Por David Azañón (Subinspector 87713)
Los cobardes, desmemoriados, pusilánimes, borregos españoles merecen lo que tienen. Si la mayoría de españoles se olvidan de los 829 asesinatos, OCHOCIENTOS VEINTINUEVE ASESINATOS de civiles, Policías Naciones, Guardias Civiles, militares y políticos de toda índole, al menos ocho del PSOE, otros desconocen si quiera lo que es ETA. No me repetiré citando a Orwell.
Esos hijos de cien padres asesinaron, antes de 1978, a unas 70 personas y posteriormente a todas las demás, unos 780 asesinados durante el régimen prostitucional. Por tanto lo de Euskadi Ta Askatasuna(ETA) que significa en vascuence País vasco y libertad es una falacia sideral.
Eso sin contar con los más de NOVENTA SECUESTROS como el de D. José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones, que estuvo en un zulo de dimensiones largo por ancho por alto, de 2,5 x 1,5 x 1 metros, durante 532 días, repito, QUINIENTOS TREINTA Y DOS DÍAS.
Tampoco se incluye a los miles de compatriotas vascos que sufrieron lesiones, extorsiones y amenazas tras las que se vieron obligados a exiliarse o que sufrieron daños materiales y pérdidas económicas por los atentados, abandonados por los gobiernos del PPSOE y las cesiones al independentismo uno que movía el árbol y el otro recogía las nueces.
El impacto de ETA también incluye terror psicológico y trauma comunitario extendido, aunque no siempre cuantificado en cifras oficiales.
He leído libros de D. Mikel Lejarza, alias El Lobo, quien fue reclutado por los servicios secretos españoles para infiltrarse en ETA y desarticular la organización desde dentro aunque no le dejaron rematarla. Recomiendo la magnífica película El Lobo cuyo productor ejecutivo es D. Melchor Miralles, un periodista de pro ya jubilado, distíngase de las actuales furcias mediáticas, con Eduardo Noriega de protagonista. El Lobo, me refiero al sr. Lejarza, llegó a manifestar que en ocasiones me daban más miedo los míos que los etarras, porque los míos en realidad tenían mucho más poder. Queda todo dicho. También recomiendo la película El caso Almería que narra los hechos reales acontecidos el 8 de febrero de 1981, cuando tres compatriotas — Desiderio Hernández, Juan Mañas y Luis Manuel Molina — fueron asesinados por la Guardia Civil en Almería, acusados falsamente de terrorismo.
También me he leído el libro de D. Iñaki Rekarte titulado Lo difícil es perdonarse a uno mismo: matar en nombre de ETA y arrepentirse por amor en el que narra su experiencia como miembro de ETA. Relata cómo se unió a la organización terrorista siendo joven, como engañaron a muchos como el, como participó en atentados (incluido un coche bomba en Santander en 1992) y como cumplió más de veinte años en prisión, dejando constancia de su proceso de arrepentimiento, distanciamiento de la violencia y como el amor y la reflexión personal le llevaron a replantearse su vida. También habla de abusos y torturas policiales a las que doy plena credibilidad porque conozco el paño como ustedes saben.
Es más, intenté contactar con el sr. Rekarte, quien al parecer regenta un restaurante en Navarra si no recuerdo mal, a fin de platicar sobre nuestras experiencias vivenciales diametralmente opuestas pero también con ciertas similitudes porque a muchos policías también nos engañaron.
No debe ser nada fácil cargar con ese pesar, me refiero al de matar sin motivo que lo justifique tras haber sido engañado o adoctrinado. No me malinterpreten, más pesada es la carga de los asesinados y de sus familias, así lo reconoce el propio autor en su libro.
Yo maté al homicida de otra persona pero salvé vidas, son cosas distintas aunque la muerte se muestre de la misma forma.
