En los últimos días, la liberación masiva de documentos relacionados con el patrimonio de Jeffrey Epstein ha generado un renovado escrutinio sobre sus conexiones con instituciones académicas y el mundo de las criptomonedas. Entre los miles de páginas divulgadas por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE.UU. y el Departamento de Justicia (DOJ), destaca un correo electrónico de 2015 que muestra cómo Epstein estuvo involucrado en el financiamiento y la «captura» de desarrolladores clave de Bitcoin a través del Laboratorio de Medios del MIT (MIT Media Lab). Esta revelación, que data de un período crítico en la historia de Bitcoin, ha avivado debates sobre la influencia externa en el protocolo de la criptomoneda más grande del mundo.
El documento en cuestión es un intercambio de correos electrónicos fechado el 25 de abril de 2015, entre Jeffrey Epstein y Joi Ito, entonces director del MIT Media Lab. En el mensaje, Ito informa a Epstein sobre el lanzamiento de la Iniciativa de Moneda Digital (Digital Currency Initiative, DCI) del MIT, destacando cómo la institución aprovechó un vacío en la gobernanza de Bitcoin para reclutar a tres de los cinco desarrolladores principales del protocolo.
Según el correo, Bitcoin se organizaba alrededor de cinco «desarrolladores centrales», similares a Linus Torvalds en el desarrollo de Linux. Los líderes mencionados incluyen a Wladimir van der Laan (desarrollador principal), Gavin Andresen (científico jefe) y Cory Fields (un contribuyente importante). Estos desarrolladores habían sido financiados por la Bitcoin Foundation, una organización sin fines de lucro que «explotó» semanas antes, declarándose en bancarrota. Ito describe cómo varias organizaciones «se apresuraron» para tomar control de los desarrolladores, y el MIT «se movió rápidamente» para contratar a tres de ellos: Andresen, van der Laan y Fields.
Epstein responde brevemente: «Gavin is clever» (Gavin es astuto), y agradece el uso de «fondos de regalo» para subvencionar la iniciativa, lo que permitió actuar con rapidez. Ito concluye que esto representa una «gran victoria» para el MIT. El correo también incluye enlaces a un post de blog de Ito sobre por qué considera a Bitcoin como el «Internet del dinero» y a un artículo del Wall Street Journal sobre fluctuaciones en el precio de Bitcoin.
Este intercambio confirma donaciones de Epstein al MIT, que totalizaron alrededor de $850.000 entre 2002 y 2017, con parte de los fondos destinados específicamente a la DCI en 2015, coincidiendo con la crisis de la Bitcoin Foundation.
Bitcoin Core has been captured since 2015, «five core developers» 3 of the developers joined the «Media Lab». «Big win for us». «take control» of the developers. 🤮 pic.twitter.com/1uf02TKXPc
— Johnny Wilkins (@wilkins_jo52699) January 31, 2026
La Bitcoin Foundation, fundada en 2012, era responsable de financiar el desarrollo del protocolo Bitcoin, pero se enfrentó a escándalos financieros y de gobernanza que culminaron en su colapso en 2015. Un foro de la fundación detalla «la verdad sobre la Bitcoin Foundation», revelando problemas como mala gestión y falta de transparencia. En medio de este vacío, el MIT Media Lab intervino, lanzando la DCI para investigar y desarrollar tecnologías de criptomonedas, con un enfoque en Bitcoin.
La contratación de Andresen, van der Laan y Fields marcó un punto de inflexión. Andresen, uno de los primeros colaboradores de Satoshi Nakamoto (el creador pseudónimo de Bitcoin), era una figura central. Van der Laan se convirtió en el mantenedor principal del repositorio de Bitcoin Core, y Fields contribuyó en seguridad. Esta movida consolidó al MIT como un centro institucional para el desarrollo de Bitcoin, lo que algunos críticos llaman «captura» del protocolo por intereses académicos y posiblemente externos.
Los vínculos de Epstein con el MIT no son nuevos. En 2019, una investigación del New Yorker reveló que Epstein había donado millones a instituciones como el MIT, a pesar de su condena por delitos sexuales en 2008. Joi Ito renunció como director del Media Lab tras admitir haber aceptado fondos de Epstein, describiéndolo como un error. El MIT confirmó donaciones por $850.000, algunas anónimas y canalizadas a través de terceros.
Las liberaciones recientes, impulsadas por la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein (Epstein Files Transparency Act), han ampliado el panorama. El DOJ liberó más de 3 millones de páginas el 30 de enero de 2026, incluyendo 2.000 videos y 180.000 imágenes, como parte de un esfuerzo para cumplir con la ley firmada por el presidente Trump. El Comité de Supervisión había liberado documentos previos en septiembre y noviembre de 2025, subtotalizando decenas de miles de páginas.
Estos archivos no solo confirman el papel de Epstein en el financiamiento del DCI, sino que también muestran sus interacciones con figuras como Elon Musk, Mark Zuckerberg, Peter Thiel y Reid Hoffman en cenas relacionadas con criptomonedas. Epstein aconsejaba sobre estrategias geopolíticas y usaba su riqueza para acceder a «nodos de poder», incluyendo el ecosistema Bitcoin.
Aunque Epstein nunca invirtió directamente en Bitcoin (incluso aconsejaba no comprarlo), su financiamiento indirecto plantea preguntas sobre la independencia del desarrollo open-source. Bitcoin Core, el software dominante, es mantenido por voluntarios y financiado por donaciones, pero eventos como este resaltan vulnerabilidades a influencias externas.
El DOJ ha retenido alrededor de 200.000 páginas por privilegios legales y protección de víctimas, y el proceso de revisión involucró a más de 500 abogados. Demócratas en el Congreso exigen acceso completo, citando la urgencia ante audiencias con la fiscal general Pam Bondi.
Esta revelación subraya cómo figuras controvertidas como Epstein usaron donaciones para infiltrarse en innovaciones tecnológicas, recordándonos la necesidad de transparencia en el financiamiento de proyectos de código abierto. A medida que más documentos salgan a la luz, el impacto en la percepción de Bitcoin podría intensificarse.

