Por Alfonso de la Vega
La policía ha detenido hoy jueves el día de su cumpleaños al ex príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del actual rey de Inglaterra y relacionado con el terrible escándalo de pederastia para recluta y «formación» de élites del agente judío Epstein. El lado bueno de la noticia es que este aventajado y ensoberbecido miembro de la corrupta y depravada Monarquía británica sea avergonzado y abochornado ante sus súbditos aún en lo que pueda quedar como simple “pena de telediario”. El malo es que el arresto pueda ser utilizado como cortafuegos de los demás pavorosos crímenes de este jaez que asuelan el sistema británico. El motivo oficial declarado del arresto no menciona el caso Epstein, ni menos la sospechosa muerte de Virginia Giuffre una de las víctimas que había sostenido en 2014 que fue traficada al Reino Unido por Epstein cuando ella era menor de edad y obligada a mantener relaciones sexuales con el expríncipe, una acusación que Andrés siempre ha negado.
Otro personaje que no está libre de sospechas es el tenebroso primer ministro socialista Keir Starmer, también afectado por el escándalo. Starmer, del que se ha venido denunciando, además de su subordinación al sionismo, una rara “benevolencia” o pasividad con las redes de pederastas pakistaníes que violaban niñas inglesas, ha declarado muy jaque y campanudo a la BBC que «nadie está por encima de la ley» “Ya sea Andrés o cualquier otra persona, cualquiera que tenga información relevante debería acudir al organismo competente, en este caso concreto estamos hablando de Epstein, pero también hay otros».
Entre esos otros que alude Starmer además del caso Profumo, de espionaje y mañas sexuales entre adultos o del más reciente escándalo citado de los pakistaníes cabría recordar otro con el que guarda ciertas analogías: el del Hogar para niños de Kincora. De 1958 a 1980, el Hogar para Niños de Kincora en Belfast funcionó como un centro de abuso sexual infantil organizado bajo el pretexto de su cuidado. Dos niños de 11 y 13 años también desaparecieron misteriosamente en Belfast. Cuando el escándalo estalló en 1980, resultó que el hogar había sido utilizado durante mucho tiempo como un centro de vicio para élites poderosas incluso relacionadas con la Casa real inglesa. Entre los acusados se encontraría según el periodista de la BBC Chris Moore nada menos que Lord Mountbatten, último virrey de la India y tío abuelo paterno del rey Carlos del que fuera consejero y mentor y del expríncipe Andrés. Una víctima de Kincora, Arthur Smyth, tenía tan solo 11 años cuando, según esta declaración de Moore, lord Mountbatten, lo «violó repetidamente mientras lo doblaba sobre un escritorio». Sea como fuere, Lord Mountbatten, jefe del Estado Mayor de la Defensa y primer Lord del Almirantazgo y acusado de otros crímenes en Irlanda del Norte terminaría siendo “cancelado” por el IRA ¿De tal palo, tal astilla?
Tras varias peripecias, una investigación oficial para intentar aclarar los abusos infantiles en Irlanda del Norte fue obstaculizada por el poder.
En resumen, ambos casos habrían sido servido a agencias de inteligencia como «cebos». Implicaban a figuras ricas, poderosas o incluso de las casas reales o relacionadas con ellas y si no promovidos eran al menos oficialmente encubiertos.
Otras casas reales afectadas por el escándalo Epstein son las de Noruega y Suecia.
Pero qué triste el estado de depravación actual de gran parte de los dirigentes de nuestra civilización en trance de arrumbamiento definitivo.

