En un reciente hilo publicado en X por el usuario @eumelvi
, se plantea una reflexión inquietante sobre la existencia de lo que denomina «almas vacías»: personas que, a pesar de su apariencia humana, parecen carecer de una verdadera chispa de conciencia, funcionando como autómatas dentro de un sistema que los controla. Este concepto, desarrollado en dos partes (el post inicial y una segunda parte enlazada), no solo invita a la introspección, sino que también conecta con ideas filosóficas, psicológicas y culturales que han sido exploradas a lo largo de la historia.
El post inicial titulado «ALMAS VACÍAS: ¿EXISTE UNA HUMANIDAD SIN ESPÍRITU?», comienza con una observación cotidiana: todos nos cruzamos con personas que parecen desconectadas, incapaces de cuestionar su entorno o de buscar una verdad más allá de lo evidente. @eumelvi plantea que estas personas no son simplemente distraídas, sino que podrían ser «almas vacías», individuos que carecen de una profundidad espiritual o de una conexión con la conciencia. No se trata de una teoría espiritista, sino de una interpretación cruda de la realidad: hay seres humanos que funcionan por inercia, repitiendo patrones sin un sentido trascendental.
ALMAS VACÍAS: ¿EXISTE UNA HUMANIDAD SIN ESPÍRITU?
Cada día nos cruzamos con personas que parecen estar desconectadas de sí mismas y del mundo, incapaces de cuestionar lo que les rodea. No buscan comprender, no sienten la urgencia de la verdad, simplemente siguen el flujo del… pic.twitter.com/FDIWfk5Xwp
— Metanoia (@eumelvi) April 1, 2025
La imagen que acompaña este post es poderosa: un hombre de expresión seria, rodeado por una multitud de figuras con rostros vacíos y bocas abiertas, reminiscentes de zombis. Esta representación visual refuerza la idea de un individuo consciente en medio de una masa de seres carentes de vida interior, un tema recurrente en obras distópicas como la película They Live (1988) de John Carpenter, que critica la conformidad social y la manipulación sistémica.
El autor del post recurre a varias corrientes de pensamiento para sustentar su idea. Una de las más destacadas es la filosofía de George Gurdjieff, un místico y filósofo del siglo XX que describió a la humanidad como mayoritariamente «mecánica». Según Gurdjieff, citado en los resultados web, el ser humano promedio vive en un estado de «sueño», reaccionando a estímulos externos sin verdadera autoconciencia. Gurdjieff categorizaba la conciencia humana en cuatro estados: sueño, vigilia, autorrecuerdo y conciencia objetiva. La mayoría de las personas, según él, permanecen en el estado de sueño, funcionando como máquinas sin cuestionar su existencia.
Gurdjieff, conocido por su enfoque práctico hacia el despertar espiritual, afirmaba que los humanos pueden evolucionar conscientemente al conectarse con una «Mente Mayor» o inteligencia universal, pero esto requiere un esfuerzo intencional, algo que las «almas vacías» descritas por @eumelvi parecen incapaces de realizar. En sus palabras, «el hombre, tal como existe, es una máquina», una idea que ofendía a muchos porque nadie quiere ser considerado un autómata. Sin embargo, Gurdjieff insistía en que, al observarnos, podemos notar cuán mecánicamente nos comportamos, repitiendo patrones sin reflexión.
Otra referencia clave en el post es Gustave Le Bon, un sociólogo francés que en 1895 publicó Psicología de las multitudes (The Crowd: A Study of the Popular Mind). Le Bon argumentaba que los individuos, al formar parte de una multitud, pierden su individualidad y descienden «varios peldaños en la escalera de la civilización». En una multitud, una persona culta puede convertirse en un «bárbaro», actuando por instinto en lugar de por razón. Este fenómeno, según Le Bon, se debe a la «contagiosidad» del comportamiento colectivo y a una mayor sugestionabilidad, ideas que también influyeron en Sigmund Freud, quien exploró la psicología de grupo en su obra Psicología de las masas y análisis del yo.
