuerdos en barbecho con el criminal propósito de ganar tiempo y no cumplirlos. Pero la codicia, la leyenda negra interesada, el negocio de la criminal mafia sionista norteamericana mueven a sus enemigos que coinciden con los históricos de España.

Por desgracia la degenerada y despótica UE actual parece querer optar por otro baño de sangre o el genocidio como aspiración de futuro en vez de buscar al menos una coexistencia pacífica dirigida al bienestar y prosperidad de ambos pueblos, en el que el intercambio cultural y el comercio integrase al gran país en un contexto europeo ampliado.  Es decir, retomar los principios originales fundacionales de las Comunidades europeas. Como se explicaba en el Tratado de París, constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) de 1951, los signatarios “son conscientes de que Europa no se constituirá sino mediante realizaciones concretas que creen primero una solidaridad de hecho, y a través del establecimiento de bases comunes de desarrollo económico.”

Sin embargo, el Imperio no quiere. Terroristas occidentales han volado el gasoducto Nord Stream 2, y promovido sanciones y escandalosos embargos de propiedades, no sólo socavando tales principios sino provocando la actual grave crisis económica que padecen las sociedades europeas de la UE, que no tanto paradójicamente en Rusia.

El caso español aún es más sangrante de acuerdo a nuestra trayectoria histórica reciente de neutralidad. El ingreso en la OTAN con nocturnidad y alevosía, tras un raro golpe de Estado no bien explicado y con un referendo considerado fraudulento, rompía una larga y fructífera etapa de neutralidad. Claro que entonces aún no habíamos perdido nuestra soberanía.

El escándalo actual de no atender nuestros auténticos legítimos intereses en beneficio de nuestros enemigos históricos aumenta cuando se observa que el belicismo de nuestra corrompida e hipócrita élite se agota con el peligroso hostigamiento a una Rusia que no es nuestra enemiga, en lugar de atender la defensa de nuestras fronteras amenazadas. Que es lo que por patriotismo verdaderamente nos debiera importar como nación libre y soberana.  

EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
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4 COMENTARIOS

  1. Certero análisis, y muy completo.
    Nada que añadir, salvo mi vehemente deseo de que los traidores internos que sufrimos en España, de todos los partidos, paguen en justicia su felonía, de que les reviente en los morros su miseria y de que reine la paz y la prosperidad en España y Rusia, que tanto necesitamos y que tanto les duele a esas sabandijas.
    Un amigo ya difunto, que tuvo el privilegio de combatir al bolquevismo en Rusia, apreciaba sinceramente al pueblo ruso, al que conoció en el raro estatus de «enemigo». Porque su lucha no era contra el pueblo, sino a favor del ese pueblo, y contra el régimen que lo tiranizaba.

  2. Muy buen artículo. Ha dado usted en el clavo, nuestras ffaa deberían estar vigilando la frontera sur y preparándose para la guerra por las provocaciones de Marruecos. En vez de eso, nuestras fragatas están en el mar del Norte y en el Mediterráneo Oriental, nuestros aviones eurofigthers en los países bálticos y nuestros carros Leopard en Polonia, todo esto dirigido por una casta política totalmente apátrida y al servicio de expureos intereses anglosajones. Espero que nuestra cúpula militar reaccione antes de que España sufra de un ataque tan furibundo que termine por hacerla desaparecer.

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