Me interroga mi dilecto, don Rafael López, si podría mostrarle mis «vínculos» con los aliens. Siento decirle que me quedé en mi venerado Alf. Pero el queo merece la pena. Por ejemplo, el infame vice J.D. Vance, el pasado 27 de marzo, afirmó estar “obsesionado” por los ovnis y que los extraterrestes son “demonios”. Subidón. Un día después, el estupefaciente videoclip de Kanye West mostrando aliens irrumpiendo en una iglesia, deteniendo un casorio y emergiendo una figura que recuerda inquietantemente a alguien que todos creían muerto. Michael Jackson, desde luego. Y memento. Hace unos meses, el exagente de la CIA John Ramirez lanzó una “advertencia”: en el año 2027, los «extraterrestres» se «revelarán». Y la ineludible cinta de Spielberg, El día de la revelación, clave, preparando el truño caracolero (tras Encuentros en la tercera fase, 1977; E.T., el extraterrestre , 1982; La guerra de los mundos, 2005; e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, 2008). Alcanzando, a través de grotesco Blue Beam, un «nuevo orden económico internacional» mediante «una confusión bulliciosa y vertiginosa» planetaria (The Hard Road to World Order: Richard N. Gardner, Zbigniew Brzezinski y David Rockefeller). Y, agreguen, el robotito de la Casa Blanca, Y el videoclip de casi un minuto que lo cambia todo: un misil descendiendo sobre la Estatua de la Libertad, cuya cabeza ha sido transformada para asemejarse a Baal. Y viendo por segunda vez la película Máquina de Guerra (War Machine) donde los supervivientes son identificados con los números 81 y 7. 88, sin duda. Dos veces 8. La batalla de Armagedón. Y el supuesto asteroide que da inicio a todo. O lo acelera. Y el anuncio de una segunda «invasión» de los «ángeles caídos» (tras dos decenios de la primera) aún más devastadora: la crucial fecha de 2028, pues…

Coda
…Y el mundo, mientras, asiste a una completa mutación. Para mal. Para peor. Crisis energética sin precedentes, escasez de alimentos, incertidumbre económica global. Brutal, brutalísimo efecto dominó con absoluto impacto en economías al borde del abismo. El suministro alimentario y la movilidad (¿recuerdan la farsa covidicia?) desguazados. El planeta tecnoaprisionado hollando lo desconocido…

…Escenario de devastaciones múltiples SHTF que conllevan WROL (Without Rule of Law), es decir, la ausencia del estado de derecho (sin ley). También implica YOYO (You’re On Your Own), lo que significa estar totalmente desasistido y sin ayuda externa. Y no olviden TEOTWAWKI (The End Of The World As We Know It). El fin del mundo tal como lo conocemos. Pues eso: Mundua jausi zaigu gainera/Maitia lehen baino lehen aska gaitezan (Aitormena, Hertzainak). El mundo se nos ha venido encima/ Cariño, salgamos de este horror cuanto antes.
En fin.


