El artículo, publicado el 19 de octubre de 2026 en Substack por Andreas L. Kalcker (investigador biofísico y desarrollador del protocolo de CDS al 0,3 %), se presenta como una “auditoría de datos primarios de la narrativa regulatoria”. Kalcker declara abiertamente su interés como autor del protocolo y afirma que todos los datos citados son públicos y reproducibles de forma independiente.
Abstract y motivación
Durante seis años, reguladores y medios han descrito el dióxido de cloro acuoso como “lejía” y han afirmado que su ingestión causa lesiones graves y muerte. Según Kalcker, esta afirmación se sostiene en comunicados de prensa y no en los datos primarios de farmacovigilancia. El autor revisó los 24 informes del sistema FAERS (FDA Adverse Event Reporting System) indexados a “dióxido de cloro” (n=8) y “clorito de sódio” (n=16). Aplicó tres criterios (dosis registrada, identificación química de la sustancia y plausibilidad de atribución) tanto a estos informes como a casos revisados por pares con confirmación de laboratorio. Los hallazgos principales son: el corpus de FAERS no contiene ninguna muerte verificada, ningún caso de metahemoglobinemia, ninguna dosis registrada ni verificación de la sustancia; los casos graves publicados involucran productos concentrados (25-28 %), ingestión no diluida, administración intravenosa o accidentes domésticos.
Kalcker explica que ha sido llamado “charlatán” y “líder de culto”, pero rechaza ser refutado con documentos que nadie ha leído. Señala que las advertencias de la FDA citan informes de eventos adversos que son públicos y consultables en segundos, y que en seis años no ha encontrado ningún periodista, verificador o regulador que los haya auditado. Invita a los escépticos a ejecutar las consultas ellos mismos.
Métodos
- patient.drug.openfda.generic_name:”Chlorine dioxide” → 8 informes.
- patient.drug.openfda.generic_name:”Sodium chlorite” → 16 informes.
- Dosis: ¿Hay dosis, concentración o volumen registrados? Sin dosis no hay toxicología.
- Sustancia: ¿Está identificado el compuesto? Distingue entre hipoclorito sódico (NaClO), clorito sódico (NaClO₂) y dióxido de cloro (ClO₂), especies con química redox y toxicología distintas.
- Atribución: Dada la co-medicación y el perfil de reacción, ¿es el producto una causa plausible, un candidato confundido o irrelevante?
Fuentes secundarias: casos revisados por pares con datos de laboratorio, perfil toxicológico ATSDR (TP-160) y estudios de voluntarios humanos de la EPA. Limitación declarada de antemano: openFDA solo devuelve campos estructurados, no narrativas clínicas completas. Los sistemas de notificación espontánea subestiman, confunden y no establecen causalidad por diseño.
Resultados I: Informes FAERS de dióxido de cloro (n=8)
- 18606804 (25 ene 2021, hombre 65): co-medicación con insulina, spray salino, aceite de pescado, CoQ10. Reacciones: hemorragia rectal, diarrea. Sin dosis. Evaluación: polifarmacia confundida, sin atribución posible.
- 19950561 (25 abr 2022, hombre 64): co-medicación con regorafenib, loperamida, buprenorfina. Reacciones: hipertensión, fluctuación de AFP. Sin dosis. Evaluación: coincide exactamente con el perfil de regorafenib.
- 21298311 (5 sep 2022, mujer 69): spray de cloruro sódico y vitaminas. Reacciones: irritación de garganta, astenia. Sin dosis. Evaluación: leve y confundido.
- 22036005 (21 feb 2023, hombre 43): paracetamol/codeína. Reacciones: trastorno gástrico; uso en indicación no aprobada. Sin dosis. Evaluación: único caso plausiblemente atribuible del archivo.
- 24204415 y 24238563 (ago 2024, mujer de 1 año): amoxicilina. Síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, exposición fetal. Sin dosis. Evaluación: artefacto de datos (duplicado).
- 24986615 (14 feb 2025, mujer 73): levotiroxina, rosuvastatina, lisinopril. Molestias orales, boca seca. Sin dosis. No grave.
- 25766245 (5 sep 2025, hombre 75): relugolix, paracetamol, vitaminas. “Sensación anormal”. Sin dosis. No grave.
Resumen del archivo: cero muertes, cero casos de metahemoglobinemia, cero dosis o concentraciones registradas, cero verificaciones de la sustancia ingerida, un solo evento plausiblemente atribuible (malestar gástrico sin dosis) y dos artefactos de datos.
Resultados II: Informes FAERS de clorito sódico (n=16)
Once de los dieciséis son irrelevantes por inspección (síndrome de cauda equina tras bupivacaína, recaída de esclerosis múltiple en paciente con dimetilfumarato, obstrucción intestinal en régimen de fibrosis quística, etc.). Tres son relevantes:
- 10473764 (24 sep 2014, hombre 55): úlcera gástrica, coagulación intravascular diseminada, hiperpotasemia. Sin dosis. Nota: es el caso “famoso” de ulceración; se trata de la sal de clorito, no de ClO₂.
