lunes, febrero 23, 2026
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La política española se ha convertido en un reality show del que hay que estar pendiente las 24 horas

No interpreten esto como una frivolidad, pero la política española actual, más que a un equipo serio de gestión de la polis, al servicio de los ciudadanos, se parece más a uno de esos realities nocturnos para distraer y atontar al telespectador, aderezados con ingredientes tóxicos en forma de traiciones, sexo, cuernos y robos, incluso abusos sexuales. Lo terrible es que en el “reality de la Moncloa”, los concursantes no se conforman con acostarse con la pareja de su rival o apoderarse de la nocilla o la hamburguesa que no les pertenece, sino que van a saco, a por TODO lo de TODOS, sin que la organización les llame la atención; porque ellos son los dioses de la nueva España y no hay nada ni nadie por encima de ellos; ni en la tierra ni en el cielo. Han decretado que no hay leyes; ni las de Dios ni las de los hombres.

La corrupción avanza y lleva botas de siete leguas. Todo estaba anotado en su agenda de la iniquidad, y no han perdido el tiempo. Es más, iniciaron sus atracos incluso antes de instalarse. Es difícil creer lo que está ocurriendo, y más aún, el cinismo a la hora de rendir cuentas, tanto en la Comisión del Congreso, ante la prensa o al dirigirse a las víctimas, sean estas de la Dana, del apagón, de los incendios, de las inundaciones o de los trenes. ¡Es imposible tener menos empatía! Y eso solo se explica si recurrimos al análisis de las características del sociópata, del psicópata y del narcisista psicópata. Casi todos los integrantes del reality responden a estos perfiles, y por eso no se les cae la cara de vergüenza. A no ser que se tomen alguna pócima inhibidora de la corteza prefrontal. Eso sí, el “reality monclovita” nos hace estar pendientes las 24 horas, y cada día nos hacemos la misma pregunta: ¿Qué más tiene que ocurrir? Lo peor de todo es que conocemos la respuesta; sabemos que seguirán nuevos capítulos, y que estos torturadores profesionales seguirán haciendo “cosas que nos helarán la sangre”, como predijo la madre de la víctima de ETA Joseba Pagaza, dirigiéndose a Patxi López cuando empezaron las negociaciones con la banda terrorista en el 2005, apenas un año después de la llegada de Zapatero a cumplir con la misión de destruir España. Y lo ha hecho muy bien: tan bien como robar, apoyar dictaduras, blanquear dinero y pervertir a sus hijas. ¡Pronto le llegará su hora!

Vivimos momentos históricos, distópicos, surrealistas y extremos en todos los sentidos, en el ámbito global y en España en particular. Es como si una fuerza extraña e incontrolable se hubiese apoderado del planeta creando un caos continuo que aún no ha alcanzado su punto culminante. ¿Será cosa de los astros? Habrá que ver qué dicen los astrólogos, aunque estos casi siempre aciertan a toro pasado, como la mayoría de los arúspices y demás practicantes de las artes adivinatorias. ¿Será que no somos los auténticos dueños del mundo?

No sabemos qué nos deparará este futuro próximo que empieza a asomar. En España, nunca nos habíamos enfrentado a situaciones similares. El nivel de ilícitos se encuentra en cotas máximas y creemos que aún falta mucho por descubrir: toda la relación entre los narcoterroristas del Caribe y varios personajes socialistas y comunistas que se han financiado y enriquecido con el narcotráfico, las mordidas, el impuesto revolucionario y el lavado de dinero. A la UCO se le acumula el trabajo y la prensa no da abasto a publicar y hacer análisis de los casos que cada día van apareciendo.

No es de extrañar que el ciudadano no pueda seguir las tramas y mucho menos aprender los nombres de los denunciados e investigados; y no digamos, las relaciones entre unos y otros. ¡De novela negra total! El último caso, del DEO violador, es esperpéntico. Debería estar jubilado y fungía en el puesto por ser una “buena pieza” al servicio de la corrupción de Marlaska. Y el lío familiar y de amigos que tienen montado para encubrirse los unos a los otros es patético. ¡Pero de dónde los sacan! Esto no puede ser casual. Es casi imposible encontrar a una banda tan sintonizada para el Mal. ¡Y en todos los campos y para todos los gustos! El viejo asqueroso lleno de medallas, violando a una inspectora se merece que le retiren todos los honores y que lo echen del Cuerpo. Además, no fue sorpresa para nadie; parece que tampoco se subía la bragueta, algo consustancial al Partido Socialista y a la izquierda en general, por lo que se ha ido descubriendo.

