Por Alex Díaz
El Gobierno ya no disimula. Ha decidido que pensar por cuenta propia es un problema de orden público y que disentir de la narrativa climática oficial constituye una amenaza que debe ser gestionada. No refutada. No debatida. Neutralizada.
La ministra Sara Aagesen anuncia un “plan contra la desinformación climática”.
Traducción simultánea:
un plan contra quienes no se callan.
Porque la desinformación, curiosamente, siempre es lo que incomoda al poder, nunca lo que lo justifica.
“Ver el cielo y preguntarse qué ocurre estará mal visto.
Señalarlo, perseguido. Y hablar de ello, verificado.”
Geoingeniería, cielos intervenidos y la prohibición de preguntar
Cada vez más ciudadanos observan cambios evidentes en los cielos: estelas persistentes, velos artificiales, cielos blanquecinos que no se dispersan como lo hacían las estelas de condensación en los años 80 y 90. Entonces eran contrails. Hoy, no se comportan igual.
No se permite investigar.
No se permite cuestionar.
Ni siquiera preguntar sin ser señalado.
Existen programas documentados de modificación atmosférica, como la siembra de nubes, reconocidos oficialmente en distintos países. Sin embargo, cualquier debate público sobre posibles prácticas de geoingeniería climática es automáticamente etiquetado como “bulo”, sin análisis, sin auditoría independiente y sin transparencia.
No se demuestra que sea falso.
Simplemente se prohíbe pensarlo.
Y cuando mirar al cielo se convierte en un acto sospechoso, el problema no es el cielo.
Valencia: no fue “DANA”, fue negligencia
Mientras tanto, cuando llegan las riadas en Valencia, el poder se esconde detrás de siglas meteorológicas. DANA. Acrónimo perfecto para ocultar responsabilidades humanas.
Porque no se habla de:
- obras nunca ejecutadas en el Barranco del Poyo
- cauces abandonados durante décadas
- presas mal gestionadas
- derribo de presas y azudes
- compuertas que no se abren a tiempo o se abren de golpe
- siembra de nubes, calentadores ionosféricos y mucha geoingeniería
- firma de un seguro días antes de las riadas por negligencia en la gestión de las compuertas de las presas
- ¿Solo 200 y pico muertos? ¿los cientos de miles de vehículos en carretera?
El agua no mata.
La negligencia sí.
Pero cuestionarlo también es “desinformación”. Mucho más cómodo culpar al clima que asumir responsabilidades políticas y administrativas.
Incendios en el noroeste y tierras raras: casualidades muy rentables
Año tras año, incendios devastadores arrasan zonas del noroeste español.
Y año tras año, tras el fuego aparecen intereses: recalificaciones, proyectos extractivos, licencias para minería de tierras raras en zonas previamente arrasadas.
¿Se investiga seriamente?
No.
¿Se permite sospechar?
Tampoco.
Quien señala coincidencias es “conspiranoico”.
Quien calla es “responsable”.
“La ciencia no es opinable”: ignorancia elevada a doctrina de Estado
Cuando una ministra afirma que “la ciencia del clima no es opinable”, no está hablando de ciencia. Está confesando un proyecto político.
La ciencia que no se puede cuestionar:
- no es ciencia
- es catecismo
- y necesita censores, no investigadores
En un país mínimamente serio, esta frase habría provocado dimisiones.
Aquí provoca aplausos institucionales.
Porque no es un error.
Es una advertencia.
Maldita.es: el brazo ejecutor que “solo verifica”
El sistema necesita un verdugo limpio.
Y ahí aparece Maldita.es, el Ministerio de la Verdad subcontratado.
No gobierna.
No legisla.
No responde ante los ciudadanos.
Pero decide:
- qué es verdad
- qué es “engañoso”
- y qué debe desaparecer del espacio público
No con leyes —eso sería impugnable— sino con etiquetas.
Y en la era digital, una etiqueta equivale a una sentencia.
Sin derechos, sin recurso y sin vergüenza
Esto no es moderación de contenidos.
Es censura sin procedimiento.
No hay:
- juez
- audiencia
- contradicción
- prueba
- responsabilidad
Un contenido se marca como “desinformación” y:
- se hunde en algoritmos
- se desmonetiza
- se invisibiliza
- se borra
Todo ello sin que nadie rinda cuentas.
Totalitarismo de diseño europeo
No es el fascismo clásico.
No es el comunismo soviético.
Es algo más refinado:
- sonríe
- habla de “consenso”
- usa palabras bonitas
- y destruye derechos con modales exquisitamente democráticos
No te dicen “está prohibido hablar”.
Te dicen: “puedes hablar, pero nadie te verá”.
George Orwell lo advirtió en 1984, pero se quedó corto:
allí el Ministerio de la Verdad era estatal;
aquí es privado, subvencionado y moralmente superior.
☠ Hoy el clima. Mañana, tú.
Hoy es el clima.
Mañana la energía.
Después la economía.
Luego la política.
Porque el precedente ya está sentado:
el poder decide qué es verdad y quién puede decirla.
Y cuando eso ocurre, la libertad de expresión no desaparece de golpe.
Se asfixia lentamente, entre aplausos, verificaciones y buenas intenciones.
CONCLUSIÓN
Esto no va de ciencia.
No va de bulos.
No va de democracia.
Va de controlar la libertad de expresión.
Va de callar al disidente.
Va de convertir la verdad en una concesión administrativa.
Y quien acepte esto porque “es por el clima”,
hará silencio cuando le toque a él.
Bienvenidos al Ministerio de la Verdad.
Esta vez no lleva botas.
Lleva logo, subvención y desprecio por tu inteligencia.
FUENTE:
https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2026/febrero/sara-aagesen-anuncia-un-plan-de-accion-frente-a-la-desinformacio.html

