Un juez del estado de Nuevo México ha impuesto a Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, una multa de 25.000 millones de dólares (unos 23.000 millones de euros) por engañar sistemáticamente a los usuarios sobre el control de sus datos personales. La sentencia, dictada el 21 de octubre de 2026 por el juez Francis Mathew, es una de las mayores sanciones jamás impuestas a una empresa tecnológica y está directamente vinculada al escándalo de ‘Cambridge Analytica’.
El jurado había determinado en septiembre que Meta cometió más de 43 millones de infracciones de la ley estatal de prácticas desleales. El juez aplicó el máximo legal de 5.000 dólares por infracción y, aunque el cálculo teórico superaba los 219.000 millones, fijó la cifra final en 25.000 millones, con un interés del 15 % anual hasta el pago. El dinero irá a un fondo educativo público de Nuevo México. Meta ha anunciado que recurrirá y ha criticado el fallo como un ataque a su modelo de negocio.
Esta condena es la culminación de más de una década de abusos por parte de la multinacional de Mark Zuckerberg, que ha construido su fortuna sobre la explotación masiva de datos privados y la manipulación de la información pública.
El historial de sanciones y el escándalo Cambridge Analytica
El origen de esta última multa se remonta a 2018, cuando se destapó quela consultora Cambridge Analytica había obtenido de forma indebida datos de hasta 87 millones de usuarios de Facebook para elaborar perfiles psicológicos y dirigir publicidad política, especialmente durante los procesos electorales de EE.UU. en 2016. Facebook había permitido que aplicaciones de terceros accedieran a información de amigos de los usuarios sin un consentimiento.
Desde entonces, Meta ha acumulado condenas y acuerdos millonarios:
- 5.000 millones de dólares de la Federal Trade Commission (FTC) en 2019 por el mismo escándalo.
- 725 millones en un acuerdo colectivo en 2022.
- Un acuerdo de 17.000-18.000 millones de dólares en agosto de 2026 con casi todos los estados estadounidenses por los daños a la salud mental de menores.
- Casi 1.000 millones adicionales en Nuevo México este mismo año por el mismo motivo (375 millones + 567 millones).
En Europa, las multas del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) se han sucedido: cientos de millones por transferencias de datos a EE.UU., por falta de consentimiento válido y por prácticas opacas. A pesar de todo, el modelo de negocio de Meta sigue intacto: cuanto más tiempo pasa el usuario en la plataforma y más datos entrega, más publicidad personalizada se vende.
La doble vara de medir: censura brutal durante la farsemia y exposición de datos
Durante la farsemia, Meta impuso una de las políticas de moderación más agresivas de su historia. Suprimió, etiquetó o limitó la difusión de contenidos que cuestionaban la eficacia o seguridad de las banderillas o las medidas de confinamiento. Cuentas y publicaciones de reconocidos médicos, científicos y periodistas críticos fueron silenciadas o restringidas. El propio Mark Zuckerberg admitió años después, en una entrevista con Joe Rogan, que la Administración Biden presionó con mucha fuerza a la compañía para eliminar información sobre posibles efectos secundarios de los brebajes, incluso cuando se trataba de afirmaciones totalmente veraces.
Mientras Meta se erigía en guardián de la “verdad oficial” y censuraba el debate público en nombre de la salud colectiva, seguía recopilando y monetizando datos personales de forma masiva. La misma empresa que decidía qué podían o no podían leer los ciudadanos sobre un tema de salud pública no tenía escrúpulos en permitir que terceros accedieran a información íntima de los usuarios sin un control real.
Esta hipocresía, censura selectiva por un lado y explotación comercial de la privacidad por el otro, resume el enorme daño estructural que Facebook y sus filiales han causado durante años.
El daño acumulado
Durante más de quince años, Meta ha priorizado el crecimiento y los beneficios por encima de la privacidad, la salud mental de los jóvenes y la integridad del debate público. Ha contribuido a la polarización, a la difusión de odio cuando le convenía y a la supresión de opiniones cuando no le resultaba rentable o cuando recibía presiones gubernamentales. Ha convertido a cientos de millones de personas en productos cuyos datos se venden al mejor postor, mientras predicaba el “control del usuario” sobre su información.
La multa de 25.000 millones de dólares es un golpe importante, pero no cambia el fondo del problema. Meta seguirá operando, apelará, pagará (o negociará) y continuará extrayendo valor de sus usuarios. Mientras no exista una regulación realmente efectiva que limite el poder de estas plataformas y proteja de forma rigurosa los datos personales y la libertad de expresión, el modelo de Zuckerberg seguirá causando mucho daño. La sentencia de Nuevo México es algo muy necesario, aunque insuficiente, de que ni siquiera las empresas más poderosas del planeta pueden engañar a la sociedad de forma indefinida sin consecuencias.
(Por Lourdes Martino)

