Cuando había porteras de carne y hueso, era muy común imaginarlas, debajo de una escalera, hojeando revistas del corazón. Así se creó una imagen tópica que pretendía ilustrar el hecho de que tales revistas se editan para entretener a las clases más bajas. ¿Qué es lo que se muestra en ellas? Joyas, carrozas, mansiones, ropas de “alta costura”. ¿Compran esas cosas los obreros? ¿Qué sentido tiene poner un anuncio para que lo vean aquellos que carecen de “capacidad adquisitiva”? ¿No es cierto que los que sí podrían, pagan para no ver publicidad?
¿Por qué tantos mileuristas admiran a tipos que se han hecho ricos dando patadas a un balón, o dando cualquier otro espectáculo? ¿Tiene algo que ver con aquella historia de la criada que presumía, ante otras criadas, de la vajilla de su señora?
Ciertamente, mientras las clases bajas admiren a las clases altas, existirán clases altas, y mientras existan clases altas seguirán existiendo clases bajas, pues no puede haber lo uno sin lo otro. En realidad, es la admiración que sienten los de abajo por los de arriba lo que perpetúa la desigualdad, lo que impide la existencia de una sociedad sin clases. ¿Por qué admira la criada a la duquesa? ¿Es admiración o es envidia? Siempre nos han dicho que la admiración es buena y la envidia, mala? ¿Pueden confundirse ambos sentimientos?
A una persona se la admira por sus actos, por sus hechos. Resulta admirable, por ejemplo, que alguien arriesgue su vida por salvar a otro pero ¿Qué hay de admirable en el hecho de que una duquesa herede un ducado? ¿No es comparable al huertano que hereda un huerto? ¿Es admiración por las personas retratadas en la revista, lo que siente la portera, o por sus pertenencias? ¿Se fija más en sus rostros o en los “complementos” con los que se adornan?
Cuando uno admira a otro, lo normal es que quiera imitarlo. Cuando lo envidia, lo normal es que quiera tener lo mismo. La admiración tiene que ver con personas, con comportamientos. La envidia tiene que ver con cosas. ¿Quién podría envidiar un comportamiento? ¿No es precisamente al comportarse igual cuando desaparece toda envidia?
La admiración se percibe como una buena influencia es porque siempre estimula al admirador, siempre lo lleva a superarse, a mejorar. La envidia se percibe como “mala onda” porque incita a “codiciar bienes ajenos”. En realidad, lo que mantiene el interés de la portera por las revistas del corazón es el ansia de tener, algún día, esas mismas cosas que ve en las fotos. Algún día ganará en uno de esos juegos con los que, los de arriba, mantienen entretenidos a los de abajo. Le tocará la quiniela, o la lotería, o “los ciegos”, o todo junto, y se comprará un reloj de oro, y un coche nuevo, y un chalet con piscina, con un gran vestidor que llenará con “ropa de marca”… Y así, soñando con ser “un nuevo rico”, seguirá impidiendo que exista una sociedad sin clases… ¿Por los siglos de los siglos?
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