Por Alfonso de la Vega
Veníamos observando, no sin cierta sorpresa desde luego, que en la TV generalista se había levantado la omertá y empezaban a contar los desafueros del falsario y su banda alterando así el status quo de protección mediante escandaloso encubrimiento del nefasto gobierno borbónico. Me refiero al programa Horizonte de Iker Jiménez en el canal 4.
El descubrimiento había sido por casualidad: buscando algo que ver habíamos tropezado antes con un programa que da la razón a Valle cuando decía que «España es la deformación grotesca de la civilización». En un alarde de originalidad y sometimiento a la colonización anglosajona que padecemos se llama «First dates». Es un más difícil todavía del esperpento con más de un «monstruo circense» luciendo zafiedad, ordinariez y tatuajes pero que contribuye a explicar muchos de nuestros males a poco que lo que allí se puede admirar tenga alguna significación representativa estadística: esos especímenes también votan o pretenden crear modelos sociales de conducta para otros votantes. Desde luego cuesta creer que no se trate de actores representando un papel chirriante o estrafalario.
Lo de Horizonte de Iker Jiménez no es el descubrimiento de América pero parece una vía de agua en el hasta ahora impune acorazado gubernamental que, por lo que ha manifestado, el falsario observa con cierto temor. Así se explicaría algo tan verdaderamente insólito en una democracia que al menos disimule serlo que el mismísimo déspota desde la tribuna del congreso lamentablemente presidido por la impresentable Armengol se haya atrevido a señalarlo. Un error que muestra el respeto que le merece la constitución al catastrófico valido real así como el grado de su pérdida de decoro personal e institucional. Esperemos que la cosa quede ahí o al menos no haya camisa parda mamporrera dispuesta a arreglarlo por su cuenta.
¿Será nube de verano o constatación de que se ha abierto la veda para acabar con la impunidad en los media?
El tiempo lo dirá. Es posible que los amos ya den por amortizado al falsario y en estos tiempos tan revueltos cada uno protege su propio culo.
Ahora bien, al menos de momento, la crítica en Horizonte parece que se ciñe solo al devastador gobierno social comunista pero no al propio régimen borbónico que lo hace posible.

