Por Alfonso de la Vega
No cabe duda y de bien nacidos es ser agradecidos que el gobierno de Su Majestad de una forma u otra siempre ofrece espectáculo a su distinguido público al que tanto debe. Ahora con el obligado relevo de la vicepresidente Montero, más conocida por su alias o mote de guerra: “La Susi”.
Una señorita absolutamente incapaz incluso dentro del lamentable nivel personal y profesional de las huestes socialistas que nunca se hubiera visto en otra igual debido a sus propios méritos personales. Sin embargo, muy empoderada y puesta en razón a falta de abuela que la alabe se ha homenajeado con una buena dosis de autobombo que produce vergüenza ajena ya que no la tiene propia.
Apareciendo como víctima sacrificada al mejor servicio del pueblo “andalú” obligada a abandonar la honorable poltrona ministerial como sacrificio obligado para mejor favorecer a sus paisanos parias de la tierra y famélica legión. En sus propias palabras, aunque me permito sugerir al amable lector que la escuche “en persona personalmente” para no perderse detalle, presumió de que “es bastante inusual” que “una persona que tiene grandes responsabilidades” renuncie a sus “cargos institucionales” para competir en unas autonómicas.
Se reivindicó como “la mujer, sin duda, con más poder del conjunto de la democracia” española y añadió que está “encantada” de renunciar a esos cargos para concurrir a las elecciones autonómicas. Con su buena memoria de pez para lo que la conviene la señorita Susi olvidó a otra no menos ilustre colega predecesora, la niña Soraya, que tantas tardes de gloria feminista, Piolín o bolso parlamentario incluidos, ofreciese también a los aficionados.
Sin embargo, para no desentonar del resto su balance ministerial resulta desolador. Como vicepresidente resulta íntima colaboradora de la feliz gobernación de su jefe. Como ministro de Hacienda posee un auténtico récord inédito en cualquier país occidental con un mínimo de vigencia del estado de derecho. Ha conseguido que contra lo preceptuado en la constitución pretendidamente vigente no se aprobase ningún presupuesto durante la legislatura sanchista, bien es verdad que, a cada uno lo suyo, con la insustituible complicidad del garante constitucional que ni está ni se le espera para exigírselo.
Pero su ministerio se ha caracterizado por los escándalos de corrupción de su círculo más cercano. Acabamos de conocer que la Fiscalía Anticorrupción se ha querellado por presunto cohecho contra José Antonio Marco Sanjuán, expresidente del Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC). Se trata de uno de los hombres de la máxima confianza de la Susi. Según se ha publicado es acusado del presunto cobro de comisiones ilegales a cambio de archivar pleitos fiscales.
Conviene no olvidar para completar el merecido homenaje las investigaciones de la UCO en varias direcciones generales dependientes del Ministerio de Hacienda por sus relaciones con el caso Leire Diez. La Montero había nombrado a la relacionada con varios escándalos socialistas y ahora imputada Leire como representante de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en el equipo ministerial designado para «contactar, negociar, seleccionar y validar» las contrataciones de urgencia durante la pandemia.

Según publicó en su día Vozpópuli, “entre sus funciones filtrar las ofertas recibidas por los proveedores y dar luz verde a los contratos por el procedimiento de urgencia siguiendo las directrices marcadas por la Unión Europea,..la situación generada por el Covid-19 obligó a pasar por alto muchos controles administrativos. El organismo para el que fue seleccionada la también conocida como ‘fontanera del PSOE’ se constituyó poco antes del periodo, comprendido al menos entre 2021 y 2023, en el que el magistrado de la Audiencia Nacional Antonio Piña enmarca ahora la actividad de Leire Díez, el expresidente de la SEPI Vicente Fernández y el empresario Antxon Alonso para amañar al menos cinco contratos cifrados en casi 133 millones de euros a cambio del cobro de comisiones. Las deficiencias en la coordinación para la adquisición de material sanitario llevó a la titular de Hacienda a promover esta ‘comisión de expertos’ para centralizar las compras. Este equipo funcionaba al margen de la comisión interministerial formada por los departamentos de Sanidad, Hacienda, Interior y Transportes creada para agilizar las gestiones ligadas a la compra de material.”
Es de suponer que el falsario suspirará aliviado por librarse de la exquisita milagrosa, con la salvedad de al ir entregando sucesivos señuelos de distracción cada vez se queda con menos piezas y más desnudo. Cabría la posibilidad de un descarte más amplio para potenciar su plan de sobrevivir hasta el año que viene y luego ya veremos si con algún pretexto incluso se puedan evitar las elecciones de modo semejante a los presupuestos.
Ahora bien, el regreso de la Susi a Andalucía no estaría exento de nostalgia de los memorables tiempos pasados cuando era consejera de una Junta andaluza rodeada de corrupción en el que la modernidad se basaba en no practicar el bandolerismo a caballo y con trabuco por esas sierras de Dios sino en los despachos entre «cafelito y cafelito». Por si acaso, o por si caduca su excedencia hospitalaria, siempre tan previsora comentan que mantendrá su acta de diputada mientras pueda.
¿Los ERE dice Usted?
Son tus impuestos.

