En los últimos días Elon Musk ha lanzado una serie de críticas contundentes contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Estos ataques, que muchos consideran más que justificados dada la naturaleza de las políticas implementadas por el líder socialista, se centran principalmente en las recientes medidas anunciadas por Sánchez para regular las redes sociales y en sus políticas migratorias.
El detonante más reciente de las críticas de Musk fue un discurso pronunciado por Pedro Sánchez en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái el 3 de febrero de 2026. En él, Sánchez describió las redes sociales como un «estado fallido» donde se ignoran las leyes y se toleran los delitos, y anunció cinco medidas drásticas que su gobierno implementaría a partir de la semana siguiente. Estas incluyen:
- Responsabilizar legalmente a los ejecutivos de plataformas por infracciones en sus sitios.
- Convertir la manipulación algorítmica y la amplificación de contenido ilegal en un delito penal.
- Implementar un sistema para rastrear y exponer cómo las plataformas fomentan la división y el odio.
- Prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, con sistemas de verificación de edad efectivos.
- Investigar infracciones cometidas por plataformas como Grok, TikTok e Instagram.
En respuesta directa a este anuncio, Musk publicó en X: «Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain 💩» (El sucio Sánchez es un tirano y traidor al pueblo de España). Esta frase, que juega con el nombre de Sánchez de manera despectiva, resalta la percepción de Musk de que estas medidas representan un asalto a la libertad de expresión y un intento de control estatal sobre internet. Poco después, en otra publicación citando un análisis de Ian Miles Cheong, Musk afirmó: «Sánchez is the true fascist totalitarian» (Sánchez es el verdadero totalitario fascista). Aquí, Musk acusa a Sánchez de hipocresía, argumentando que bajo el pretexto de «proteger a los niños», el gobierno español busca imponer un ID digital nacional y censurar contenidos que no se alineen con narrativas oficiales.
Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain 💩 https://t.co/B3oyHrBYpR
— Elon Musk (@elonmusk) February 3, 2026
They are importing voters, because they don’t have the support of their own people
— Elon Musk (@elonmusk) February 4, 2026
“Dirty Sánchez”
— Elon Musk (@elonmusk) February 4, 2026
Estos comentarios no son aislados. Musk ha repetido el insulto «Dirty Sánchez» (Sucio Sánchez) en respuestas directas a publicaciones del propio Sánchez, como en una réplica a un tuit del primer ministro sobre la necesidad de «recuperar el control» de las redes sociales. Para Musk, estas políticas no solo amenazan la innovación tecnológica, sino que representan un retroceso democrático, equiparable a tácticas totalitarias.
El conflicto entre Musk y Sánchez no es nuevo y tiene raíces en las políticas migratorias del gobierno español. A finales del pasado mes de enero, Sánchez aprobó un plan para regularizar a aproximadamente 500.000 migrantes indocumentados, argumentando que estos contribuyen al éxito económico de España. Esta medida, que va en contra de la tendencia antiinmigración en Europa y Estados Unidos, fue criticada por Musk, quien reposteó un mensaje de un influencer de derecha describiéndola como «ingeniería electoral» y comentó simplemente: «Wow».
Sánchez respondió defendiendo la política y señalando la hipocresía de Musk, quien es un migrante sudafricano en Estados Unidos: «Just last week, the owner of X, a migrant himself, used his personal account to amplify disinformation about the sovereign decision by my government» (La semana pasada, el propietario de X, un migrante, usó su cuenta personal para amplificar la desinformación sobre la decisión soberana de mi gobierno). Musk, conocido por sus posturas firmes contra la inmigración ilegal en EE.UU., ve en estas medidas un intento de importar votantes para perpetuar el poder socialista, similar a sus críticas al Partido Demócrata estadounidense.
Además, en contextos más amplios, Musk ha criticado gobiernos que priorizan «derechos de falsos solicitantes de asilo» sobre la seguridad de sus ciudadanos, lo que resuena con las preocupaciones sobre la inmigración en España. Esta tensión se exacerbó cuando Sánchez acusó a Musk de interferir en la política europea, apoyando a la extrema derecha y socavando valores progresistas.
Desde la perspectiva de Musk y sus defensores, estos ataques están más que justificados. Las medidas de Sánchez sobre redes sociales se perciben como un intento de censura estatal, especialmente a plataformas como X y Grok, que priorizan la «verdad sin filtros». En cuanto a la inmigración, la regularización masiva se ve como una maniobra política que ignora preocupaciones sobre seguridad y economía, similar a críticas en otros países.

