En un nuevo escándalo que sacude la conciencia colectiva, la directora de la Escuela Infantil Eva en Algemesí, Valencia, ha sido detenida por presuntos delitos de maltrato habitual, vejaciones y trato degradante a menores de entre 9 meses y 3 años. Esta mujer de 55 años, propietaria del centro, fue arrestada a finales de enero de 2026 tras la denuncia de una auxiliar que grabó en secreto 21 vídeos documentando las atrocidades cometidas.
Entre los actos denunciados, según recoge el ABC, se incluyen clavar chinchetas en los pies descalzos de los niños como castigo por quitarse los zapatos, forzarles a comer introduciendo grandes cantidades de comida en la boca mientras les tapaba la nariz y la boca, zarandearlos violentamente, golpearles la cabeza contra la pared, insultarlos con palabras como «imbécil» o «tonto», y encerrarlos en habitaciones sin supervisión.
Uno de los episodios más escalofriantes describe cómo la directora pinchó repetidamente la planta del pie de un niño con una chincheta, haciéndole llorar de dolor. Otro vídeo muestra a un bebé poniéndose rojo y sudando por arcadas mientras le obligaban a tragar trozos de pera enteros.
Los padres de las víctimas, horrorizados al conocer los detalles, han relatado en testimonios desgarradores cómo sus hijos llegaban a casa con moretones, con pánico a comer o con comportamientos alterados.
La auxiliar, que se interponía entre la agresora y los niños para protegerlos, decidió grabar las evidencias durante cinco meses antes de entregarlas a la Policía Nacional. El centro ha sido cerrado temporalmente, y la directora ha quedado en libertad provisional con medidas cautelares, lo que ha generado indignación entre las familias que exigen justicia inmediata.
Desgraciadamente este caso no ha sido el único que ha salido a la luz en los últimos meses Recordemos el caso del año pasado, en abril de 2025, en la guardería Cascanueces de Torrejón de Ardoz, Madrid. Allí, un vídeo filtrado mostró a una profesora zarandeando brutalmente a una niña de año y medio mientras le daba de comer: la empujaba contra la pared causándole golpes en la cabeza, le sujetaba la cara con violencia, le gritaba frases como «que no me escupas la comida» o «me tienes harta», y continuaba forzándola a comer pese al llanto desconsolado del bebé.
La denuncia partió de una educadora en prácticas que grabó las agresiones, revelando no solo el maltrato físico y verbal, sino también la pasividad de otras trabajadoras, incluida la directora del centro, que observaba sin intervenir. Cuatro empleadas fueron detenidas por delitos de trato degradante, maltrato de obra y maltrato habitual, y el centro fue inspeccionado por las autoridades. Ese vídeo, incluido en el artículo que publicamos en su día, que se viralizó y causó repulsa nacional, expuso cómo el maltrato hacia bebés está tan normalizado por algunos adultos que ni se molestan en actuar de inmediato siendo testigos de ello.
Estos casos, separados por menos de un año (cuántos más habrá de los que no tenemos conocimiento), son un patrón alarmante que revela fallos sistémicos en la protección infantil en España.
Y aquí entra en escena una de las responsables de esta inacción: la comunista Sira Rego, ministro de Infancia y Juventud. Su ministerio, creado en 2023 como un gesto propagandístico del Gobierno de coalición, ha demostrado ser un ente burocrático, prescindible, inútil, ineficaz y costoso que no ha logrado prevenir ni un solo escándalo de esta magnitud. Ese ministerio teóricamente se centra en políticas de protección a la infancia y adolescencia, derechos del menor y lucha contra la violencia infantil. Ya lo vemos, ya…
En cambio, se ha dedicado a propuestas polémicas como prohibir el acceso de menores a eventos taurinos, comparándolos absurdamente con el consumo de alcohol o prohibir el uso de las redes sociales como X.
Eliminar este ministerio no solo ahorraría mucho dinero de nuestros impuestos, sino que eliminaría una capa de burocracia ineficaz que permite que horrores como los de Algemesí y Torrejón se repitan.
Volvemos a incluir esta frase que citamos en nuestro artículo del pasado mes de abril, compartida por un usuario de X porque no puede ser más cierta: «Si los políticos de m¡erda no robaran todo, las madres o padres podrían criar a sus hijos en casa el tiempo que les diera la gana. La mentira de estado fallido que vivimos nos obliga a tener que trabajar para dejar a peques y mayores al cargo de alguien cuando tienen a su familia».

