- Contexto y relevancia: El documento parte de la premisa de que los seres vivos son estructuras bioeléctricas influenciadas por campos magnéticos naturales y artificiales. Con el auge tecnológico, la exposición a CEM no ionizantes (100 kHz – 300 GHz) ha aumentado, generando preocupación por sus efectos en la salud, particularmente en el sistema neuroinmunoendocrino, que regula la homeostasis corporal.
- Mecanismos biológicos: Los CEM interactúan con las células, especialmente en las membranas celulares y canales iónicos (como los de calcio), afectando procesos bioquímicos clave: síntesis de ADN/ARN, producción hormonal, respuesta inmune y proliferación celular. Un punto central es el aumento de radicales libres (ROS/RNS), que inducen estrés oxidativo, dañan macromoléculas (ADN, proteínas, lípidos) y se vinculan a enfermedades como cáncer, neurodegeneración y envejecimiento.
- Impacto en la melatonina: La melatonina, producida por la glándula pineal, es una hormona clave con funciones antioxidantes, antiinflamatorias y oncostáticas. Los CEM, especialmente a niveles bajos (0,2-1,2 μT), inhiben su síntesis, alterando ritmos circadianos y debilitando las defensas inmunológicas. Esta disrupción se asocia a un mayor riesgo de cáncer (mama, leucemia) y otros trastornos.
- Patologías asociadas: El informe detalla efectos nocivos como trastornos neurológicos (cefaleas, depresión), hormonales (alteraciones en melatonina y estrógenos), inmunológicos, reproductivos y un incremento en el riesgo de leucemia infantil y cáncer de mama. Los niños, ancianos y embarazadas son particularmente vulnerables.
- Evidencia y controversia: Aunque hay estudios epidemiológicos que vinculan los CEM con leucemia infantil (riesgo duplicado a partir de 0,4 μT según la IARC) y otros cánceres, el informe reconoce que la evidencia no es concluyente debido a limitaciones metodológicas y la escasez de datos en humanos. Organismos como el Council of the American Physical Society cuestionan la certeza de estos riesgos.
- Recomendaciones: Ante la incertidumbre, se sugiere minimizar la exposición a CEM, especialmente en niños, y alejar fuentes emisoras (como líneas de alta tensión) de zonas pobladas hasta que haya más investigación con técnicas avanzadas como la magnetoencefalografía.
El Dr. Darío Acuña Castroviejo, experto en fisiología de la Universidad de Granada, pone el foco en cómo los campos electromagnéticos (CEM) de baja frecuencia, omnipresentes en nuestra vida moderna, podrían estar trastocando nuestro sistema endocrino y desencadenando problemas de salud. Según el documento, estos campos, generados por líneas eléctricas, móviles y otros dispositivos, interfieren en las células, aumentando los radicales libres y el estrés oxidativo, lo que daña ADN, proteínas y lípidos.
El gran perjudicado es la melatonina, una hormona antioxidante clave producida por la glándula pineal, cuya síntesis se ve inhibida por exposiciones a niveles tan bajos como 0,2-1,2 μT. ¿Las consecuencias? Desde insomnio y depresión hasta un mayor riesgo de cáncer de mama y leucemia infantil.
El informe detalla una lista de males asociados: trastornos neurológicos, hormonales, inmunológicos e incluso reproductivos, con niños y embarazadas como grupos especialmente vulnerables. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) respalda que a partir de 0,4 μT el riesgo de leucemia infantil se duplica, y estudios epidemiológicos señalan mayor incidencia de cáncer entre trabajadores expuestos a CEM. Sin embargo, la ciencia no canta victoria: la evidencia es sólida pero no definitiva, lastrada por estudios con pocos casos y metodologías débiles.
Ante este panorama, Acuña aboga por la prudencia: alejar tendidos eléctricos de colegios y casas mientras se investigan mejor los efectos con herramientas como la neuroimagen.
Efectos de los campos electromagnéticos de baja frecuencia (PDF INFORME COMPLETO)
Se mire desde el punto de vista que se mire se ve que nji nuestros políticos ni nuestros legisladores protegen nuestra salud (alimentación, aire que respiramos, electromagnetismo, fumigaciones varias, vacu nas, protocolos sanitarios, producción agraria, productos de aseo, ..).
Más bien se ve todo lo contrario y, sabiéndose todo lo que científicamente se sabe, eso no es casual, es decir ha sido minuciosamente planificado y todo concuerda a las mil maravillas con lo que la élite detalla en los «protocolos de los sabios de Sion». Aquí puede leerse: «Crearemos una ilusión que será tan grande, tan inmensa que escapará a la percepción. Aquellos que la vean serán acusados de dementes.
Nuestro objetivo se logrará gota a gota, de tal manera que jamás seremos objeto de sospechas. Esto también les impedirá ver los cambios cuando ellos ocurran. Trabajaremos juntos siempre y permaneceremos unidos por la Sangre y el Secreto. La muerte vendrá a aquel que hable».
Eso no es del todo cierto,la evidencia si es concluyente.Antes de la expansión de antenas ya se hicieron juicios que demostraban que las torres y transformadores eléctricos causaban leucemia en los niños,y los jueces ordenaron soterrar los transformadores y tendidos eléctricos,sin ir más lejos en Madrid y en otros sitios.
Estudios hay a montones si los médicos no los quieren leer,estos sabrán por qué,claro que con una prensa pagada por las multinacionales farmacéuticas,es imposible que la información llegue a la gente.
Entonces antenas combinadas con productos químicos:aditivos,abonos prohibidos,fluoración de las aguas,envenenamiento en general de los alimentos…El que niegue que los CAMPOS CEM,son mortíferos,que esperan a ver a sus hijos enfermar y morir.