Me ha bastado leer las crónicas de los Mass Mierda sobre la primera cornada del paripé de juicio contra los que difundieron el caso “Bar España“ para sufrir una arcada en escopetazo.
Porque la única palabra aplicable es esa: VOMITIVO.
Y me explico.
La acusación que pesa sobre los ahora imputados es de injurias y calumnias. Los “ofendidos” son, casi todos, autoridades y funcionarios, pero las supuestas “calumnias” vertidas (hasta donde he leído) no se refieren a delitos de prevaricación en el ejercicio de sus cargos, sino a violaciones, asesinatos, torturas y cosas semejantes.
Dice el art. 215 del Código Penal: Nadie será penado por calumnia o injuria sino en virtud de querella de la persona ofendida por el delito o de su representante legal. Se procederá de oficio (es decir, por la fiscalía) cuando la ofensa se dirija contra funcionario público, autoridad o agente de la misma sobre hechos concernientes al ejercicio de sus cargos.
Traducido a un lenguaje comprensible, significa que la fiscalía –“de oficio”- sólo podrá actuar cuando la ofensa se refiera a funcionario o autoridad “ofendido” por tareas realizadas en el desempeño de su cargo. Si el vecino de abajo insulta a un juez por meter ruido de noche y no dejarlo dormir, no cabe que el fiscal actúe de oficio. Tendrá que ser el propio juez quien se querelle contra el vecino.
Pues bien, en el relato del primer día de juicio se menciona al fiscal, Javier Carceller, como acusador y a Mónica Oltra, Sofía Diaz (magistrada), Carlos Fabra y Francisco Camps, es decir, a los presuntos “ofendidos”, como TESTIGOS y no como acusaciones particulares.
Por fin, mucho después del genocidio COVID, nuestras autoridades confiesan que el asesinato, las torturas y las violaciones son parte de sus funciones oficiales. Se agradece la sinceridad.
O eso, o la fiscalía, excediendo sus competencias, ha asumido la defensa del honor privado de estas personas, cosa que no debería hacer.
La misma incongruencia, pero de tenor opuesto, que cuando la fiscalía, en las acusaciones contra la Begoñísima, asumió su defensa, en lugar de su acusación.
En otra confesión del inmundo bastardo de desecho en el que vivimos, tan grave o más que el anterior, vemos que en la página oficial del Consejo General del Poder Judicial ya han dictado sentencia condenatoria contra los acusados, al considerar “bulos” sus declaraciones. En ella puede leerse: El juicio por la difusión del BULO del ‘caso Bar España’ se celebrará entre el 16 y el 26 de octubre en Castellón.
Para empezar, ya ofende que lo llamen “juicio” en lugar de “linchamiento”.
Para seguir, tal unanimidad entre las sabandijas me hace sospechar que debe haber mucho de cierto en las acusaciones/bulos que hablaban de violaciones, torturas y asesinatos.
Algo huele a podrido, y no en Dinamarca.
Huele a Epstein en Españistán.
Fiat iustitia, ruat caelum.

