jueves, febrero 5, 2026
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La última bofetada de Letizio a los jóvenes talentos españoles

En un acto que roza el ridículo y huele que apesta a maniobra política, el rey (con minúsculas) Felipe presidió este martes en Sant Boi de Llobregat la proclamación del Premio Princesa de Gerona Social 2026, otorgado a Hatim Azahri Akhnous, un joven marroquí de 28 años residente en Barcelona desde la infancia. Según se ha publicado en la web de la propia Casa Real, Azahri es un «joven líder comunitario comprometido con la justicia social, la convivencia y la participación. Su trayectoria vital como joven migrante lo ha impulsado a transformar experiencias de desigualdad en acciones colectivas y procesos de construcción comunitaria.»

Fundador de la Asociación Jóvenes Unidos del Pueblo Seco y miembro de Hacemos Islam BCN, así como del Consejo Asesor Antirracista de Barcelona, Azahri representa, al parecer, el pináculo de la «inclusión» que tanto adora la élite globalista.

Pero, ¿es esto un premio a la meritocracia o un insulto flagrante a los jóvenes españoles bien preparados que luchan día a día para abrirse camino? es la pregunta que se hace cualquier español con sentido común.

El jurado, compuesto por figurones de la élite catalana y progresista, tenía ante sí, entre centenares de candidatos, a cinco finalistas, la mayoría de provincias españolas como Alicante, Gerona, Madrid y Navarra. Entre ellos destacaban talentos como Diana de Arias, emprendedora social de Denia que combina neurociencia y tecnología para ayudar a personas con diversidad cognitiva; Pol Ricart, médico innovador en salud global desde Castillo de Aro (Gerona); Natalia Rodríguez, ingeniera madrileña especializada en inteligencia artificial; y Mateo Nicolás, líder en tecnología accesible.

Todos ellos, españoles, con proyectos inmejorables. Sin embargo, el premio de 20.000 euros y el prestigio asociado recayó en un ¡nmigrante marroquí cuya labor, por noble que le pueda parecer al jurado, se centra en comunidades inmigrantes y en promover el islam en Barcelona.

¿Casualidad? No lo crean. Esto apesta, una vez más, a favoritismo hacia Marruecos, un país con el que España mantiene relaciones sumisas, marcadas por acuerdos migratorios que inundan nuestras fronteras.

En medio de la polémica por la decisión del gobierno de regularizar a medio millón de ilegales, elegir a este chaval parece una bofetada calculada. Algunos medios marroquíes han cubierto la noticia, resaltando el «éxito» de un compatriota en suelo español, lo que da una idea de que España es un patio trasero para los intereses del país vecino.

La agenda de la Casa Real parece encantada con el multiculturalismo forzado, ese que ignora a los autóctonos y prioriza a los de fuera para complacer diplomáticamente a Rabat.

Y no olvidemos el envoltorio corporativo de este circo. El Tour del Talento 2026, organizado por la Fundación Princesa de Gerona –una entidad que se vende como promotora de jóvenes pero que huele a propaganda monárquica–, cuenta con el apoyo de empresas o entidades como Microsoft o y la Fundación Banco Sabadell.

¿Microsoft metido en esto? claro, la multinacional estadounidense, experta en monopolios y en impulsar agendas globalistas, no podía faltar en un «fregao» que promueve la diversidad a costa de la identidad nacional. Estos patrocinadores no buscan talento; buscan lavar su imagen mientras financian eventos que diluyen la soberanía española. La Fundación Princesa de Girona, nombrada en honor a Leonor, se ha convertido en un instrumento para blanquear la monarquía, premiando causas «progres» que ignoran las necesidades reales de los jóvenes españoles: empleo precario, vivienda inaccesible y una economía en ruinas.

En las redes, la indignación es palpable. Son voces que representan a millones de españoles hartos de una realeza desconectada, que prioriza la corrección política sobre el patriotismo. Felipe, con su historial de escándalos familiares y cesiones a separatistas, se erige como el monarca de la rendición: rindiéndose ante Marruecos, ante Cataluña y ante corporaciones extranjeras. ¿Cuánto más aguantará España esta farsa?

En fin, este premio no es más que un síntoma de la decadencia monárquica: un rey que premia a extranjeros mientras ignora a los españoles, una fundación que sirve de tapadera para agendas ocultas y corporaciones que compran influencia. Si la Princesa de Gerona representa el futuro de España, que Dios nos pille confesados.

(Por Lourdes Martino)

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