- 10478410 (26 sep 2014): quemaduras de órganos internos, sepsis, intento de suicidio. Ingesta deliberada de daño.
- 17846442 (30 may 2020, hombre 24): “envenenamiento”. Sin datos adicionales.
Kalcker subraya que el caso más citado de “ulceración gástrica por dióxido de cloro” en esta base de datos corresponde en realidad a clorito sódico.
Casos revisados por pares con confirmación de laboratorio
Se aplicaron los mismos criterios:
- Hagiwara e Inoue (2015): ingestión accidental por un niño de un limpiador doméstico a base de dióxido de cloro. Metahemoglobinemia del 8 %, intubación, recuperación completa. Concentración no cuantificada; producto comercial de limpieza.
- Brandariz-Núñez et al. (2022): solución al 25 %, 3-4 gotas cada 8 horas durante 7-8 días. Elevación de bilirrubina y AST, coagulación intravascular diseminada; alta al día 8. Alta concentración y autoadministración.
- Sandoval-Ramírez et al. (2021): clorito sódico al 28 %, 1000 mL oral + 500 mL intravenoso. Muerte al día 5 por neumonitis química. Concentrado + vía intravenosa.
- Caso publicado en 2025 (PMC12172662): clorito sódico con activador cítrico, 50 mL no diluidos (accidental). Metahemoglobinemia + hemólisis, recuperación con azul de metileno.
- Lardieri et al. (2021): 53 casos de centros de toxicología con productos tipo MMS. Síntomas principales: vómitos (49,1 %), náuseas (28,3 %), dolor abdominal (22,6 %); 24,5 % hospitalizados. Sin dosis registradas.
Conclusión de esta sección: todos los casos graves involucran concentrados (25-28 %), ingestión no diluida, administración intravenosa o accidentes; ninguno corresponde a un protocolo de solución acuosa al 0,3 %.
Distinción química y toxicológica
Kalcker distingue tres especies:
- Clorito sódico (NaClO₂): sal alcalina de alta concentración comercial.
- Hipoclorito sódico (NaClO): blanqueador doméstico.
- Dióxido de cloro (ClO₂): gas disuelto en solución acuosa a pH neutro, sin sodio ni exceso de iones clorito.
La lesión cáustica requiere medios fuertemente alcalinos o ácidos (mecanismo del clorito concentrado por pH). El ClO₂ diluido a pH neutro no produce este efecto. La oxidación por ClO₂ es estequiométrica y rápida, selectiva hacia residuos ricos en electrones de patógenos. Según el ATSDR, el ClO₂ oral se convierte rápidamente en clorito y cloruro con baja absorción gastrointestinal; el clorito es el principal tóxico sistémico.
Referencias científicas citadas
- ATSDR Toxicological Profile TP-160: nivel de riesgo mínimo intermedio para clorito de 0,1 mg/kg/día.
- Estudios de voluntarios humanos de la EPA basados en Lubbers et al. (1981): NOAEL de 0,036 mg/kg/día para clorito; tolerancia en sujetos sanos y con deficiencia de G6PD durante 12 semanas.
- Noszticzius et al. (2013): ClO₂ como antimicrobiano selectivo por tamaño.
- Hatanaka et al. (2021): inactivación del 99,99 % de SARS-CoV-2 en 10 segundos a 24 ppm.
- Aparicio-Alonso et al. (2021): cohorte retrospectiva de 1.136 pacientes con COVID-19, dosis media 1,41 mg/kg; 99,07 % de altas sin complicaciones; reacciones adversas leves en el 6,78 %.
- Ensayo de Osaka (enjuague bucal al 0,01 %): negativo para reducción de carga viral salival.
- Otras: Lardieri et al. (2021), Brandariz-Núñez et al. (2022), Hagiwara e Inoue (2015).
Conclusiones y limitaciones del autor
La narrativa regulatoria (“el dióxido de cloro es tóxico”) no está respaldada por los datos de FAERS que afirma citar: 24 informes en seis años muestran cero muertes atribuibles a dióxido de cloro acuoso, cero metahemoglobinemias, cero dosis registradas y cero verificaciones de sustancia. Los casos graves publicados corresponden a concentrados, vías no contempladas o accidentes. Kalcker afirma que el clorito concentrado es peligroso y no debe ingerirse, pero que las soluciones acuosas diluidas se han utilizado de forma controlada sin daños atribuidos en la base de datos analizada.
Limitaciones reconocidas:
- openFDA no proporciona narrativas clínicas completas.
- Los sistemas espontáneos no establecen causalidad.
- No existen ensayos controlados modernos a las dosis del protocolo de 0,3 % (falta de financiación).
- Los estudios de Lubbers (1981) son antiguos.
- Las cohortes retrospectivas carecen de comparadores.
- El autor declara su interés como desarrollador del protocolo CDS al 0,3 %.
El artículo finaliza invitando a verificar las consultas en openFDA de forma independiente y a aplicar el mismo estándar de evidencia cuando los informes se usan en contra del dióxido de cloro. La conclusión es deliberadamente estrecha: la narrativa regulatoria no se sostiene en los datos primarios que invoca.

