En el directo del canal de Javier Villacorta en YouTube (CASO ASUNTA: LO QUE NUNCA TE HAN CONTADO, publicado el pasado mes de septiembre de 2025, los presentadores Javier Villacorta y Michael Boor conversan durante más de una hora con Mark Guscin, investigador británico afincado en La Coruña y autor del libro Lo que nunca te han contado sobre el caso Asunta (publicado inicialmente en inglés y posteriormente en español). Guscin aborda el caso con rigor documental, como historiador: se basa en el sumario judicial, documentos, testimonios y entrevistas directas, evitando narrativas mediáticas no contrastadas.
Mark Guscin y su entrevista exclusiva con Rosario Porto
Guscin es, hasta la fecha, la única persona ajena al entorno penitenciario autorizada a entrevistar a Rosario Porto en prisión (tras una solicitud que tardó casi tres meses en ser aprobada). No pudo grabar; solo tomó notas con lápiz y papel bajo estricta vigilancia. Describe a una mujer “derrumbada y hundida en la miseria”, que solo mostraba alguna sonrisa al hablar de personas queridas. Porto negó siempre haber participado en el crimen. Guscin le preguntó directamente sobre sus intentos de suicidio: ella respondió que no le quedaba nada (“no tengo hija, no tengo familia, no tengo aspiraciones”) y que seguiría intentándolo hasta lograrlo. Finalmente, Rosario se suicidó en 2020 en la cárcel de Brieva (Ávila) en circunstancias controvertidas: pese a sus antecedentes suicidas y vigilancia especial, le dejaron una bata con cinturón y su compañera de celda salió momentáneamente.
La relación entre Rosario Porto y Alfonso Basterra
Tras el divorcio (firmado el 14 de febrero de 2013, día de San Valentín), Porto expresó en mensajes a amigas su alegría por estar “libre de este hombre”. Sin embargo, mantuvo una dependencia emocional y económica difícil de explicar: continuó pagando las cuotas de autónomos de la Seguridad Social de Alfonso, aunque él carecía de ingresos estables y usaba bibliotecas públicas para acceder a internet. Guscin resalta que Rosario tenía recursos económicos, propiedades y un amante, pero insistía en que Alfonso cuidara de Asunta y de ella cuando estaba enferma. Los psicólogos del caso lo consideraron un rasgo complejo de su personalidad.
Alfonso frecuentaba un prostíbulo en Santiago donde las prostitutas se vestían de niñas; según Guscin (quien lo confirmó con el juez instructor), Rosario pagaba esas visitas. En el portátil de Basterra se recuperaron archivos borrados con imágenes de niñas asiáticas en posturas indecentes. El libro de la periodista Cruz Morcillo menciona que, en la habitación de Asunta, la policía halló con luz ultravioleta manchas de semen en la pared, lo que sugirió masturbación mientras la niña dormía.
Rosario y sus padres: control familiar
Porto, hija única de una familia acomodada (padre abogado exitoso y cónsul honorario de Francia; madre profesora de Historia del Arte en la Universidad de Santiago), vio cómo sus padres le impusieron estudiar solo Derecho y trabajar con él, obligándola a romper con un novio de clase social inferior. Guscin interpreta su posterior rebelión (dejar la abogacía, dedicarse a la interpretación y mantener una relación extramatrimonial) como una reacción tardía a años de control parental.
Asunta: sobrecarga y falta de infancia
Asunta fue la primera niña china adoptada en Santiago y recibió gran atención mediática. Rosario la inscribió en numerosas actividades extracurriculares (inglés, francés, chino, piano, violín, baile…), ocupando seis días a la semana. Guscin critica que no se le permitiera “ser niña”: jugar, ver dibujos o tener tiempo libre.
Pruebas irrefutables: la sedación sistemática
Para Guscin, la sedación repetida de Asunta con lorazepam es la prueba más sólida contra los padres. Se detectó en análisis de pelo, contenido estomacal y testigos coincidentes, además de tickets de compra de Orfidal. Los padres lo negaron sin ofrecer explicaciones creíbles (“error del laboratorio”). La sentencia de 2015 condenó a ambos a 18 años de prisión: Rosario como autora material (asfixia); Alfonso como coautor del plan. La acusación popular argumentó que “tan culpable es quien abre la ventana como quien tira al bebé”.