Pues bien, ahora el que no iba a pactar con Bildu de quien no puedo manifestar lo que me gustaría hacerle mirándole a los ojos, como al resto de políticos de España, Pedro Sánchez ha pactado con Bildu sacar a ETA de la lista de grupos terroristas de la Unión de Esclavos, más conocida como UE.
Yo invitaría a comer al sr. Rekarte antes que a cualquier político de España o que a cualquier mando de la Policía Nacional o de la Guardia Civil o de las FF.AA. Les recuerdo tres cosas:
- ETA dejó de matar a Policías Nacionales, Guardias Civiles y militares porque no causaba alarma social. Por eso comenzó a matar civiles y luego políticos que fue lo que le llevó al triunfo. Hasta que no empezaron a matar políticos el terrorismo era algo baladí.
- Ni uno de los altos cargos de la Policía Nacional, ni de la Guardia Civil, ni de las FF.AA., ni de los servicios de inteligencia ha dimitido por tal afrenta del gobierno a los asesinados, tampoco de los secuestrados, heridos, extorsionados, etc.
- No pocos sacerdotes de la Iglesia Católica, cuerpo jerarquizado, en no pocas ocasiones se negaron a oficiar misas de funeral o cuando estuvieron más cercanos al entorno etarra que a las víctimas, relativizaban o justificaban la violencia de ETA.
Al igual que durante el estado inconstitucional de alarma en el que todos los policías eran conocedores de la medida, sus altos mandos, recuerden, trabajaban para minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno.
Evidentemente yo no soy el Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional, sé que 55+425 no resulta 484, empero si lo fuera dimitiría inmediatamente.
Algunos no creerán lo que afirmo, me tacharan de fanfarrón pero puedo vanagloriarme de haber solicitado la baja en un puesto de trabajo en el extranjero con unas retribuciones de unos 6.800€/mes por principios para volver a mi sueldo habitual que era a la sazón de unos 2400€/mes si no recuerdo mal.
Yo di mi palabra, porque así me lo trasladaron mis mandos, a un Policía Nacional de la escala básica, segunda categoría, ingeniero superior de telecomunicaciones, el mejor hacker de la Policía Nacional, quien afortunadamente abandonó la Corporación, de que sería condecorado con la cruz al mérito policial con distintivo rojo por méritos propios.
Sin embargo los altos mandos incumplieron la suya.
Ese policía ha sido el máximo responsable en ciberseguridad de una de las mayores empresas de España y actualmente se trabaja por cuenta propia.
Luego que si hackean la base de datos del DNI o que las aplicaciones policiales fallan más que una escopeta de feria, eso sí, que no les falte el coche oficial a los comisarios de la Policía Nacional y a los generales de la Guardia Civil, sin contar con su asignación personal de fondos reservados…
La palabra de uno vale lo que vale uno mismo, por lo que solicité la baja en mi puesto de trabajo, en el chiringuito policial de Cooperación Internacional me comunicaron que nadie había solicitado la baja voluntaria.
Decía Sun Tzu que El traidor más peligroso es aquel que finge ser amigo. Estimados compatriotas, de cualquier ideología o condición, ya saben ustedes lo que son y lo que valen los altos mandos de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y de las Fuerzas Armadas, NI UNO SOLO HA DIMITIDO. Tampoco lo esperen.
Mi querido padre siempre me ha dicho que podría haber llegado a ser comisario por méritos propios, y lleva razón, pero yo siempre le respondía que siempre fui fiel a mis principios. Siempre he buscado dormir con la conciencia tranquila sin pensar en haber actuado como un mierda, como un traidor, como un cobarde, como un hipócrita, como un huele pedos o como un delincuente con placa y pistola. Ni el dinero, ni el poder lo es todo en esta breve vida.
Y termino citando a un español de pro, vasco para ser más exactos, uno que rompería los dientes del que pusiera en entredicho su españolidad, D. Blas de Lezo y Olavarrieta:
Una nación no se pierde porque la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden.

