martes, marzo 5, 2024
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El collar del tiempo

Artículo escrito por Ana Tidae

Para abreviar voy a partir de una serie de premisas que doy por ciertas a nivel personal, todas ellas fruto de análisis continuados, impresiones y datos acumulados, que podría argumentar prolijamente , pero tal tarea ocuparía varios volúmenes de texto.  Tampoco voy a alargar la lista de premisas, que debería ser mayor para una visión con  más perspectiva. Pero se impone ir al grano.

Una:  España como la mayoría de los países es víctima de graves amaños electorales, desde su propio origen inmaterial (la manipulación y la mentira) hasta las estrategias materiales para alterar los resultados, muy numerosas. Esto es patente en el caso de las “elecciones” generales, aunque todo indica que les resulta más complicado a día de hoy en las autonómicas y locales.

Dos: Sánchez no es un socialista, ni un obrero, y sólo español accidental. Es un agente 100% al servicio de los oligarcas que amañan las elecciones. Es un “joven líder global” según afirmación fehaciente de un ente oscuro que se ha ubicado por voluntad propia en el cielo supranacional. Lo dicho, un mercenario literal. Usurpa el puesto de presidente del Reino de España en virtud del amaño electoral esbozado en el párrafo anterior , el engaño e hipnosis constante de las masas, el servilismo de la prensa subvencionada y/o fanática sectaria, y la corrupción judicial, política, sindical, militar y policial.

Tres: los que amañan las elecciones y colocan agentes a ejecutar planes (“agendas”) son los llamados globalistas -se hace cada día más urgente encontrar y utilizar la palabra precisa para mencionarlos-. El globalismo, como su propio nombre indica y como ya ha sido profusamente explicado e incluso se define él mismo con cada vez menos disimulo, es a todos los efectos un conquistador colonizador agresor, obsesionado con poseer la totalidad del planeta con todo lo que contiene y controlar hasta los aspectos más minúsculos. Sus estrategias para tal colonialismo, el más brutal  y corrosivo conocido por la humanidad, son numerosísimas, multifrente y pacientes.

Cuatro: el procés  fue un evidente teatro concertado por todos los poderes del país y por los globalistas, con su firma cizañera inconfundible. El secesionismo catalán ha engordado a base de adoctrinamiento y manipulación extremos y cantidades ingentes de dinero (DEUDA) de todos los españoles y los propios catalanes que soportan los impuestos ¡autonómicos! más abusivos . No es un fenómeno magro y genuino, no es natural, es hipertrofiado con esteroides y silicona. Algunas personas que vimos con claridad en su momento la naturaleza teatral ‘maidanesca’ disfrazada de torpeza y cobardía del gobierno central, juicio incluido, fugas maleteras, detenciones en lugares extranjeros con juez preseleccionado, etc, predijimos con gran exactitud toda la evolución posterior, incluida la “amnistía”. Se está cumpliendo, es el hecho. Luego toca la “confederación asimétrica” de republicuchas.

Quinto: a pesar de ese despilfarro y esa ingeniería social a todo trapo, más de la mitad de los catalanes no son secesionistas, por más que la población española sometida a la misma manipulación desconozca este hecho. Una parte sustancial del voto presuntamente separatista es voto subrogado magrebí, que desde luego no tiene en mente la “nación catalana”, sino la expansión del islam y el reseteo de un territorio maleable que quede a su disposición. Otra parte es de catalanes con bastantes pocas luces que no terminan  de comprender que el PSC  es separatista como el que más, y lo votan como si viviesen en 1980.

Sexto: el destino próximo de Cataluña, si no hay un cambio abrupto en el rumbo del conjunto de España, de Europa y de occidente en su conjunto, es ser una república… islámica (adiós espetec, adiós cava, adiós feministas CUPeras con el sobaco al aire, adiós discotecas gays). La demografía y el momento histórico mundial nos permiten anticiparlo con toda claridad y seguridad. Lo ve cualquiera… menos ellos, embriagados de supremacismo y ombliguismo y cegados por el odio prefabricado.

Se ha explicado hasta la extenuación que el globalismo pasa por aniquilar toda idea, estructura y germen de las naciones previas. Es de pura lógica matemática y también fruto de un conocimiento elemental de la historia que no van a fomentar por amor al arte la creación de naciones “nuevas” en pleno proceso de destruirlas a todas política, cultural, económica, histórica, étnica  y espiritualmente. Divide et impera; tan antigua es la estrategia que hasta la señalamos en latín. Ese es el único interés que tienen los satánicos genocidas globaleros en desbaratar el país. El fomento de independentismos agresivos no es más que una fase en un proceso mayor. 

Sánchez trabaja para el globalismo. No para España, y tampoco para las naciones teóricas, vasca o catalana. Cuando uno tiene muy claras las premisas anteriores y además observa los cinco años que ese impostor ha cortado el bacalao en el desgobierno de España, puede entender que lo único que está haciendo, por más que sus acciones despóticas, ruines y ruinosas nos hiervan la sangre a todos los españoles y a cualquier persona decente, es hacer tiempo. Está haciendo tiempo con  sus “socios de gobierno”, catalanes, vascos, gallegos, canarios, en resumen, todos los nacionistillas mas el pueril  pijoprogresismo podemita. ¿Qué les ha “concedido” en cinco largos años? Lo fácil. Dinero (deuda), la suelta impune de todos sus delincuentes,  y simbología chaquetera intrascendente. Evidentemente esto tiene un efecto sobre la moral de unos y otros –inflama y estimula a los separatistas y corroe e indigna al conjunto de los españoles (y aquí debo volver a remarcar que hay numerosos vascos y catalanes que son y se sienten españoles, por lo que nunca debe caerse en la trampa política y mediática de hablar de españoles, catalanes y vascos como entidades diferenciadas)-, pero para Sánchez y sus jefes es la parte divertida del plan mayor, y de hecho más elemento de conflicto para producir algún problema mucho mayor que todavía acelerará más la destrucción. Mientras, les sigue llenando el territorio de invasores, con el aplauso y la alegría de los políticos y lobbies separatistas que no son capaces de ver más allá  del número de “votos” que podrán sumar para su “independencia democráticamente elegida”. Siguen sometidos a las mismas abominaciones “sanitarias” y “climáticas” que toda España. Continúa empobreciendo a la población con el coste de la vida y la destrucción de empleo. Hunde  la natalidad de “la raza”, y un largo etcétera.

Pueden sonreír triunfantes los Oteguis, Puigdemonts y compañía, ignorantes chaperos descerebrados del globalismo. Sánchez, el que “les come en la mano” como les hace creer, ya que como buen psicópata no tiene ningún problema con fingir cualquier cosa de camino al objetivo final, sólo les ha colocado un collar de pinchos y les ha lanzado unos huesos rancios  para roer. Tienen hasta 2030 para lograr su “independencia” y la consolidación de sus naciones de pacotilla semiestériles. Si no lo consiguen, que no lo conseguirán, y en ese año se proclama el “gobierno mundial”, ahí se acaba su delirio micronacionalista oxigenado por su aniquilador final. De hecho ahí se acaban sus hermosas regiones tal  como las conocíamos y apreciábamos.

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