El post de @eumelvi conecta esta teoría con las «almas vacías», sugiriendo que estas personas no solo siguen la narrativa oficial sin cuestionarla, sino que atacan cualquier intento de duda. Esta característica se alinea con la observación de Le Bon de que las multitudes actúan instintivamente, sacrificando su interés personal por el colectivo, incluso cuando este colectivo está basado en una mentira. En un contexto histórico, las ideas de Le Bon surgieron en una época de industrialización y democratización, cuando el comportamiento de las masas se convirtió en un fenómeno social relevante, a menudo asociado con movimientos políticos y acciones de turba.
El concepto de «portales orgánicos» mencionado en el post proviene de corrientes esotéricas modernas, popularizadas en los años 2000 por autores como Laura Knight-Jadczyk. Según esta teoría, que carece de respaldo científico pero tiene raíces en ideas gnósticas, algunos seres humanos no tienen un vínculo real con la conciencia superior. Estos «portales orgánicos» serían avatares biológicos que cumplen una función en la estructura del mundo material, pero sin un propósito trascendental. La teoría sugiere que todos, incluso aquellos con potencial espiritual, pueden operar en el nivel de un portal orgánico si no realizan un trabajo psicoespiritual profundo, como la integración de traumas o el desarrollo de la autoconciencia.
En el contexto del post, las «almas vacías» serían equivalentes a estos portales orgánicos: individuos que imitan comportamientos, repiten patrones y carecen de introspección. Esta idea resuena con las palabras de Francis Heylighen, un profesor de la Universidad Libre de Bruselas, quien describe la mente como una colección de programas simples que dan la ilusión de un «yo» unificado, una teoría que el filósofo Daniel Dennett también explora en su libro La conciencia explicada. Para los «portales orgánicos», esta ilusión es todo lo que existe; no hay un «yo» más profundo que busque trascender.
El post también hace referencia a The Matrix (1999), una película que popularizó la idea de una realidad simulada donde la mayoría de las personas están «dormidas», esclavizadas por un sistema que no comprenden. En la película, los que están dentro de la Matrix prefieren la mentira cómoda a la verdad dolorosa, una idea que @eumelvi aplica a las «almas vacías». Estas personas, según el post, defenderán el sistema incluso cuando se les presenten pruebas de su falsedad, porque dependen de él para dar sentido a su existencia.
Curiosamente, la metáfora de The Matrix ha trascendido la ficción y ha influido en casos legales reales.
Según los resultados web, existe algo llamado la «defensa Matrix», un tipo de defensa por insanidad en la que los acusados afirman haber cometido crímenes porque creían estar en una simulación. Por ejemplo, en 2002, Tonda Lynn Ansley fue declarada no culpable por razones de insanidad tras asesinar a su casera, argumentando que creía estar en una realidad simulada. Otro caso involucró a Vadim Mieseges en San Francisco, quien desmembró a su casera y fue declarado mentalmente incompetente tras citar una explicación similar a The Matrix. Estos casos muestran cómo las ideas de la película han permeado la percepción de la realidad en el mundo real.
En la segunda parte del hilo, publicada el 2 de abril de 2025 a las 21:28 UTC, @eumelvi
ofrece una lista de características para identificar a las «almas vacías». La imagen que acompaña este post incluye una frase en español: «Contemplando a su alrededor, él finalmente comprendió por qué tantos estaban dormidos», que refuerza la metáfora de Gurdjieff sobre el sueño como un estado de inconsciencia. Las características enumeradas son:
- Rechazo absoluto a la duda: Las «almas vacías» no solo aceptan la narrativa oficial, sino que atacan cualquier cuestionamiento, repitiendo consignas sin buscar argumentos.
- Falta de autoconciencia: No se cuestionan a sí mismas ni sus motivaciones, viviendo en piloto automático.
- Ausencia de empuje espiritual o filosófico: No tienen interés en buscar respuestas más allá de lo inmediato; la trascendencia les es ajena.
- Miedo a lo desconocido: Prefieren lo familiar, incluso si es una mentira, antes que enfrentarse a la incertidumbre de la verdad.
- Defensa irracional del sistema: Justifican las estructuras que los dominan, sin importar las pruebas en contra, porque dependen de ellas para sentir que su existencia tiene sentido.
