El reciente anuncio del DNI Digital en España, aprobado el pasado 1 de abril de 2025 según el Ministerio del Interior, ha desatado una ola de críticas y preocupaciones entre ciudadanos y expertos en privacidad. Presentado como un avance tecnológico para modernizar la identificación, este nuevo sistema, impulsado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es visto por muchos como un paso hacia un control social sin precedentes, inspirado en el sistema de crédito social chino, que utiliza la vigilancia masiva para premiar o castigar a los ciudadanos según su comportamiento.
El usuario de X @FAsintomatico, en un post que ha generado revuelo, describe el DNI Digital como una herramienta de «control absoluto» que permitirá al gobierno rastrear las actividades de los ciudadanos las 24 horas del día. Según el mensaje, este sistema se integrará con el euro digital, una moneda digital del Banco Central Europeo (BCE) que, según críticos, podría ser utilizada para monitorear y restringir las transacciones financieras de las personas. Thierry Breton, comisario europeo de Mercado Interior, ha confirmado que el euro digital está diseñado para ser un medio de pago obligatorio, lo que podría facilitar este tipo de control.
Ayer se aprobó el DNI Digital, una copia del «crédito social» chino: control absoluto de tu actividad y castigos a través de multas y confinamientos de tu dinero (euro digital), perseguido las 24h en ciudades de 15 min.
Yo no he votado ser un esclavo ¿Tú?pic.twitter.com/0hiA5AtObd— Fascista Asintomático (@FAsintomatico) April 2, 2025
El DNI Digital, desarrollado por la Policía Nacional en colaboración con la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, se presenta a través de la aplicación MiDNI, que genera un código QR firmado para acreditar la identidad con la misma validez que el DNI físico. Aunque el Ministerio del Interior asegura que el sistema incrementa la privacidad al permitir al usuario elegir qué datos mostrar, los detractores advierten que la centralización de datos personales en un formato digital aumenta el riesgo de filtraciones y abusos. Desde 2015, con la introducción del DNI 3.0, el documento ya incorpora un chip con información personal, pero el salto al formato digital amplifica las preocupaciones sobre la seguridad y el uso indebido de estos datos.
Además, el DNI Digital se enmarca dentro del plan de Identidad Digital de la Unión Europea (eID), acordado en noviembre de 2023. Este proyecto, que busca unificar la identificación digital en toda la UE, fue criticado por 504 expertos en privacidad de 39 países, quienes alertaron sobre su potencial para erosionar la privacidad y facilitar un «estado de vigilancia digital europeo», según informó The European Conservative. La posibilidad de que los gobiernos accedan a datos personales a gran escala genera temores de un abuso sistemático.
Otro aspecto alarmante que destaca el post de @FAsintomatico es la vinculación del DNI Digital con el concepto de las «ciudades de 15 minutos». Este modelo urbanístico, promovido como una solución para reducir el impacto ambiental al limitar los desplazamientos en coche, propone que los servicios esenciales estén a no más de 15 minutos a pie o en transporte público. Sin embargo, críticos como los del medio Rojo y Negro lo califican de «confinamiento climático», argumentando que podría restringir la libertad de movimiento de los ciudadanos, obligándolos a permanecer en sus barrios bajo la excusa de la sostenibilidad.
Usuarios en X, como @LuisCarlos17f, han señalado que estas restricciones podrían violar el Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza la libertad de movimiento. «¿Y si tengo que trabajar en otra ciudad o visitar a mi familia en un pueblo? ¿Qué pasa con los inmigrantes ilegales?», se pregunta el usuario, reflejando la inquietud de muchos sobre cómo estas medidas afectarán la vida cotidiana.
El DNI Digital también se conecta con el desarrollo del euro digital, un proyecto del BCE que busca crear una moneda digital centralizada. Según el BCE, el euro digital será obligatorio para comerciantes e intermediarios, lo que podría limitar la autonomía financiera de los ciudadanos. Organizaciones como Children’s Health Defense han advertido que las «ciudades inteligentes», que integran tecnologías digitales para promover estilos de vida «ecológicos», podrían ser un pretexto para implementar mecanismos de control social más amplios, como los que el DNI Digital podría facilitar. La capacidad de rastrear cada transacción, combinada con la vigilancia de los movimientos físicos, crea un escenario donde el gobierno podría imponer multas, confinamientos o restricciones de dinero a quienes no cumplan con las normas establecidas.
El sistema de crédito social chino, descrito por RTVE en un documental de 2023, sirve como un precedente inquietante. En China, los ciudadanos son vigilados constantemente a través de aplicaciones como WeChat o Alipay, que recopilan datos para alimentar un sistema que premia a los «buenos ciudadanos» y castiga a los críticos. El post de @FAsintomatico
advierte que el DNI Digital podría seguir un camino similar, convirtiendo a los ciudadanos en «esclavos» de un sistema que no han votado. «Yo no he votado ser un esclavo, ¿tú?», pregunta el usuario, un sentimiento que resuena en los comentarios de otros, como @Darthkraven1967, quien llama a la «resistencia a ultranza» frente a lo que percibe como una «invasión y esclavitud».
El DNI Digital, presentado como un avance tecnológico, esconde una trampa que podría transformar a España en un estado de vigilancia masiva. La combinación de identificación digital, euro digital y ciudades de 15 minutos dibuja un futuro donde la privacidad y la libertad de los ciudadanos quedan a merced del control gubernamental. Mientras el gobierno asegura que el DNI físico convivirá con el digital, la obligatoriedad de adoptar estas tecnologías en el futuro plantea serias dudas sobre el rumbo que está tomando la sociedad. Como reflexiona @Barselonaliyim en X: «Crecí sin teléfonos móviles… Y la vida estaba bien viva». Tal vez sea momento de cuestionar si la modernidad que nos venden es, en realidad, una jaula disfrazada de progreso.