Por David Azañón (Subinspector 87713)
Estimado señor, no le conozco pero he tenido la oportunidad de visionar la lamentable actuación policial de la que fue víctima con unos uniformados quienes afirmarán ser agentes de la autoridad empero son muchas otras cosas que distan de tal condición a pesar de asemejarse a las SA o al NKVD.
Como usted bien afirma, España cuenta con numerosos problemas siendo uno de ellos los numerosos cuerpos policiales al servicio, no de su mandato constitucional de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana.
Yo mismo he visionado algunos de sus vídeos y estoy de acuerdo en la mayoría de sus aseveraciones, no en todas como es normal. Ni uno mismo está siempre de acuerdo con sus propias afirmaciones pues se supone que vamos evolucionando, nos vamos informando mejor, al menos lo intentamos. Es un hecho que informarse a través de los canales oficiales eufemismo furcias mediáticas es propio de la mayor de las imprudencias.
Efectivamente, un agente de la autoridad debe dirigirse a un ciudadano siempre de usted. Se debe respetar al ciudadano a fin de dar ejemplo y así hacerse respetar, más aún si se trata de agente de la autoridad. Tiempo de recurrir a la violencia siempre habrá pero no con los ciudadanos como usted que no son delincuentes. Este tipo de “policías” también los conozco bien, son los lobos con corderos y corderos con los lobos.
Luego está lo de hacer preguntas que no vienen a cuento como que hace o que no hace, no es asunto suyo ni es de relevancia para la seguridad ciudadana. Otra cosa es que fuera usted con un pasamontañas o con instrumentos que a esas horas serían poco habituales para un profesional, véase una cizaña o una maza, o con un arma o bajo los efectos del alcohol o las drogas dando voces o rompiendo mobiliario urbano.
Me quito el sombrero ante usted por la sangre fría y la inteligencia con la que actuó estando en inferioridad numérica pues esos agentes merecían otro tipo de respuesta. Muchos se quejan del aumento en las agresiones a policías, algo que no es bueno, pero ni a policías, ni a civiles, pero que en el caso de este tipo de policías en no pocas ocasiones tienen su origen en el abuso y la provocación al ciudadano.
Yo siempre defiendo a los profesionales policiales, algo muy distinto a los que le intimidaron recientemente y siempre me sitúo en contra de esos que se comportan como auténticos delincuentes, que cada día son más desafortunadamente gracias a los nefastos procesos selectivos de admisión y promoción profesional. Evidentemente se trata de un plan preconcebido.
Conozco a personas que también han sido objeto de abusos como usted pero que decidieron salir a puñetazos con los abusadores.
Incluso yo mismo también experimenté alguna experiencia similar estando en activo.
Dos policías, un varón y un mujer, novatos, me pararon comportándose como dos macarras profiriendo las siguientes palabras qué pasa que vas con prisa.
A lo que yo respondí agente buenas noches yo le estoy hablando bien, hábleme usted bien.
A lo que él me respondió yo te hablo como me sale de la polla.
Lo explico en mi libro detalladamente junto a otra serie de cosas.
El caso es que, antes de que la cosa fuera a mayores, me vi obligado a identificarme algo que nunca he hecho fuera de servicio porque es contraproducente, e indicarle a los que eran mis compañeros que si querían salir a puñetazos allí mismo o si preferían ir a comisaría para dejar constancia por escrito de su actuación.
Se marcharon quejándose de que no me hubiera identificado previamente rápidamente sabedores de su vergonzosa actuación a lo que yo les respondí que eso era irrelevante y que esa actuación intolerable. A continuación como conozco la traición de este tipo de seres y una posible falsificación documental, en Román paladino, que se inventasen cualquier cosa contacté con otros policías de esas mismas dependencias policiales quienes conocían a los dos actuantes y me comentaron que efectivamente era habitual en ellos ese tipo de actuaciones pendencieras.
Lo peor de todo es que seguirán cometiendo fechorías mientras que otros cumplen fielmente con el ejercicio de sus funciones.
Soy un firme defensor de la existencia de un único cuerpo policial en España bajo la vigilancia de una Dirección General de Asuntos Internos dependiente únicamente de jueces y magistrados, aunque claro si hubiera separación de poderes.
Recordemos que Montesquieu fue asesinado en 1985 con la inicua Ley Orgánica del Poder Judicial, cuando Alfonso Guerra era vicepresidente del Gobierno con Felipe González. El PP tampoco le resucitó. A los 350 caudillos y a la estirpe hemofílica le interesa que Montesquieu siga muerto.
La Policía Nacional y la Guardia Civil sirven al gobierno de turno. Recordemos al esbirro que aseveró lo de minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno.
Peores son las policías autonómicas eufemismo de policías independentistas, pues el independentismo busca destruir la poca España que resta.
Y peores aún son las policías locales, que defienden a un político más incompetente todavía, si tenemos el nivel que tenemos a nivel ministerial cómo no será a nivel municipal. Ojo que también existen grandes profesionales en las policías locales aunque también debo decirle que he visto a dos policías locales esnifar cocaína mientras acosaban a un chaval para que les invitase a una raya, a un tiro o a un disparo de cocaína creyendo que el chaval estaba consumiendo, cosa que no estaba haciendo. Los policías municipales siguieron montando un espectáculo dantesco, limpiándose uno de ellos la sangre de la nariz y el otro tambaleándose por la discoteca. Lo peor de todo es que uno era el segundo jefe de la policía local, quien se postulaba para ser el máximo responsable y el otro uno que entró en esa corporación pasados los cuarenta años por puro enchufe. Por cierto, lo habrá adivinado, siguen de servicio.
Le animo, humildemente, a seguir con su importantísima labor, como Javier Villacorta, César Vidal, Lorenzo Ramírez, Coronel Baños u otros a pesar del riesgo que corren, personal y patrimonialmente, que muchos ciudadanos desconocen.
Un afectuoso saludo.
Raúl, ‘un murciano encabronao’, sobre lo ocurrido en Falces con la policía foral: «En ningún momento me hablan bien, ni se presentan, ni me hablan de usted».
Uno de los policías le suelta: «Te estoy preguntando y tienes la obligación de contestarme».
Todo mi apoyo, Raúl. pic.twitter.com/88PaQNwutl
— 𝗘𝗱𝗴𝗮𝗿 (@edgar___es) February 3, 2026

