jueves, febrero 5, 2026
InicioOpiniónColaboradoresEXCLUSIVA: los Monopantos en los papeles de Epstein

EXCLUSIVA: los Monopantos en los papeles de Epstein

Por Alfonso de la Vega

Ha producido natural estupor o perplejidad la extraña aparición entre los miles de papeles y vídeos comprometedores de Epstein de un documento clarificador que pudiera entenderse como una especie de confesión de parte. Algún amable lector dirá no sin razón que no hace falta recurrir a este oportuno hallazgo para entender la gravedad de la amenaza. Ya en nuestro Siglo de Oro algunos lúcidos y valientes autores como don Francisco de Quevedo lo explicaba muy bien al poner de relieve la doblez, injusticia y sinrazón de nuestras relaciones sociales e institucionales. Desenmascaraba la hipocresía del tinglado institucional, en el que nada es lo que parece o debiera ser de acuerdo a sus fines confesados. En su discurso se resaltaba la visión moral:

«La malicia introduce la discordia, y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece. A nosotros nos ha dado la paz y las vitorias la guerra que habemos ocasionado a los amigos, no la que hemos hecho a los contrarios. Seremos libres en tanto que ocupáremos a los demás en cautivarse. Nuestra luz nace de la disensión; somos discípulos de la centella, que nace de la contienda del pedernal y del eslabón. Cuanto más se aporrean y más se descalabran los monarcas, más nos encendemos en resplandores. «

Y ciertas mañas interesadas:

«La más antigua de las alcahuetas dijo: El mundo está para dar un estallido. Mirad qué gentil dádiva. El tiempo hace hambre. Todo está en un tris. Las ferias y los aguinaldos días ha que pudren.  Las albricias contadlas con los muertos. El dinero está tan trocado, que no se conoce: con los premios se ha desvanecido, como ruin en honra. Un real de a ocho se enseña a dos cuartos como un elefante. 
Yo daré hace los papeles de toma. Mancebito de piernas con guedejas y sienes con ligas, son ganas de comer y un ayuno barbiponiente. Hijas, lo que conviene es tengamos y tengamos, y encomendaros al contante y al antemano. Yo administro unos hombres a medio podrir, entre vivos y muertos, que traen bienaliñada pantasma y tratan de que los herede su apetito, y pagan en buena moneda lo roñoso de su estantigua. Niñas, la codicia quita el asco. Cerrad los ojos y tapad las narices, como quien toma purga. Beber lo amargo por el provecho, es medicina. Haced cuenta que quemáis franjas viejas para sacarlas el oro, o que chupáis huesos para sacer la médula. Yo tengo para cada una de vosotras media docena de carroños, amantes pasas, arrugados, que gargajean mejicanos. Yo no quiero tercera parte; con un porte moderado que se me pague estoy contenta, para conservar esta negra honra, de que me he preciado toda mi vida.»

Desde luego que también se puede pagar en especie administrando imágenes y silencios, Pero vayamos al grano, el documento citado relata una reunión en la importante sinagoga de Salónica con rabíes representantes de las principales juderías.

Entre ellos destacaban los Monopantos, que el cronista nos los presenta así:

son hombres de cuadriplicada malicia, de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca apariencia, que todas las leyes y naciones les tienen por suyos…

En medio de la asamblea se levantó Rabí Saadías y dijo:

De la ley de Moisén sólo guardamos el nombre, sobrescribiendo con él y con ella las excepciones que los talmudistas han soñado para desmentir las Escrituras, deslumbrar las profecías y falsificar los preceptos, y habilitar las conciencias a la fábrica de la materia de estado, dotrinando para la vida civil nuestro ateísmo en una política sediciosa, prohijándonos de hijos de Israel a hijos del siglo. Cuando tuvimos ley no la guardábamos; hoy, que la guardamos, no es ley sino en la breve pronunciación de las tres letras.

Los bienes del mundo son de los solícitos; su fortuna, de los disimulados y violentos. Los señoríos y los reinos, antes se arrebatan y usurpan que se heredan y merecen. Quien en las medras temporales es el peor de los malos, es el benemérito sin competidor, y crece hasta que se deja exceder en la maldad, porque en las ambiciones, lo justo y los honesto hacen delincuentes a los tiranos. Éstos, en empezando a moderarse, se deponen; si quieren durar en ser tiranos, no han de consentir que salgan fuera las señas de que lo son.

Nosotros, primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada  que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias al mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido….ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo… el dinero es una deidad de rebozo que en ninguna parte tiene altar público y en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular porque se introduce en los templos.

Tenemos costumbres y semblantes que convienen con todos, y por esto no parecemos forasteros en alguna seta o nación. Nuestro pelo le admite el turco por turbante, el cristiano por sombrero, y el moro por bonete y vosotros por tocado. No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de república, ni otro que el de Monopantos: dejamos los apellidos a las repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. Para fin tan de lleno de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a pérdida y a ganancia, sino con vosotros que sois los tramposos de toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para terminar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes…hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van derechos al corazón y al alma, los vicios y las abominaciones y errores, que, como vehículos, se introducen en ella. Si os determináis a esta alianza, os daremos la receta…

No sabemos qué pasó con la receta ni quienes fueron sus beneficiarios, pues en ese punto se interrumpe el documento pero no obstante parece clarificado lo más esencial, así como una de las principales causas de la tremenda decadencia actual de Occidente,

Por la transcripción,

Alfonso de la Vega

EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes