Un reciente estudio de Iberinform, filial de Crédito y Caución, revela datos preocupantes sobre la supervivencia de las empresas en España. Según el informe, el 39% de las compañías constituidas en 2019 han echado el cierre.
Este porcentaje se basa en un análisis exhaustivo de más de 3,5 millones de casos, destacando la vulnerabilidad del tejido empresarial español.
El estudio de Iberinform examina la longevidad de las empresas a lo largo de los años. Para las compañías nacidas en 2019, la tasa de cierre del 39% refleja su imposibilidad de resistir y tener bajada la persiana a día de hoy. En comparación, el 73% de las empresas creadas en 2007 —justo antes de la gran recesión financiera— también han desaparecido, lo que indica un patrón recurrente de fragilidad.
Solo el 34% de las empresas españolas logra superar los 15 años de vida, un indicador que subraya la dificultad para consolidarse en un mercado competitivo.
Además, el informe advierte que las cifras oficiales de bajas en el Registro Mercantil (alrededor de 0,5 millones) son engañosas, ya que muchas empresas permanecen inactivas sin un cierre formal, lo que podría subestimar la realidad del abandono empresarial.
La fragilidad se concentra en perfiles específicos, como pymes y startups en sectores sensibles a las fluctuaciones económicas, como el comercio minorista, la hostelería y la construcción.
No se detallan diferencias regionales significativas en el estudio, pero históricamente, regiones como Cataluña y Madrid concentran tanto creaciones como cierres, influenciadas por su dinamismo económico.
Estos datos contrastan con las declaraciones optimistas del Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, que ha enfatizado repetidamente que la economía «va como un cohete». Sin embargo, el alto índice de cierres empresariales sugiere que muchas empresas españolas, especialmente las más jóvenes, enfrentan barreras como el acceso al crédito, la burocracia y los costes laborales.
Expertos en economía señalan que, aunque medidas como los fondos europeos Next Generation EU han impulsado inversiones, no han sido suficientes para mitigar el riesgo en el ecosistema emprendedor. «La supervivencia empresarial en España sigue siendo frágil», resume el informe de Iberinform, destacando la necesidad de políticas más enfocadas en la innovación o el conocimiento de la evolución del mercado, entre otras.
Este panorama invita a una verdadera reflexión sobre el modelo económico español. Para mejorar la tasa de supervivencia, desde distintos sectores se proponen reformas como simplificar trámites administrativos y ofrecer incentivos fiscales a las pymes. En un año como 2026, con previsiones de moderación en el crecimiento, estos datos sirven como alerta para evitar conformarse con los titulares positivos macro y no abordar de fondo la alta mortalidad empresarial, la dependencia de gasto público, la inflación acumulada en costes fijos, la burocracia asfixiante o la falta de reformas profundas para mejorar la competitividad y la supervivencia de las empresas.
(Por Lourdes Martino)

