viernes, enero 23, 2026
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Amo a España pero nos han engañado

Por David Azañón (Subinspector 87713)

Amo a España pero nos han engañado. Nos han engañado desde hace mucho tiempo, nos han engañado reescribiendo nuestra historia y eso es culpa exclusivamente nuestra por no leer, por pusilánimes, por creer a los traidores de todo signo que nos roban y gobiernan, por no plantarnos cada día ante el latrocinio y la injusticia a la que nos dejamos someter día tras día.

Sánchez, premiado por Bill Gates, es el postrero de un elenco de gobernantes que nos ha mentido. Orwell lo expresó magníficamente en su famosa frase quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado.

Feijoo, no es distinto, se cree presidente en ciernes, algo que dudo. Recordemos cómo quiso multar con 60.000€ al que se negara a la inoculación, algo que contraviene el Código de Núremberg.

Nos han engañado con los Borbones, desde Felipe V a Felipe VI venimos perdiendo territorio. Nos engañaron entregando España a Napoleón en 1808 con el apoyo de la Iglesia Católica cuyos altos clérigos colaboraron con las autoridades francesas. Resulta repugnante ver, en la actualidad, a Borbones y políticos, de uno y otro signo, compararse con los héroes del 2 de mayo. 

Nos han engañado con la 2ª República, con los que cambiaron la forma de gobierno de España sin plebiscito alguno basándose en unas elecciones municipales y en la inacción de otro Borbón. 

Nos han engañado con el golpe de estado de 1934 del PSOE y de su brazo sindical UGT. Golpe de estado, bajo el eufemismo de Revolución de 1934, tras perder las elecciones en 1933.

Nos han engañado con lo que sucedió durante la guerra civil española, esa contienda fratricida que no tuvo que acontecer jamás. En 1931 España no se acostó monárquica ni se levantó republicana como tampoco, en 1978 se acostó franquista y se levantó demócrata.

Nos han engañado con el golpe de estado del 23F. Lástima que las grabaciones telefónicas de ese día se encuentren en una caja de seguridad de un banco en Suiza, entre otros lugares, y que no salgan a la luz jamás. 

Nos han engañado con los nacionalismos que no son sino chiringuitos para enriquecerse y dividir a los españoles. No han engañado con ETA, asesinos que no buscaban libertad ni con Franco, asesinaron muchas más personas durante la democracia que durante la dictadura. Ambivalencia de la Iglesia Católica aparte.

Nos han engañado con la OTAN de entrada no pero sí. Nos han engañado con los ataques del 11 de marzo de 2004. Los autores, efectivamente, no se encontraban en montañas lejanas, ni en desiertos remotos. Véase CMX-04 y la red Gladio de la Organización Terrorista del Atlántico Norte esa que ha intervenido en numerosos países promoviendo ataques de falsa bandera y golpes de estado como en Ucrania. 

Nos han mentido con la Unión Europea, la que yo denomino Unión de Esclavos por ser paradigma de esclavitud. Sus presuntos padres Jean Monnet y Robert Schuman estaban al servicio de las élites financieras de EE.UU. y de Reino Unido. Monnet incluso trabajó para el presidente de EE.UU. Roosevelt 

Nos han engañado con el hundimiento del Titanic cuya naviera era propiedad de JP Morgan y donde murieron todos los poderosos posicionados en contra de la creación de la Reserva Federal de EE.UU., entidad privada.  

Nos han engañado con el ataque a las Torres Gemelas del 11S, si el punto de fusión del acero se sitúa aproximadamente 1.370 °C – 1.500 °C (depende del tipo) y la temperatura de combustión del queroseno en aire alcanza de 980 °C – 1.100 °C, ¿cómo se derritieron cual mantequilla? Respuesta: Termita mezcla de polvo de aluminio y óxido metálico (usualmente óxido de hierro, Fe₂O₃). Estaba todo preparado para engañarnos en la lucha contra el terror recortando libertades.

Nos han mentido con el rescate a los bancos, con el dinero digital en detrimento del dinero en efectivo.

