viernes, febrero 23, 2024
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Anatomía de un atentado

Artículo de Alfonso de la Vega

Y Sherezade noche tras noche siguió contando cuentos al peligroso y vengativo sultán hasta calmarle. Y según el cronista oficial que narraba de oídas una noche dijo así:

 “Érase una vez un pobre reino encantado con un sultán pasota dominado por su mujer que había fomentado rencillas sin cuento y donde todo andaba manga por hombro. El propio gran visir estaba traicionando al sultán a la vista del más topo sin que hubiera reacción ni en el zoco ni en los jenízaros. Poderosos bandidos próximos al gran visir traficaban con opio o protegían a los narcotraficantes que hacían su negocio impune y lucrativo en el pobre reino del sultán.

Gente muy lista y despiadada que recurría bien a la protección de buenos abogados sin escrúpulos notables por su pericia demostrada o bien a gentes por su gran influencia en la administración de justicia por razones de sus puestos privilegiados a los que se habían ido encaramando por felonías o cohechos.

Y ocurrió un infausto día que tras una violentísima violación junto con otros dos miserables lanza y cocaína en ristre detuvieron in fraganti al vicioso hijo cabeza perdida de uno de estos encumbrados traidores próceres. Una criaturita sorprendente abogado de narcos. Su cándido padre cadí es un personaje clave para el éxito de la conspiración en curso. En consecuencia, hábil maniobra prevaricadora para soltarlo.  Y otra sonada para taparlo. Audaz y repleta de pistas falsas.”

Sobre el cuento de Sherezade decían los pasquines:

“La policía descarta que el tiroteo tenga un móvil ideológico y apunta a la obra de un sicario. Desde el primer momento los investigadores han apuntado a un crimen por encargo cometido por un profesional.”

«La víctima milagrosamente superviviente del atentado señala a los persas, teóricos enemigos del sultanato de marras».

Y los sabuesos nos explican sus pesquisas:

Holmes

Elemental, querido Watson, si fuese un sicario hubiera usado un arma más mortífera o contundente y rematado a la víctima con más disparos. Un 22 o similar no parece el calibre adecuado para un auténtico sicario.

Padre Brown

Desde luego, no cuela que sea un sicario salvo que el interés estuviese en el hecho en sí mismo y sólo pretendiese herirlo. No hubo tal “tiroteo”, solo un único disparo ¿El medio es el mensaje?

Poirot

La moto quemada en Cobo no es la yamaha que dicen se había usado, sino una BMW.

Holmes

Yo tampoco creo que sea un atentado político. Los persas están ocupados en cosas más importantes o urgentes que atentar contra un anciano político retirado por muy levantino que sea. Se trataba de su segundo intento de asesinato, tras el político perpetrado por la dirigencia felona y cobarde de su cofradía. Sí, en cambio está la importante pista de sus posibles relaciones con un bufete defensor de narcos.

Padre Brown

Lo que parece más probable a estas alturas de la investigación es que se quisiese distraer la atención de otra cuestión muy importante que pudiera tener consecuencias decisivas para el golpe dejando al visir traidor sin uno de sus más estratégicos e infames apoyos. Y que tendría que ver con el detenido y luego oportuna y escandalosamente soltado hijo drogadicto, violador y perdulario.

Poirot

La gente mira el dedo que señala la luna. El visir sigue con su traición.  Y el sultán del precario sultanato mientras tanto a lo suyo: tocando el bombo.

Doctor Watson

Por cierto, el abogado del cuento de Otto Preminger, “Anatomía de un asesinato”, terminó burlado y sin cobrar.

Y “colorín, colorado este cuento no se ha acabado”.

Todo parecido con la realidad en cualquier otro lugar distinto del de la fábula de Sherezade tenga el lector por seguro que será mera coincidencia.

Autora del texto, Sherezade

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