Hace unos días la Cadena SER publicó en sus perfiles un texto en el que calificaba de «bulos» las afirmaciones de Juanma Bajo Ulloa sobre el sistema de ayudas al cine en España. El director de Airbag, Alas de mariposa o El mal había denunciado públicamente que solo se subvencionan proyectos alineados con determinadas sensibilidades ideológicas, lo que se puede calificar como cine woke. La emisora respondió con el habitual tono de superioridad moral: que las ayudas se otorgan con criterios objetivos, que no se premia ninguna ideología y que todo es transparencia y solvencia técnica.
Juanma Bajo Ulloa no se limitó a replicar con opiniones. Sacó la normativa y la colgó en X. Letras negras sobre fondo oscuro, extractos literales de órdenes ministeriales, boletines oficiales y bases de convocatorias. Aquí van, tal como los aportó, con las frases que él mismo destacó en negrita:
NORMATIVA DE SUBVENCIONES DE CINE EN ESPAÑA
En España, las subvenciones para la producción de largometrajes a partir del año 2020 están reguladas principalmente por la Orden CUD/582/2020, emitida por el Ministerio de Cultura y Deporte. En este marco normativo gestionado por el ICAA, se evalúan e incentivan explícitamente los roles de género tanto en los equipos técnicos y creativos como en el contenido.
Estas medidas se aplican principalmente a través de dos mecanismos:
1. Criterios de contenido y representatividad
Además de la ficha técnica, los comités de valoración que evalúan el interés cultural de los proyectos puntúan el impacto social. Esto incluye penalizar la perpetuación de estereotipos de género discriminatorios o de sumisión arbitraria y, por el contrario, valorar positivamente los guiones que aborden la diversidad, la igualdad de oportunidades y la ruptura de roles tradicionales de género en la pantalla.
2. Cuotas y Reservas Presupuestarias obligatorias
A partir de las normativas de este periodo y la posterior Ley del Cine, se establece que un mínimo del 35% del total de la dotación de las ayudas a la producción debe reservarse obligatoriamente para proyectos que estén dirigidos, escritos o producidos mayoritariamente por mujeres.
3. Sistema de Puntuación por Presencia de Mujeres (Roles Profesionales)
Dentro de los criterios objetivos de valoración para acceder a las Ayudas Generales y Ayudas Selectivas para la producción de largometrajes, se otorga una puntuación específica (que se amplió significativamente) si determinados roles clave de liderazgo son desempeñados por mujeres:
– Dirección: Suma puntos si la dirección o codirección está a cargo de una mujer.
– Guion: Se otorgan puntos si el guion es escrito de forma exclusiva o compartida por mujeres.
– Dirección de Fotografía y Composición Musical: Añaden puntos adicionales si cuentan con liderazgo femenino.
– Producción Ejecutiva: También puntúa la incorporación de mujeres en este rol de toma de decisiones financieras y organizativas.

Y siguió con más ejemplos concretos. En un apartado de condiciones para la presentación de proyectos aparecen estas exigencias:
- «Es importante que las historias privilegien una mirada de género sin importar la temática tratada».
- «Sólo podrán postularse aquellos proyectos dirigidos por mujeres y personas no binarias, siguiendo los criterios de elegibilidad de la sección Punto Género de Ventana Sur».
En Álava las condiciones de subvención llegan a exigir que la directora, la productora ejecutiva y la guionista sean mujeres, y que el 50 % del rodaje se realice en el territorio. En el Boletín Oficial del País Vasco de 26 de abril de 2023 se detalla un baremo de hasta 10 puntos por la participación exclusiva de mujeres en dirección, guion, producción ejecutiva y otros puestos técnicos.
Estos textos son extractos de la normativa vigente. La SER puede seguir llamándolos bulos, pero las letras están ahí, publicadas en boletines oficiales y en bases de convocatorias del propio Ministerio de Cultura.
El resultado de este sistema es un cine español que vive de la excesiva y obligada generosidad del contribuyente y que el público, de forma masiva, ignora. Año tras año salen decenas de películas con presupuestos hinchados por las ayudas públicas que apenas superan los mil o dos mil espectadores. Muchas no llegan ni a esa cifra. Se estrenan, se proyectan en tres salas durante una semana, recogen la subvención, el premio de algún festival menor y desaparecen. La recaudación es ridícula comparada con el dinero público invertido. El espectador medio no va a verlas.
Mientras tanto, los mismos que gestionan el reparto de fondos se llenan la boca hablando de «diversidad» y «calidad». La realidad es otra: un sistema de cuotas ideológicas y de género que convierte el mérito artístico en un factor secundario. Quien no encaje en los puntos de «impacto social», de «mirada de género» o de «personas no binarias» tiene las puertas cerradas o, como mínimo, una desventaja estructural enorme.
Juanma Bajo Ulloa ha puesto negro sobre blanco lo que muchos dentro de la industria saben y callan. La Cadena SER intentó desacreditarlo con la palabra mágica de «bulo». El director respondió con la propia normativa del Gobierno. El contraste es demoledor.
(Por Lourdes Martino)
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