Por Alfonso de la Vega
Llevamos años en que un juego de espejos atrapa la realidad de modo que la convierte en virtual. La que pasa me recuerda la famosa secuencia de La Dama de Shangai en la que un Orson Welles metido en líos que le superan ve como se disparan mortalmente Rita Hayworth y su lisiado marido el famoso abogado penalista. El observador también puede verse en peligro y sufrir las consecuencias de estas peleas entre poderosos tiburones reales o vicarios.

Una de las últimas escenas de la farsa multiespecular es la aparente pelea entre Musk y el empoderado filantrópico yerno de Sabiniano muy preocupado por el bienestar de la infancia. El mismo, por cierto, que facilita el aborto o el cambio de sexo de adolescentes sin contar con los padres ahora viene con la monserga de que las redes son malas y perjudiciales para la salud de nuestros jovencitos.
Con la conocida coherencia que caracteriza al plutócrata enredado con lo del agente Epstein critica al tirano español por una propuesta que él mismo defendía hace pocos meses, la identificación detallada de cada usuario cara a lograr un deseado control de la opinión pública y sobre los opinantes.
Sánchez está en horas bajas y ha intentado reflotar su impostado perfil internacional con su anuncio en el World Governments Summit celebrado en Dubái. El presidente del Gobierno de Su Majestad ha asegurado que prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años, una medida que también afectaría a WhatsApp si la Unión Europea la incluyese como red social junto a Instagram, X o TikTok.
Sánchez pretende obligar a las plataformas a incluir un certificado digital que restrinja “la entrada a menores”, un proyecto que ya aprobó hace meses y está paralizado en los trámites parlamentarios. Esta nueva prohibición se incluirá de tapadillo, vía enmienda en el proyecto de ley del Ministerio de Juventud e Infancia de protección del menor en el entorno digital. El texto ya recogía una restricción en el acceso de menores, pero podrían entrar con el permiso de sus progenitores. Pero ahora no.
No obstante, se trataría de una política coordinada junto con otros estados miembro, ya que la última palabra dependerá de la UE. Si termina por considerar que WhatsApp es una red social como Instagram o X, entonces extenderá esta iniciativa también a las aplicaciones de mensajería instantánea, donde también se incluye Telegram en una batalla contra lo que el falsario y su banda llaman la «desinformación». Es decir, para que solo ellos puedan soltar “Bulos” y por el control de la información gracias a la prensa gubernamental, mercenaria o prostituida. Censura previa como en cualquier dictadura tomatera que se precie.
El falsario se autoerige así como pretendido líder mundial contra la malvada plutocracia, de la que sin embargo en lo fundamental es complaciente leal esbirro. Y por eso, sus amos conocedores de sus mañas, actitudes y aptitudes lo han elegido. Esta cruzada contra las “noticias falsas” que inundan internet es una de las nuevas políticas para ensalzar la señera prócer figura de Sánchez como virtuoso jaque contrapunto a la malvadísima “ultraderecha”, que se atreve a no repetir sus consignas y trampantojos. Con una evidente utilidad electoral para mejorar la capacidad epattara hacer trampas. Aquellos añorados tiempos en los que el populacho y la famélica legión de parias de la tierra carecían de poder contrastar el pienso putrefacto ofrecido por la tele o la prensa del régimen. “Las redes sociales se han convertido en un Estado fallido, en el que se ignoran las leyes y se toleran los delitos”, ha asegurado Sánchez este lunes en Dubai al anunciar la medida muy peliculero: “Les protegeremos del salvaje Oeste digital”.
Pero para estado fallido lo que en un reciente informe el Congreso de EEUU ha denunciado acaso viendo la paja en el ojo ajeno: «Europa ha liderado una exitosa campaña de una década para lograr el control global de la narrativa en línea». La campaña comenzó ya en 2015, cuando la Comisión Europea creó códigos y foros a través de los cuales podía presionar a las plataformas «para censurar el discurso de forma más agresiva». Los utilizó para presionar a las plataformas a censurar el discurso político y otros contenidos legales. En privado, las empresas reconocen lo evidente: la Comisión fija la agenda, impone el consenso y las plataformas ‘no tienen realmente opción’ de negarse a cumplir». «Antes de al menos ocho elecciones en seis países europeos desde 2023, la Comisión se reunió con las plataformas para presionarlas a censurar el discurso político en los días previos a la votación».

Con mayor credibilidad que Musk, el fundador de Telegram, Pável Dúrov, ha entrado en la polémica denunciando tanto el citado Informe del Comité Judicial del Congreso de EE.UU., en el que se denuncia una censura prolongada de la UE en redes sociales y su presunta injerencia en procesos electorales, como la maniobra de Sánchez. Para Durov «el gobierno de Pedro Sánchez está impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet. Anunciadas ayer mismo, estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de “protección”. Aquí os explico por qué son una señal de alarma roja para la libertad de expresión y la privacidad: Establece un precedente para rastrear la identidad de cada usuario, erosionando el anonimato y abriendo puertas a la recopilación masiva de datos. Lo que empieza con los menores podría extenderse a todos, sofocando el debate abierto, forzará la sobre censura, las plataformas borrarán cualquier cosa mínimamente controvertida para evitar riesgos, silenciando disidencias políticas, periodismo y opiniones cotidianas. Tu voz podría ser la siguiente si desafía el statu quo. Los gobiernos dictarán lo que ves, enterrando opiniones opuestas y creando cámaras de eco controladas por el estado. ¿Exploración libre de ideas? Desaparecida, reemplazada por propaganda. Definiciones vagas de “odio” podrían etiquetar críticas al gobierno como divisorias, llevando a cierres o multas. Esto puede ser una herramienta para suprimir a la oposición. Estas no son salvaguardas; son pasos hacia el control total. Hemos visto este guion antes—gobiernos pretextando la “seguridad” para censurar a sus críticos. En Telegram, priorizamos vuestra privacidad y libertad: cifrado fuerte, sin puertas traseras y resistencia al exceso.»
Y termina con una llamada de aviso: “Manteneos vigilantes, España. Exigid transparencia y luchad por vuestros derechos. Compartid esto ampliamente—antes de que sea tarde.”
Nos encontraríamos ante lo que parece el prólogo de una nueva maniobra dictatorial del proceso golpista para establecer la censura previa prohibida por la constitución, dominar el discurso y asegurase en la sala de espejos rotos el poder hacer trampas EX ANTE en las futuras elecciones, si las hubiera.

