viernes, febrero 13, 2026
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Dimisión en el Ministerio de Transportes: El caos en las carreteras estatales evidencia el fracaso absoluto del Gobierno

En medio del desastre absoluto en la red viaria estatal, Paula Pérez, subdirectora general de Conservación y Gestión de Activos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha presentado su dimisión. Esta renuncia, que se produce en pleno deterioro generalizado de las carreteras españolas, no es más que el último síntoma de la incompetencia crónica del departamento dirigido por Óscar Puente y, por extensión, del Gobierno de Pedro Sánchez. Mientras los conductores sufren diariamente baches, cortes y riesgos mortales, el Ejecutivo sigue priorizando gastos en áreas ajenas a las necesidades reales de los ciudadanos, dejando que la infraestructura se desmorone como si de un país en vías de desarrollo se tratara.

La dimisión de Pérez llega por discrepancias internas sobre los cambios en los pliegos de contratación para los servicios de conservación de carreteras. Según fuentes del sector, estos cambios impulsan un modelo de subastas basado casi exclusivamente en el precio más bajo, lo que el sector privado califica de «suicidio infraestructural». En lugar de priorizar la calidad y la durabilidad, el Ministerio opta por recortes que inevitablemente agravarán el ya lamentable estado de las vías. ¿Cómo pretende el Gobierno mantener una red de 26.525 kilómetros con medidas que premian la chapuza barata? Esta decisión no solo refleja la miopía del equipo de Puente, sino que pone en evidencia una gestión negligente que ha permitido que el déficit de inversión en mantenimiento alcance los escandalosos 13.491 millones de euros, según la Asociación Española de la Carretera (AEC). Y mientras tanto, las prórrogas de los Presupuestos Generales del Estado perpetúan el agujero.

El caos en las carreteras es palpable y vergonzoso. En las últimas semanas, cerca de medio centenar de vías han sufrido cortes por baches profundos, agravados por borrascas que el Ministerio no ha sabido anticipar ni mitigar. Imágenes de decenas de vehículos averiados en arcenes de grandes corredores, como la Autovía del Sur (A-4) entre Madrid y Andalucía, circulan por redes sociales (las que quieren censurar para que no noes enteremos de lo que ocurre de verdad) recordándonos que España, supuesta potencia europea, tiene carreteras dignas de un tercer mundo. Los transportistas, representados por organizaciones como la CETM, alertan de un «déficit grave» similar al de la red ferroviaria, donde incidentes como el accidente de Adamuz (Córdoba) en enero, con 46 fallecidos, han expuesto la misma podredumbre: falta de inversión y mantenimiento precario. En 2025, el Gobierno destinó solo 800 millones de euros al mantenimiento vial, lejos de los 2.000 millones necesarios, dejando carriles derechos –por donde circulan camiones y autobuses– intransitables y peligrosos.

Pero el Ministerio de Transportes, en su arrogancia habitual, presume de «inversiones récord» en ferrocarril y carreteras, como los 905 millones movilizados en 150 obras de modernización «sostenible». ¿De qué sirven estas cifras infladas si la realidad es un asfalto agrietado, arcenes sucios y llenos de objetos que provocan pinchazos, y una red donde el 52% de las vías interurbanas presenta deficiencias graves? La Dirección General de Tráfico (DGT) se limita a aconsejar «evitar desplazamientos» durante temporales, como si los españoles pudieran teletransportarse. Esta pasividad es criminal: las carreteras estatales soportan el 60% del tráfico nacional, y su deterioro no solo genera atascos y averías, sino que aumenta el riesgo de accidentes mortales. El Gobierno de Sánchez, obsesionado con agendas ideológicas, ha abandonado a los ciudadanos a su suerte.

La dimisión de Paula Pérez debería ser el detonante para una purga total en el Ministerio. Óscar Puente, con su historial de polémicas y retrasos en proyectos clave, encarna el fracaso de un Gobierno que promete «movilidad sostenible» mientras las carreteras se desintegran. ¿Cuántos incidentes más necesitamos para que Sánchez admita que su gestión es un desastre? Ahora que nos están asfixiando más que nunca con los impuestos ¿dónde se va todo el dinero recaudado?

(Por Laura González)

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