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La deuda pública sigue imparable: 1,750 billones de euros y ningún freno a la vista

El Banco de España acaba de publicar este miércoles los datos de avance de la deuda pública de agosto de 2026 y el diagnóstico es demoledor: la deuda de las Administraciones Públicas alcanzó los 1.750 miles de millones de euros. Sí, 1,750 billones. Una cifra tan astronómica que cuesta imaginarla. Y lo peor no es solo el volumen: sigue creciendo sin control. En un año ha aumentado un 2,9 %, es decir, unos 51.000 millones de euros más. En apenas ocho meses desde diciembre del año anterior ya se han sumado 51.200 millones y esto es más que preocupante.

Mientras tanto, el Gobierno y algunos analistas de su cuerda se agarran a un dato que suena a alivio: la deuda representa el 99,7 % del Producto Interior Bruto (PIB), 3,1 puntos menos que hace un año. Pero esa es la gran trampa.

El PIB crece (en buena parte por la inflación y el crecimiento nominal de la economía), así que el porcentaje baja un poco y parece que “mejoramos”. Pero la deuda real, la que hay que pagar con impuestos de todos los españoles, sigue subiendo sin parar. El porcentaje es un espejismo. La montaña de deuda es cada vez más alta.

Desglose por subsectores

El grueso del problema está donde siempre:el Estado central.

  • Deuda del Estado: 1,598 billones de euros, es decir, 1.598 miles de millones de euros (91 % del PIB). Ha crecido un 3,3 % interanual. Es el verdadero motor del endeudamiento.
  • Administraciones de la Seguridad Social: 136.000 millones de euros  (7,8 % del PIB). Sube un preocupante 7,9 % con respecto al año anterior impulsada por los préstamos del Estado para cubrir el agujero de las pensiones.
  • Las absolutamente prescindibles Comunidades Autónomas: 349.000 millones de euros (19,9 % del PIB). Crecen un 2,5 % interanual.
  • Corporaciones Locales (ayuntamientos): 21 miles de millones (1,2 % del PIB). La única nota positiva: bajan un 7,1 % con respecto al importe registrado un año antes.
  • Otras unidades de la Administración Central (SAREB, FROB, etc.): 31 miles de millones (1,8 % del PIB). Aquí sí hay una caída del 8 %.

Hay que restar la consolidación (deuda que unas administraciones tienen de otras), que asciende a 385 miles de millones. Pero el resultado neto sigue siendo esa cifra monstruosa de 1,75 billones de euros.

Desde diciembre del año anterior, el Estado ha sumado 48.700 millones, las comunidades 7.200 millones y las corporaciones locales apenas 200 millones. La Seguridad Social y el resto completan el cuadro de un gasto que no se detiene.

Un problema estructural que se paga con el futuro

Cada euro de más en deuda es un euro que habrá que devolver, con intereses, durante años o décadas. Significa menos margen para sanidad, educación, infrastructuras o pensiones cuando lleguen los malos tiempos (que ya están llamando a la puerta). Significa que cualquier subida de tipos de interés o cualquier crisis puede hacer que la carga se vuelva insoportable. Y mientras tanto, se sigue gastando por encima de lo que se ingresa, refinanciando lo anterior y añadiendo más.

Que la ratio baje del 100 % del PIB por el efecto del crecimiento nominal no es un éxito de gestión: es un alivio estadístico que esconde una realidad preocupante. La deuda sigue imparable. 1,75 billones y sumando. Es gravísimo. Y mientras no se afronte de verdad el problema del déficit estructural, esa montaña solo puede seguir creciendo.

(Por Laura González)

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