sábado, enero 24, 2026
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Otro discurso imprudente e inoportuno

Por Alfonso de la Vega

Cabe reconocerle a don Felipe un prodigioso don de la oportunidad o acaso el ser gafe. Por iniciativa suya o de su taimado valido desde que empezase Trump su nuevo mandato presidencial Su Majestad anda luciendo una locuacidad imprudente en saraos y guateques varios está que se sale. A las pocas horas de intervenir en el parlamento de Estrasburgo, con un alabancioso sermón a favor de las maravillas democráticas de Europa y la UE, contraprogramando por cierto otro de carácter opuesto de Trump en Davos, se produce una lamentable escaramuza con motivo de MERCOSUR. Una muestra del verdadero carácter despótico, ruinoso, totalitario y liberticida de la UE que deja a don Felipe en ridículo. Como si estuviese  en Babia y no se enterase de nada.

Pensábamos, ilusos de nosotros, que la reciente y audaz decisión del Parlamento europeo de mandar el tratado de MERCOSUR al Tribunal de Justicia aunque no llevase la aparejada la obligada dimisión de la Comisión supondría la suspensión cautelar del mismo hasta que el alto Tribunal decidiese sobre su validez. Una tregua en la presión saboteadora sobre nuestros agricultores y ganaderos y de estos en su defensa.

Pero nuestro gozo en pozo. El belicista canciller alemán correligionario y compatriota de la tenebrosa von Leyen, jefa de la Comisión ya nos ha avisado que se burlarán del Parlamento y lo van a aplicar desde ahora a mayor gloria del Cuarto Reich. En efecto, el fhürer Mertz, beneficiario particular del oneroso y devastador tratado, en un alarde de prepotencia ha pontificado que lamentaba mucho que el Parlamento Europeo hubiera puesto un «obstáculo» en el camino. Y añadió: «No dejaremos que nos detengan«. Todo en los mejores usos y costumbres de la más pura y leal democracia en la exquisita idea filipina.

Para estos heroicos demócratas las decisiones del parlamento valen menos que el pito del sereno o que, desde luego, las enormes manifestaciones  de protesta realizados por los más directamente perjudicados. Pero la batalla de MERCOSUR explica muy bien la falta de democracia y control popular sobre las decisiones que un grupo de cabilderos, y corruptos comisionistas toman en la oscuridad de los despachos y en perjuicio de la saqueada y humillada ciudadanía. En realidad, no tenemos porqué criticar aquí que el gobierno de la Corona vaya por libre, sin presupuestos y eludiendo al parlamento español, teórica sede de la soberanía cuando también son los usos y costumbres de la no menos democrática e institucional UE, “este gran espacio que es la Europa unida, en el que la libertad y la cohesión social se dan la mano…»

Ya inspirado, Su Majestad se vino arriba y continuó, ditirambo alabancioso: “Nunca como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria. Porque la Europa que queremos, aquella por la que luchamos, representa la búsqueda de la razón; y en esa búsqueda escribimos nuestra Historia.,,

No sabía yo que don Felipe, criado entre los algodones y encajes del muelle gineceo palaciego, hubiera “luchado” nunca por nada ya que todo se lo dieron hecho, pero tampoco nos lo aclaró y nos dejó en la duda qué es eso de la razón que habría de proteger con la censura. Claro está que por mucho que nuestros filantrópicos y democráticos próceres se desvelen por nuestro bienestar siempre quedan descontentadizos y criticones a los que es preciso acallar por las buenas o por las malas.

“El ejercicio de la crítica es un signo de que la democracia funciona, y es positivo en la medida en que nos haga progresar. Pero algunas críticas ponen en jaque nuestros principios y valores, aquellos sin los cuales Europa volvería a ser una mera noción geográfica. Y ahí —en la desmemoria de lo que ha supuesto la construcción europea— está nuestra mayor amenaza.

La construcción europea está en trance de erigirse sobre los escombros nacionales. Sin embargo, ajena a estas bonitas consideraciones, la comisionista von Leyen también insiste en que hay que censurar las redes sociales, Y prosigue, quizás inspirado en la propia realidad española: “Seamos audaces, también, en nuestras políticas internas, evitando la burocracia y el exceso regulatorio”. ¡A buenas horas mangas verdes!

Mientras tanto, el discurso de Trump en Davos no ha defraudado a los que gustan de las grandes emociones fuertes. Y precisamente viene a hacer un borrón y cuenta nueva con las ideas y políticas dominantes en los últimos años, al menos en la UE.

Contra los inoportunos ditirambos de don Felipe, Trump criticaba a la UE y afirmaba que “Europa debería seguir el ejemplo de su país: poner fin a la inmigración masiva y dejar de transferir sus capacidades manufactureras a terceros países. Muchas ciudades occidentales son hoy irreconocibles por el deterioro social, pérdida de cohesión y abandono institucional.”  También trazó una línea divisoria entre dos modelos energéticos y dos resultados políticos muy distintos. Frente al discurso europeo de sacrificio energético y dependencia exterior, el presidente estadounidense reivindica una política basada en seguridad energética, control de recursos y primacía nacional:

«China fabrica casi todos los molinos de viento.
Sin embargo, no he podido encontrar ni un solo parque eólico en China.
China es muy inteligente.
Los fabrica y los vende por una fortuna.
Y se los vende a los estúpidos que los compran».

Trump nos ha explicado muy ufano que:

 “Puse fin a la Gran Estafa Verde  y terminé con el demente mandato del vehículo eléctrico.” Tampoco se olvidó defender su particular idea de la seguridad. “Queremos un trozo de hielo para proteger el mundo”. Y se volvió a comparar con la UE: “Estados Unidos se preocupa mucho por la gente de Europa y los lazos que compartimos como civilización. Pero queremos aliados fuertes, no muy debilitados. Europa debe alejarse de la cultura que ha creado en los últimos diez años. De lo contrario, se autodestruirá”. 

Conseguí el compromiso de prácticamente todos los aliados de la OTAN de aumentar su gasto de defensa al 5% del PIB. De todos menos de España.
No sé qué pasa con España. ¿Por qué no lo harían? Supongo que quieren un viaje gratis. Vamos a tener que hablar con España”.

¿Se lo explicará entonces don Felipe para tratar de convencerle de sus errores? ¿No sería mejor que este honor lo disfrutase Sánchez?

No sé a ustedes pero a mi me da la impresión de que a don Felipe, que es un rey y no un político elegible más con fecha de caducidad, le pueden estar metiendo en una peligrosa trampa al prestarse a jugar papeles que no le corresponderían. Aunque tampoco hay que descartar que se esté metiendo él solo por no cuidar la Corona.  

Veremos a ver qué pasa.

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