martes, junio 25, 2024
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Bergoglio y las profecías

Por Alfonso de la Vega

Tras su última salida del hospital el furor demoledor de Bergoglio se muestra desatado. Se aproxima el espectáculo del sínodo y su temido cisma, pero como otro aperitivo la última fechoría conocida del impostor ha sido su desgraciada declaración criticando la labor evangelizadora y civilizadora de España en América. Con su demagogia habitual, Bergoglio ha hablado en su audiencia general de la evangelización de América para explicar muy jaque y redicho que hubiera preferido que los apóstoles del Nuevo Mundo actuaran con la mentalidad ‘inclusiva y multicultural’ del siglo XXI.

“En lugar del camino de la inculturación, se siguió con demasiada frecuencia el camino apresurado de trasplantar e imponer modelos preestablecidos, europeos por ejemplo, sin respeto por las poblaciones indígenas”.

Bergoglio no nos aclara cómo nuestros esforzados misioneros, gloria y honor de la Iglesia, debieran haber actuado con las tribus practicantes de sacrificios humanos y de la antropofagia que admira tanto el impostor argentino. ¿Para satisfacer la «inculturación», tendrían que haberse dejado arrancar el corazón y devorar vivos? ¿Las reducciones jesuíticas “vacatio legis” en Paraguay acaso son ejemplo de “inculturación inclusiva”?

Con sus estultas o cínicas declaraciones propias de un progre revenido, Bergoglio muestra una ingratitud patológica rayana en el mayor fanatismo porque sin la obra de la Hispanidad la Iglesia Católica actual probablemente sería poco más que una secta de no demasiada influencia mundial. Y en su audaz ignorancia el de la torva mirada desconoce u oculta que las primeras improvisadas gramáticas de lenguas indígenas americanas las escribieron los misioneros y frailes españoles. La razón principal además de la curiosidad científica o cultural era práctica: el tratar de comprender su propia mitología para enseñar mejor el evangelio relacionándolo en lo posible con sus propios símbolos y conceptos de lo sagrado. Como también fuera un misionero toledano el primer europeo que tradujese un libro chino a una lengua occidental: el español.

Este lamentable personaje aupado en la cucaña vaticana por la mafia homosexual de San Gallo y la genocida plutocracia globalitaria para intentar debilitar y a ser posible destruir el Cristianismo como referencia espiritual y moral de la civilización acababa de perpetrar otro gratuito insulto a la Hispanidad: el titular con el tenebroso nombre de Bartolomé Las Casas a un nuevo chiringuito de los suyos, a cuyo frente ha colocado a un juez argentino pro pederasta y corrupto. Me refiero al tenebroso juez Zaffaroni, ex colaborador de la dictadura militar argentina como el mismo Bergoglio y reconvertido luego también al más rentable comunismo globalista actual. Siempre con el Poder. Comenzó a perder credibilidad cuando el pro pederasta viró hacia el abolicionismo, una estrafalaria teoría por la que aplicar y hacer cumplir penas a los delincuentes carecería de sentido. Pero fue muy sonada por lo que retrata al tipo hoy agraciado por Bergoglio cierta sentencia sobre un caso en el que la pobre víctima fue una niña pequeña:

Un tipo llamado Tiraboschi, obligó a una niña de 8 años a practicarle sexo oral. El juez Zaffaroni en calidad de miembro de la Cámara Nacional de Apelaciones Criminal y Correccional, Sala 6, falló a favor del acusado, sosteniendo que no se violentó la libertad sexual de la menor pues ella ignoraba lo que sucedía ya que el acto se realizó a oscuras, que los informes señalan que no hay daño psíquico a la menor, que la penetración bucal no es dolorosa, que no existe pérdida de virginidad por parte de la niña, que el agresor en su accionar se exponía a un riesgo de mutilación…

Pues sí, Bergoglio ha promovido a este degenerado de su misma cuerda al cargo de jefe del mencionado chiringuito pontificio con el nombre del promotor de la leyenda negra anti española. Nombramiento que se une a otro reciente que también ha puesto los pelos de punta a los católicos que le conocen, el de un tal Tucho Fernández, autor de un singular libro erótico sobre cómo besar, que ignoro si ha servido de inspiración y entrenamiento al tal Rubiales.

Casi todo lo que ahora ocurre en Occidente es incoherente, un atentado al sentido común, la dignidad humana y la razón. Como expresa el título de un lúcido libro recién publicado por el valiente general italiano Roberto Vannacci nos encontramos en “El Mundo al contrario”. O al revés. Según su autor «quiere representar provocativamente el estado de ánimo de todos aquellos que, como yo, perciben en los acontecimientos cotidianos una tendencia general disonante y molesta que difiere ampliamente de lo que percibimos como sentimiento común, como lógica y racionalidad». El libro ha desatado cierta crisis en la órbita gubernamental de la Meloni. Y acaso para dar la razón a su tesis el propio autor ha sido cesado en su cargo por el ministro de Defensa.

Fátima y Garabandal

Cabe recordar que hace poco Bergoglio se ha aparecido en cuerpo mortal en la campa del santuario portugués. Una presencia sin rectificar su lamentable conducta que confirmaría de modo paradójico su pretensión de cerrar en falso, dando por amortizada, la revelación crítica de hace poco más de un siglo a unos niños pastores en Fátima.