El juez instructor José Antonio Vázquez Taín cambió de criterio: inicialmente afirmó que Alfonso tuvo que participar en el traslado del cuerpo; después aceptó que Rosario actuó sola, sin explicar la rectificación. Guscin y los presentadores califican la investigación como “chapucera” o “trapalleira” (chapucera), con pruebas desechadas cuando no encajaban en la versión oficial.
Irregularidades principales: indicios de tercera persona
- Testigo del vecino: Un residente cercano a la pista forestal donde apareció el cadáver juró que el cuerpo no estaba cuando pasó a pocos centímetros. Su testimonio fue rechazado por “demasiado contundente”. En cambio, se aceptó el de una niña que dijo haber visto a Asunta y Alfonso porque también era “contundente”.
- Informes de luminosidad: La Guardia Civil modificó su informe: primero habló de “noche de luna llena con perfecta visibilidad”; 24 horas después lo cambió a “noche cerrada”.
- Colocación del cadáver: El cuerpo fue dejado visible en un talud al borde de la senda forestal, en un lugar donde cualquier paseante o conductor podía verlo fácilmente (no escondido ni enterrado). La propia Guardia Civil señaló en un informe inicial que se colocó “para que lo viera cualquier andante”. Esto ocurre en un momento en que los padres ya estaban detenidos, lo que apunta necesariamente a tercera(s) persona(s).
Críticas al juez instructor y al sistema
Guscin entrevistó a Taín, a los abogados de la acusación y de la defensa. Critica que se ignoraran o desestimaran informes de la Guardia Civil cuando no encajaban en la tesis oficial, y que el juez respondiera con argumentos de autoridad (“yo soy juez, sé más que vosotros”). Los presentadores destacan que se priorizó una resolución rápida y se evitó profundizar en posibles abusos sexuales o una red más amplia para no “complicar” la investigación.
Guscin insiste: aunque los padres sean culpables, en un Estado de Derecho tienen derecho a un proceso riguroso. Las irregularidades erosionan la confianza en el sistema judicial.
Conclusiones del directo
Mark Guscin resume el caso como “preocupante” en dos planos:
- Que unos padres adoptivos asesinaran a su propia hija.
- Que el sistema judicial ignorara pruebas, modificara informes y rechazara testimonios por conveniencia.
Javier Villacorta y Miguel coinciden en que “hay muchísimo más” detrás, con indicios claros de terceras personas y un posible interés en cerrar el caso rápidamente. Recomiendan el libro de Guscin, disponible en Amazon y librerías (puede solicitarse en cualquier establecimiento; en presentaciones se firman ejemplares).
Actualidad (abril 2026): el permiso de Alfonso Basterra
Alfonso Basterra, que cumple condena en la prisión de Topas (Salamanca), obtuvo a finales de marzo de 2026 la autorización judicial para su primer permiso ordinario (de cuatro días). El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Salamanca estimó un recurso de su defensa contra la negativa inicial de Instituciones Penitenciarias, a pesar de que la Junta de Tratamiento del centro no lo recomendaba (Basterra no reconoce los hechos ni muestra arrepentimiento).
La Fiscalía de Salamanca recurrió inmediatamente el auto, alegando “falta de motivación suficiente”, que la decisión es “prematura e injustificada” y que no se explicó por qué se desestimó el criterio de la Junta. La resolución no es firme y Basterra no podrá salir hasta que la Audiencia Provincial de Salamanca resuelva el recurso (o este no prospere). No se trata de libertad condicional ni progresión a tercer grado, sino de un permiso temporal ordinario tras cumplir más de un tercio de la condena de 18 años (que finaliza en 2031).
La noticia ha reavivado el debate público sobre el caso, con críticas por conceder salidas a un condenado que niega el crimen. Basterra mantiene su inocencia y tiene pareja actual en la zona de Salamanca.
El directo de Javier Villacorta, junto a estas novedades penitenciarias, subraya las sombras que Mark Guscin documenta detalladamente en su libro: un caso que, más de una década después, sigue planteando preguntas sin respuestas oficiales concluyentes.

