Por Alfonso de la Vega
Imitando el de Maduro a su no menos exquisita señora, el sórdido beso de falsa bandera del autócrata español ante el envilecido público socialista militante parece mostrar por donde van a ir los futuros tiros, esperemos que solo en sentido figurado. El Kempis o Imitación de Cristo inducía a seguir el ejemplo virtuoso del Salvador, en cambio la depravación socialista tiene tendencia a refocilarse en lo peor de la naturaleza humana viciosa o degradada.
En cumplimento de la ley de memoria histórica no estaría de más traer a colación una aleccionadora leyenda de Bécquer que acabó mal para el robador de besos. Se llama precisamente El Beso.
La historia se desarrolla en el siempre misterioso Toledo durante la Guerra de la Independencia en la que la francesada perpetró toda clase de salvajadas y actos sacrílegos tales como destinar el precioso templo de Santa María la Blanca a establo. Cierto destacamento de dragones franceses al llegar a la ciudad ante la falta de alojamiento se ve obligado a pasar la noche en una iglesia. Un joven capitán francés descubre en el templo un sepulcro con las estatuas yacentes de un caballero, don Pedro López de Ayala y de su esposa, doña Elvira de Castañeda y al momento queda prendado por su belleza. A la noche siguiente, tras una cena con sus compañeros en la que se emborrachan, el capitán se acerca a la estatua de doña Elvira e intenta besarla. En ese instante, la estatua de piedra del caballero cobra vida, le propina una terrible bofetada mortal y destroza su rostro. Al día siguiente, los soldados encuentran a su capitán muerto al pie del sepulcro, castigado por su osadía y sacrílega transgresión.
Afortunadamente para él tal no es el caso de nuestro audaz dictador y el beso robado a su santa ha de quedar impune ¡Ay Susana! Pero ya puestos a imitar el supersticioso tinglado bolivariano propongo por su teatralidad que en el próximo numerito se ofrezca al respetable un toque espiritista y sobrenatural.
Si no sobrenatural sí que resulta sorprendente un fenómeno insólito en estos tiempos que ha ocurrido en Palencia, en el corazón de la vieja Castilla milenaria, otrora ese “islote de hombres libres en la Europa feudal” que decía Sánchez Albornoz y que no ha olvidado del todo su pasado de dignidad. Un rescoldo de la vieja condición de hombres libres como la que llevara entonces al Cid repúblico a exigir responsabilidades al rey y la Corte. En las depuradas palabras de la alcaldesa socialista feliz resultado de siglos de evolución estética del lenguaje: “Os pasáis a las bases por el forro”
En efecto, la agrupación local palentina había seleccionado a los preclaros próceres que habrían de constituir la lista electoral de la provincia. Pero he aquí, que su gozo en un pozo y el autócrata por su cara bonita y según antiguos usos y costumbres les ha querido colar un candidato cunero. Y los de la lista inicial palentina han dimitido en señal de protesta. Algo verdaderamente admirable en todas las acepciones del término, una muestra de lo que decía Joaquín Costa: “el programa de Mío Cid no ha pasado todavía al panteón de las historias muertas y España debe estudiarlo seriamente, si alguna vez ha de vivir con vida propia, reanudando el hilo roto de sus tradiciones, y adquirir el equilibrio estable propio de todo pueblo que logra adaptar sus instituciones a su temperamento y a su genio.”
No sé si el pobre Costa tenía presente entre esas tradiciones salidas del panteón de las historias muertas el merecido bofetón al transgresor en perspectiva de género, pero desde luego que la Monarquía borbónica va adaptando sus instituciones al signo de los tiempos. Así que del viejo y anticuado lema de “Dios, Patria y Rey” al multiculturalismo golfo del filantrópico “aquí vale todo” mientras así asegure trono o poltrona. Y de la pretendida lucha contra el caciquismo a ejercerlo con nuevas justificaciones, mañas y tecnologías.
De modo que los integrantes de la lista propuesta por la militancia que encabezaba Álvaro Bilbao, han renunciado a ocupar sus puestos como protesta. Una renuncia de los integrantes de la candidatura palentina eleva la tensión interna en el PSOE de Castilla y León, donde la dirección nacional ha desautorizado a las bases de Palencia y también a la de Burgos en la confección de las listas electorales.
El autócrata paga los servicios prestados por la cunera. La gratitud de Sánchez hacia Mari Luz Martínez procede de los tiempos heroicos de las primeras marrullerías del amoroso marido de la hija del proxeneta.
Aunque sin renuncias como las palentinas, el dedazo dictatorial se ha ido extendiendo también a otras provincias con el consiguiente cabreo de los damnificados. Está en su mano una solución: el no votar las candidaturas sanchistas de cuneros. No pasará.
Sabemos que el falsario empezó haciendo trampas a sus propios camaradas. Y la cosa no ha hecho más que madurar desde entonces. Ahora bien, con beso o sin beso a lo Judas o lo Delcy un exceso de maduración no parece conveniente para el interesado.

