En medio de tanta vorágine de malas noticias, este miércoles ha llegado una buena noticia que merece ser contada: El Parlamento Europeo ha dado un respiro al campo español con la paralización del acuerdo comercial con Mercosur al decidir, por una ajustadísima votación de 334 a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, remitirlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que examine si respeta los tratados comunitarios.
Esta decisión, tomada este 21 de enero en Estrasburgo, apenas cuatro días después de la firma del pacto en Paraguay, supone en la práctica una paralización efectiva del proceso de ratificación. El dictamen del TJUE puede tardar entre 18 y 24 meses —o incluso más—, lo que da al campo español un respiro vital de al menos año y medio o dos años para evitar la entrada masiva de carne, pollo, soja y otros productos sudamericanos producidos con estándares mucho más laxos en sanidad, medioambiente y bienestar animal. Un respiro que agricultores y ganaderos han conquistado a base de tractoradas, manifestaciones y presión constante en las calles de distintas ciudades de varios países (incluido España) así como en Bruselas.
Distintas organizaciones agrarias han calificado el resultado como una victoria del sector, un triunfo de la movilización que ha hecho oír la voz del campo frente a un tratado que amenazaba con competencia desleal devastadora. Gracias a este freno judicial, no habrá aplicación provisional de la parte comercial sin consenso entre Comisión y Parlamento, como ha confirmado el presidente de la comisión de Comercio Internacional, Bernd Lange. Para miles de explotaciones familiares en Andalucía, Galicia, Castilla y León, Cataluña o Murcia, esto significa tiempo ganado para exigir salvaguardas reales y un comercio justo que no destruya el tejido productivo europeo.
La traición de PSOE y PP al campo español
Sin embargo, el alivio viene empañado por la traición de los dos grandes partidos tradicionales, algo que ya no sorprende a casi nadie. Tanto la delegación del PSOE como la del PP han votado mayoritariamente en contra de esta remisión al TJUE, es decir, a favor de seguir adelante con el acuerdo sin más obstáculos jurídicos. Mientras los agricultores clamaban en las carreteras contra lo que consideraban una puñalada por la espalda, los eurodiputados socialistas y populares se alinearon con la línea oficial de Ursula von der Leyen y con las tesis pro-Mercosur, priorizando el discurso del “mayor zona de libre comercio del mundo” por encima de la supervivencia real del sector primario español.
Esta postura contrasta con el voto favorable a la paralización de formaciones como Vox, que lo ha celebrado como una “victoria histórica”, así como sectores de Los Verdes, la izquierda radical y buena parte de Renew Europe. Vox ha acusado directamente a PP y PSOE de “traicionar al campo”, y organizaciones agrarias han reprochado que los populares se presenten como “el partido del campo” pero voten sistemáticamente en su contra cuando toca decidir en Bruselas.
El acuerdo UE-Mercosur queda ahora en un limbo jurídico que podría prolongarse años. Para el campo español, este tiempo es oro: una oportunidad para seguir presionando, renegociar cláusulas y defender un modelo agrícola europeo que no se rinda ante el dumping global. La batalla continúa, pero hoy, entre tanta mala noticia, el sector puede respirar algo más tranquilo. La voz del campo ha pesado más que los grandes titulares de libre comercio. ¡Enhorabuena a quienes no han dejado de luchar!

