Si hay alguna enfermedad que puede acabar con la humanidad es, sin duda, la causada por las religiones, entendidas estas como ritos, salmodias, como palabras y acciones que, al repetirse maquinalmente, adormecen la consciencia. ¿Hay alguna cura? Sí, la religión, entendida como relación directa con Dios (Por eso Jesús aconsejaba contactar desde la habitación de cada cual y no desde el templo).
¿Por qué ninguno de los que dicen representarlo aceptó el consejo? Porque hacerlo supondría “colgar los hábitos”, y eso sería desapoderarse, empobrecerse… ¿Y no es otra de las cosas que recomendaba Jesús, vivir pobremente?… Ehem!.. El caso es que ninguna religión quiere perder peso porque todas quieren ganarlo.
Jesús no fundó ninguna religión, obviamente, porque no quiso. Pero donde no quiso el patrón, quisieron los marineros: -Menudo negocio- Explicaba Gila -Y eso que empezaron con un pesebre- Hoy, muchas religiones (Unas que se consideran cristianas y otras que no) luchan con el propósito de imponer, a toda la humanidad, sus normas, sus dogmas, sus prohibiciones y sus castigos.
Pero ¿Castigarías tú al ser amado? Jesús tampoco. Quién ama no castiga, y si castiga es porque, lo que siente, no es amor. Porque sabía eso, no quiso fundar ninguna religión, y tampoco Buda, ni Sócrates, ni tantos otros maestros que se negaron a dejar sus enseñanzas por escrito, para evitar su tergiversación. Fíjate que Jesús dijo -Apartaos de mí, hacedores de milagros, no os conozco- y los tergiversadores lo convirtieron en hacedor de milagros.
Las religiones enferman el alma (o la mente) de los seres humanos, haciendo que crean, que tengan por existente lo que no existe porque, quién cree en seres fantásticos, siente miedo, y su negocio es aliviarlo. ¡Aliviar el mismo miedo que causan!
Jesús sabía que sintiendo miedo es imposible sentir amor, por eso también sabía que, a la inversa, sentir amor impide la presencia del miedo en el alma (o en la mente). No hagas aquello que te hace sentir miedo (sentir mal) sino aquello que te hace sentir amor (sentir bien). Es lo que quería enseñar y lo que tergiversaron, pero tampoco importa mucho pues cualquier ser humano puede llegar a la misma conclusión, en cualquier momento.
Si te gusta leer artículos como éste y quieres apoyarme, para que pueda seguir escribiendo en libertad, compra mi nuevo libro AQUÍ.
También puedes apoyarnos escuchando nuestra música AQUÍ.