Con la enemiga declarada del materialismo político y periodístico de la época que las consideraba una impostura fraudulenta, la postura de la Iglesia sobre las apariciones y declaraciones de Fátima nunca ha sido del todo clara. Cuando al final se decidió a darlas por buenas unos años después comprendió que más allá de los inquietantes o enigmáticos aspectos puramente epistemológicos que presentan este tipo de fenómenos, los llamados secretos presuntamente revelados por la Virgen María pudieran ser muy inoportunos e inconvenientes cuando no decididamente descalificadoras para la Iglesia del Concilio Vaticano II y sus consecuencias.

Aunque se trate de un tema muy controvertido, al parecer el llamado Tercer Secreto de Fátima que debiera haber sido abierto y hecho público precisamente en 1960 explicaba que

“La raza humana ha pecado y ha pisoteado el don que le fuera concedido. El orden no reina en ningún lugar. Satanás ha alcanzado los lugares más altos y decide el curso de los acontecimientos. Logrará seducir a la Iglesia y alcanzar su cúspide más alta.”

Una acusación de apostasía y corrupción eclesiásticas, difícil de asimilar ni de disimular. En efecto, hoy en esas estamos con Bergoglio y su siniestra Corte promotora del NOM y de la Agenda 2030 al servicio de la plutocracia, de esos mercaderes corrompidos y sacrílegos que el Fundador expulsara del templo a latigazos. Sea como sea, el sobre cerrado con el Tercer secreto se abrió en el Vaticano en 1960 y no se divulgó. Unas manifestaciones muy inoportunas, las de la Virgen, que tratarían de desacreditar al entonces futuro Concilio Vaticano II, y de evitar el desastre y la apostasía actuales. Un claro mentís a las palabras de Pablo VI que la intención conciliar era

“hacer al cristianismo aceptable y amable, indulgente y abierto, libre del rigorismo medieval y e una visión pesimista del hombre y de sus costumbres”.

Que a su vez estaban en contradicción con otras anteriores de Pío XII:

”Es preciso condenar cualquier cosa que parezca animada por el espíritu malsano de la novelería, que sugiera nuevas orientaciones de la vida cristiana, cualquier cosa que sugiera a la Iglesia nuevas direcciones a seguir, o nuevas esperanzas y aspiraciones que sean más apropiadas para las almas de los católicos de los tiempos modernos”

Se trata de una descalificación absoluta y radical de los planteamientos políticos materialistas y ecologistas del tenebroso novelero Bergoglio.  La religión sincrética del NOM, a beneficio de la plutocracia.

Pero la Iglesia no hizo publicación oficial del Tercer Secreto de la declaración de Fátima. Y por entonces, ya anunciado por Juan XXIII el Concilio Vaticano II, en junio de 1961 surge una nueva revelación mariana que insiste en confirmar la anterior.

Me refiero a las apariciones de San Sebastián de Garabandal, un pequeño y remoto pueblo de la montaña cántabra. Coincidentes con el Concilio Vaticano II y no reconocidas oficialmente como las de Fátima, acaso por ser una supuesta revelación contraria a las ideas modernistas dominantes, sin embargo han sido consideradas creíbles por muchos fieles asistentes pese a algunas predicciones fallidas como las relacionadas con el Padre Pío.

En Garabandal se dieron varios mensajes apocalíptícos. Una impactante profecía de un futuro Aviso y de un Milagro que habrían de preceder de no reformarse a un Castigo. Pero hay otro que parece más ligado al de Fátima:

“Antes la Copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los sacerdotes, obispos y cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas.”

La verdadera naturaleza de las apariciones y los mensajes marianos, así como la Mística, ha sido cuestionada por muchos autores, incluso algunos de la propia Iglesia. Ser doctor de la Iglesia como Teresa Cepeda o Juan de Yepes o terminar en presidio como Miguel Molinos a veces era cosa de suerte o de influencias.  El propio Padre Pío, citado en Garabandal, estuvo perseguido y en entredicho antes de ser canonizado. Muchos fieles creen que todo es como parece y tiene un nítido componente literal. Pero hay quien niega toda posibilidad y considera todos falsos. Otros creen que unos pueden ser falsos y otros verdaderos. O tratarse de fenómenos de carácter metapsíquico, no necesariamente vinculados al ámbito puramente religioso cristiano. Pero entonces, ¿Quién se aparece y con qué fines?

Para algunos jesuitas compañeros de Bergoglio lo de Garabandal es demoniaco y se habría realizado para ridiculizar a la Iglesia.  En el caso de Fátima, ya una vez dado oficialmente por bueno por la Iglesia, parece como que existiese un intento posterior de asimilar, desnaturalizar o diluir la crítica al modernismo conciliar existente en las declaraciones. La antes «malvada» Rusia parece que se habría convertido y quizás, según dicen, devenido en paradójico e impensado bastión del Cristianismo actual frente al Occidente hoy depravado y satanizado. Incluso ahora parecería más adecuado orar por la conversión de Bergoglio y su Corte vaticana. El devenir desde el Concilio está produciendo un cambio radical y sustantivo ya anunciado antes en Fátima e incluso en La Salette a mediados del siglo XIX con indicaciones tales como:

«el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande»

Estos mensajes del pasado parecen adelantar muchos de los sucesos presentes. Insisten en la corrupción eclesiástica y desde luego no carecen de visión profética en lo que se refiere a la degeneración de la Iglesia posconciliar. La infame conducta de Bergoglio y su corte, volviendo todo al revés como diría el general Vannacci, permite a cualquier persona libre de anteojeras comprender hasta qué punto tales mensajes eran proféticos y resultan graves para el presente y el futuro de la Cristiandad.

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