En un vídeo publicado en el canal de YouTube de Víctor Viciedo, el agricultor y activista español analiza con indignación el cambio de postura de Italia respecto al acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el bloque Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Viciedo describe este giro como una «traición» por parte de la primer ministro italiana, Giorgia Meloni, quien inicialmente se oponía al pacto al igual que Francia, pero ahora lo respalda tras concesiones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El vídeo sirve como llamamiento de atención al sector primario español y europeo, advirtiendo de las graves implicaciones del acuerdo si se ratifica.
Según Viciedo, Italia era el «eslabón débil» entre los países contrarios al Mercosur, ya que, a diferencia de otros como Francia, condicionaba su oposición a mejoras específicas: salvaguardas más estrictas para sus productos agrícolas, cláusulas espejo para garantizar estándares equivalentes en las importaciones, y ayudas directas a sus agricultores. Von der Leyen habría cedido a estas demandas, incluyendo un paquete de 42.000 millones de euros para la Política Agrícola Común (PAC) en un marco plurianual de siete años. Sin embargo, Viciedo minimiza el impacto real de estas ayudas, calculando que, repartidas entre todos los países de la UE y los años, equivaldrían a «una saqueta de abono por agricultor».
Este viraje italiano ha sido clave para desbloquear el proceso de ratificación. Antes, los países a favor no alcanzaban el 65% de la población de la UE requerido; ahora, con Italia en el sí, se cumple el umbral. El vídeo anticipa que, en la reunión del Consejo Europeo del 9 de enero de 2026, se confirmarán las posturas y se fijará una fecha para la firma, posiblemente a finales de enero. Von der Leyen podría viajar pronto a Paraguay para sellar el acuerdo, aunque aún requerirá la aprobación del Parlamento Europeo. Viciedo critica duramente a Meloni, argumentando que debe su poder al apoyo del sector primario italiano, y predice que esta «traición» le costará votos en las urnas.
A pesar del pesimismo, Viciedo insiste en que «hasta que no esté ratificado definitivamente, hay esperanza». La clave, según él, radica en las movilizaciones: insta a los agricultores a unirse a las «tractoradas» organizadas por la Asociación de Agricultores y Ganaderos de España (ASPE) en todo el país, y llama incluso a los consumidores a concienciarse y sumarse. Contrasta la situación con Francia, donde las protestas masivas han impedido que su gobierno avance en la ratificación. Acusa al gobierno español de Pedro Sánchez de ser uno de los principales impulsores del Mercosur, lo que hace a España «responsable» de su posible aprobación. Sin acción colectiva, advierte, los sindicatos agrarios y los agricultores inactivos serán «culpables» si el pacto se consuma.
El acuerdo Mercosur representa, en palabras de Viciedo, «la ruina total del campo español» y una «competencia desleal de un continente completo». Más allá de su análisis, las implicaciones son devastadoras según expertos y estudios. El pacto eliminará aranceles en más del 90% del comercio bilateral, permitiendo la entrada masiva de productos agrícolas de Hispanoamérica como carne de vacuno (hasta 99.000 toneladas adicionales), aves, arroz, azúcar y etanol, producidos bajo estándares ambientales, sanitarios y laborales inferiores a los europeos. Esto generará una distorsión competitiva: los costes de producción en Mercosur son hasta un 60% más bajos en sectores como la ganadería, debido a regulaciones laxas que permiten deforestación, uso de pesticidas prohibidos en la UE y condiciones laborales precarias, incluyendo casos de trabajo esclavo en Brasil.
Para España, el impacto será especialmente duro en sectores clave del sur: cítricos, arroz, carne de vacuno, porcino y aves podrían ver caídas en la producción del 1% al 1,2%, con pérdidas de empleo y quiebras de explotaciones familiares. Aunque algunos productos como el aceite de oliva, el vino y la carne de cerdo podrían beneficiarse de exportaciones a Mercosur (eliminando aranceles del 10% al 35%), los beneficios irán mayoritariamente a grandes agroindustrias, mientras que los pequeños agricultores sufrirán. Además, el acuerdo socavará esfuerzos ambientales de la UE, importando emisiones y deforestación, y podría violar leyes climáticas europeas al fomentar un modelo agroindustrial insostenible. En resumen, Mercosur actúa como un «garrote vil» que estrangulará progresivamente el sector, llevando a su desaparición si no se detiene.
Uno de los aspectos más alarmantes destacados por Viciedo es la pasividad del sector agrario español. Mientras en Francia y Alemania los agricultores bloquean carreteras y protestan masivamente contra el pacto –impidiendo que sus gobiernos lo apoyen–, en España las movilizaciones son escasas y limitadas a iniciativas como las de ASPE. Los sindicatos agrarios mayoritarios no han convocado acciones significativas, y muchos agricultores permanecen en casa, lo que Viciedo califica de «culpable» inacción. Esta falta de respuesta contrasta con la urgencia del momento: con España como impulsora del acuerdo, solo un «efecto contagio» de protestas podría presionar a los políticos europeos a recular por miedo a perder votos.
Organizaciones como COAG y UPA han expresado preocupación, pero sin traducirlo en calles llenas de tractores, el silencio se convierte en complicidad con un pacto que amenaza el futuro del campo español.
En conclusión, el vídeo de Víctor Viciedo no solo denuncia una traición política, sino que urge a una movilización inmediata para salvar la agricultura europea. Con la firma inminente y las consecuencias catastróficas a la vista, el tiempo apremia: o se actúa ahora, o el Mercosur marcará el fin de un sector vital para España.