Nos han mentido con las causas y las consecuencias de la primera y de la segunda guerra mundial. 

Nos han mentido con el magnicidio de JFK, de Carrero Blanco y de tantos otros. 

Nos han mentido con las armas de destrucción masiva de Irak y con las armas nucleares de Irán como con la guerra de Ucrania, con la invasión de Venezuela y la decadente Cuba. Nos han mentido denigrando a Rusia y a los rusos quienes son nuestros vecinos.

Nos han mentido con un estado de alarma inconstitucional en el que los 350 caudillos y sus acólitos hacían negocio, con empresas sin sede social y sin actividad, fabricaban o importaban las inservibles mascarillas. Nos han mentido mientras se iban de putas, cocaína, opíparos festines regados con caldos y güisquis deluxe, acompañados de puros mientras el resto de españoles no podían salir a respirar. 

Nos han mentido mientras médicos y enfermeras no cumplían con su juramento hipocrático sino que percibían cuantiosas sumas de dinero por inocular una sustancia desarrollada años antes.

Nos han mentido mientras las policías de toda corporación se comportaban de forma deleznable persiguiendo al ciudadano y no cumpliendo con su juramento y mandato constitucional. Han mentido también a todos los policías de España con la falacia de proteger el libre ejercicio de derechos y libertades cuando realmente se trata de defender y ocultar las inmundicias de los políticos de todo signo, de los Borbones y de poderes extranjeros.

Nos han engañado con la seguridad vial, eufemismo de recaudación vial, sean con chalecos, con triángulos o con balizas.

Nos han mentido con la pirámide alimenticia, con el consumo de huevos, con el consumo de carne. 

Nos han mentido con la democracia, con que votar para algo cuando es la versión adulta de la carta a los Reyes Magos. Los complejos armamentístico, farmacéutico y financiero son los que dominan el mundo. Lo de la partitocracia es incorrecto, los políticos españoles no pintan nada. Nuestro destino se decide lejos de nuestras fronteras. 

Nos han mentido con la libertad de información. Las furcias mediáticas no hacen sino desinformar y servir a su amo previo pago a costa del contribuyente. 

Nos han mentido con el apagón, con la gota fría, con la invasión que viene sufriendo España desde hace décadas con los gobiernos del PPSOE.  

Nos han mentido los que se arrogaban la condición de defensores de los trabajadores para darse festines a base de gambas mofándose bajo el lema ¡A las mariscadas! o comprarse mansiones en Galapagar o en otros lugares.  

Nos han mentido con la escasez de vivienda y con la delictiva ocupación.

Nos han mentido y nos están mintiendo con los muertos de los accidentes de tren de los últimos días que jamás deberían haber acontecido bajo un diligente y correcto mantenimiento en vez de gastárselo delictivamente en lo todos sabemos. Nos han mentido afirmando que las ruedas son cuadradas y que las infraestructuras sufren como consecuencia del cuento climático. Nos mienten y muchos no deberían caminar tranquilos por nuestras calles tras tal escarnio a las víctimas de los fallecidos.

Nos han mentido con que no hay dinero en el erario público empero nos chorean más que nunca. Entregan cientos, repito cientos, de millones a Marruecos, socio preferencial de EE.UU. y a otros terceros países, derrochan otros cientos de millones en concepto de paripé de género y sus chiringuitos adjuntos, a las embajadas de los independentistas que saquean al resto de España, a la necia traducción simultánea del lupanar de los di-puta-dos, a los viajes en Falcón sin registrar entre muchos otros derroches. Eso sin contar al otanista y globalista Letizio VI.

NOS HAN MENTIDO TANTAS VECES QUE NOS PARECE NORMAL Y LO TOLERAMOS CUANDO NO DEBERÍAMOS HACERLO. 

Finalizo con D. Thomas Jefferson cuyas afirmaciones considero que todo español, independientemente de su ideología u otra condición, estará de acuerdo: 

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma de gobierno se vuelve destructora de estos fines, el pueblo tiene el derecho de alterarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno, que se base en tales principios y organice sus poderes de la forma que le parezca más probable para asegurar su seguridad y felicidad. 

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