A las diez de la noche, El próximo domingo 22-F, Televisión Espantosa, en su primer canal, emite de un tirón los cuatro episodios de la serie Anatomía de un instante, adaptación de la homónima y lastimosa novela de Javier Cercas. Versión oficial pura y dura, además de lo menos interesante del citado escritor. Tres traidores, tres impostores, y en lontananza coronándolo todo el benemérito monarca. Cosas veredes. Y son bastantes las excelentes obras que han cuestionado parcial o totalmente la farsa del 23F (El golpe que nunca existió, Amadeo Martínez Inglés; 23-F: las dos caras del golpe, Ricardo Pardo Zancada; La gran desmemoria: Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar, Pilar Urbano; El Rey y su secreto y 23 F: El golpe del Cesid, ambos de Jesús Palacios; 23-F, la verdad, de Francisco Medina; 23-F: La farsa, historia de una investigación amañada, Carlos Fonseca; El 23-F y los otros golpes de Estado de la Transición, Roberto Muñoz Bolaños; 23-F. El golpe del Rey, Antonio J.Candil…), pero me quedo con lo mejor y de lo más reciente, diciembre de 2025 no más: Cuando la verdad te alcance, lo que oculta el 23F, del periodista pontevedrés Carlos Estévez Vaamonde.
Grosso modo
El golpe no fue en absoluto una acción aislada de «exaltados» militares nostálgicos del franquismo, el celebérrimo búnker, sino una minuciosa operación diseñada desde las militarunas altas esferas del CESID, con el conocimiento y abierta participación de sectores clave del poder civil. Enjundiosos nombres, no solo políticos, que aparecen en el libro y que no les revelaré para animarles a que lean la excepcional obra de Estévez
Una puta farsa de mil pares de pelotas, pues. Un descomunal y regio montaje, golpe inducido, golpe blando, autogolpe si prefieren, todo ello para reconducir y apuntalar monárquicamente la «modélica» y «pacifica» Transición/Transacción española: gobierno de concentración presidido por Armada legitimando ad calendas graecas, valga la redundancia, la monarquía y la putrefacción del setenta y ocho.
En fin.