ALMAS VACÍAS: ¿EXISTE UNA HUMANIDAD SIN ESPÍRITU?
Cada día nos cruzamos con personas que parecen estar desconectadas de sí mismas y del mundo, incapaces de cuestionar lo que les rodea. No buscan comprender, no sienten la urgencia de la verdad, simplemente siguen el flujo del… pic.twitter.com/FDIWfk5Xwp
— Metanoia (@eumelvi) April 1, 2025
Estas características reflejan fenómenos psicológicos bien estudiados, como la disonancia cognitiva, un concepto desarrollado por Leon Festinger en 1957. La disonancia cognitiva ocurre cuando una persona se aferra a creencias contradictorias con la evidencia, prefiriendo la comodidad de sus ideas preconcebidas. En el contexto de 2025, esta defensa del sistema podría estar influenciada por la baja confianza global en las instituciones: según el Edelman Trust Barometer de 2024, solo el 40% de las personas confían en gobiernos y medios, lo que podría alimentar narrativas sobre un «sistema» que mantiene a la gente dormida.
El post ofrece un consejo práctico: no malgastar energía intentando despertar a las «almas vacías». Según @eumelvi, no está en nuestras manos abrir los ojos a quienes no quieren ver. En cambio, sugiere enfocarse en aquellos que ya tienen dudas, que están empezando a notar que algo no encaja. Esta idea resuena con las enseñanzas de Gurdjieff, quien creía que solo un pequeño porcentaje de personas es capaz de despertar, y que los esfuerzos deben dirigirse a quienes ya muestran signos de autoconciencia.
El autor también advierte contra la desesperanza: «El sistema necesita a estas ‘almas vacías’ para seguir en pie, pero nosotros no las necesitamos para construir algo nuevo». Este mensaje es un llamado a la acción para conectar con quienes están «realmente vivos», aquellos que buscan respuestas y están dispuestos a cuestionar. En un contexto contemporáneo, esto se alinea con el auge de movimientos espirituales modernos, como la meditación y las prácticas de mindfulness, que han ganado popularidad desde los años 2010. Un estudio de 2023 reveló que el 55% de los adultos en Estados Unidos han probado la meditación para aumentar su autoconciencia, reflejando un creciente interés en el despertar espiritual.
Las ideas del post no son nuevas; tienen raíces en debates filosóficos antiguos. Por ejemplo, la Alegoría de la caverna de Platón, escrita alrededor del 380 a.C. en La República, describe a prisioneros que confunden las sombras proyectadas en una pared con la realidad, incapaces de ver la verdad más allá de su ilusión. De manera similar, las «almas vacías» de @eumelvi no pueden ver más allá del sistema que las controla, prefiriendo la comodidad de la mentira.
En la cultura contemporánea, el término «NPC» (non-player character), usado por la usuaria @CrisRequejo2en un comentario al post, refleja cómo las ideas del post se cruzan con la jerga de internet. Popularizado en la década de 2010, «NPC» se refiere a personas percibidas como carentes de pensamiento independiente, un concepto que encaja con la descripción de las «almas vacías». Este término, originado en los videojuegos, muestra cómo la cultura digital ha influido en las discusiones filosóficas en línea.
El hilo de @eumelviplantea una pregunta fundamental: ¿vale la pena intentar despertar a quienes parecen estar vacíos por dentro, o es mejor enfocarse en quienes ya tienen la chispa de la duda encendida? Al combinar ideas de Gurdjieff, Le Bon, teorías esotéricas como los «portales orgánicos» y metáforas culturales como The Matrix, el autor ofrece una visión provocadora de la humanidad moderna. En un mundo donde la desconfianza hacia el sistema es alta y el interés por el despertar espiritual crece, estas ideas resuenan profundamente.
El mensaje final es claro: no te dejes arrastrar por la desesperanza. Sigue caminando y conecta con aquellos que, como tú, están buscando la verdad. En palabras de @eumelvi, «ahora es del mundo», un recordatorio de que estas ideas, aunque no sean nuevas, tienen el poder de inspirar a quienes están listos para escucharlas.
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