Se deduce de esto por qué las mujeres de la izquierda odian tanto a los hombres y los tachan de abusadores y maltratadores, cuando no de violadores. “Los hombres llevan el gen del maltrato”, Manuela Carmena dixit. Las pobres creen que los hombres son como sus compañeros de partido y quizá sus padres y/o hermanos. Pobrecillas, acostumbradas a sus propias proyecciones, tienen una visión distorsionada de los hombres. Así, confunden galantería y buenos modales  con machismo. Habría que darles un curso y sanarles el trauma. Con esas referencias, no es de extrañar su opinión sobre el género masculino. Se entiende, por otro lado, que esta gente rijosa y pervertida, con una idea tan poco equilibrada del sexo, desee rebajar la edad de consentimiento de los menores para tener relaciones con un adulto. «Los niños tienen derecho al sexo”, dice la pánfila y descerebrada de Podemos; ministra surrealista, tanto como sus leyes trans y del sí es sí; mujer cuota y empoderada a través de la cama y de ir a refrescarse a los lavabos con el amante podemita, que cobró dinero de dudoso origen y figura en los papeles del Pollo Carvajal, que dentro de unos días declarará en los Estados Unidos. ¡Dios mío, qué tropa!

Y a propósito de tropa, la marea de los delitos trasciende nuestras fronteras y saca a relucir los asuntos de Zapatero, Bono, Morodo y del propio Sánchez y demás satélites y gente allegada, tanto familiares como integrantes de su gobierno y colaboradores. Las tramas son de película en la que están presentes el robo, el narcotráfico, la venta ilegal de petróleo, oro y piedras preciosas, el blanqueo de capitales, la extorsión, el secuestro, la tortura y el sicariato. Sí, el sicariato. ¿Quién asesinó al exdirectivo de PDVSA, Juan Carlos Márquez, cuando, tras declarar, se avino a colaborar con la justicia? Si encontramos a Aldama colgado de una viga y nos dicen que se suicidó, ¿lo creeríamos? Claro que no, y lo de Márquez tampoco. Si fuera un juego, nos frotaríamos las manos de lo interesante que es todo esto; pero es realidad que nos afecta y destruye.

¿Y hasta cuándo? Nadie lo sabe. Porque, aunque España se esté hundiendo, ni siquiera el rey puede decir ni hacer nada, aparte de que todo indica que tanto él como su consorte republicana Leticia están encantados con la dictadura sanchista. Llegan noticias de que Sánchez pospondrá las elecciones lo máximo posible. Y aunque la Constitución no permite retrasarlas más allá de 2027, estos creadores de Maldad son capaces de forzar la máquina para seguir en el poder. ¿Cómo? Pues ante una tragedia tipo 11-M o similar. Recuerden que se criticó a Aznar por no haber suspendido la jornada electoral, hasta que los españoles se recuperasen del TEPT causado por los atentados. Podría haberlo hecho, y quizá Zapatero no hubiese llegado a nuestras vidas.

En uno de mis artículos recientes titulado “Harán lo que sea para perpetuarse en el poder” insinué la posibilidad de un autoatentado, es decir, lo que llamamos un atentado de falsa bandera, perpetrado desde las cloacas del Estado y alguna ayuda exterior. ¡Y Marlaska es un problema con patas al servicio de Sánchez, rodeado de agentes que él mismo ha corrompido! En el ámbito policial, esto es la Venezuela de Maduro y la Cuba de los Castro. Los socialistas siempre han rentabilizado el shock emocional colectivo causado por un acto luctuoso. Ponía como ejemplo el 11-M y el asesinato de Isaías Carrasco y el teatrillo contra Rajoy en la capilla ardiente.

La pregunta es si podremos resistirlo. La respuesta es que sí, y, contra todo pronóstico, venceremos. Por eso no arrojamos la toalla, ni nos ponemos tristes. Seguiremos denunciando a los servidores de Satanás. Lo son. Espero que, a estas alturas, nadie lo dude.

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Magdalena del Amo
Periodista, psicóloga, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.
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