El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, el pasado 19 de enero de 2026, ha dejado un saldo devastador de al menos 45 fallecidos y cientos de heridos. Pero la tragedia no termina ahí: las familias de las víctimas han denunciado públicamente episodios de pillaje y robo de las pertenencias de sus seres queridos, agravando el dolor por la pérdida. Afectados alertan de la desaparición de dinero en efectivo de carteras, teléfonos móviles, relojes inteligentes y otros objetos personales, en un contexto donde la cadena de custodia parece haberse roto durante las horas posteriores al siniestro.
La zona del accidente quedó bajo vigilancia inicial de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil tras la retirada de los cuerpos. Sin embargo, una vez concluida esta fase, el área fue transferida a Adif sin presencia continua de operarios, lo que habría permitido el acceso de ladrones.
Las familias han reportado la entrega de pertenencias vacías o manipuladas. Ejemplos incluyen bolsos sin documentos ni dinero, carteras entregadas junto a chaquetas pero vacías, y abrigos rajados con cuchillos para extraer objetos de valor. Un familiar relató: «Mi marido llevaba un bolsito con sus pertenencias y me lo dieron vacío sin nada y es muy raro porque tenía su cremallera y no había nada en el bolso y tampoco está roto». Otro mencionó: «Los documentos de mi hija y mi mujer no han aparecido. En los bolsos no había nada de nada».
Los afectados sospechan que grupos de ladrones accedieron a las vías durante la falta de vigilancia, desvalijando vagones. Algunos móviles daban señal horas después del accidente, pero nunca fueron recuperados. Más de un centenar de damnificados mantienen contacto diario y se enfrentan a trabas administrativas, incluyendo la reducción de ayuda psicológica por parte de entidades públicas.
Las familias planean presentar denuncias formales ante la Policía Nacional y la Guardia Civil por robo, y exigen explicaciones a Renfe. Algunos han acudido múltiples veces a las oficinas de la compañía, donde les sugirieron que los objetos podrían haber sido transferidos a Iryo.
Renfe ha admitido ante algunos familiares que se produjeron episodios de pillaje y que «la cadena de custodia se rompió». Fuentes policiales indican que, tras la inspección inicial de la Guardia Civil, Renfe e Iryo custodiaron los equipajes con vigilantes jurados bajo autorización judicial, antes de pasar la responsabilidad a Adif. Sin embargo, la compañía ha comunicado que «todo estaba recuperado», aunque reconoció posibles transferencias de enseres.
Las familias se sienten abandonadas por la Administración y critican la lentitud en la información.

