Feliz Navidad, Mr. Lawrence (título original en inglés: Merry Christmas, Mr. Lawrence, 1983) es una película dirigida por el influyente cineasta japonés Nagisa Ōshima, conocido por obras provocadoras como El imperio de los sentidos. Esta coproducción británico-japonesa-neozelandesa se ambienta en un campo de prisioneros de guerra japonés en la isla de Java durante la Segunda Guerra Mundial (1942), y explora las profundas diferencias culturales entre Oriente y Occidente, al tiempo que aborda temas como el honor, la represión emocional, la homoeroticidad latente y la absurdidad de la guerra.

La historia está basada en las experiencias autobiográficas del escritor sudafricano Laurens van der Post, recopiladas en sus libros The Seed and the Sower (1963) y The Night of the New Moon (1970). El guion, coescrito por Ōshima y Paul Mayersberg, sigue al mayor británico Jack Celliers (interpretado por David Bowie), un prisionero rebelde y carismático que llega al campo comandado por el estricto capitán Yonoi (Ryuichi Sakamoto). Yonoi, adherido rígidamente al código bushido del honor y la disciplina, se siente inexplicablemente fascinado por Celliers, lo que genera una tensión emocional subyacente.
El coronel John Lawrence (Tom Conti), un oficial británico que habla japonés y entiende la cultura nipona, actúa como puente entre los prisioneros y los guardias. Por otro lado, el sargento Gengo Hara (Takeshi Kitano, en uno de sus primeros papeles dramáticos), brutal pero con momentos de humanidad inesperada, representa el lado más pragmático y volátil de los japoneses.

La película destaca por su atmósfera opresiva y su enfoque en las relaciones humanas más que en la acción bélica tradicional. Ōshima evita los clichés de las películas de prisioneros (como El puente sobre el río Kwai) para profundizar en el choque cultural: los japoneses ven la rendición de los aliados como cobardía, mientras los británicos perciben la rigidez nipona como barbarie. Sin embargo, a través de flashbacks y diálogos, se revela la vulnerabilidad de ambos lados, culminando en un mensaje humanista sobre la futilidad de la guerra.
Uno de los elementos más icónicos es la banda sonora compuesta por Ryuichi Sakamoto (quien también debuta como actor), con el tema principal «Merry Christmas, Mr. Lawrence» convirtiéndose en un clásico eterno. Sakamoto ganó el BAFTA a Mejor Música Original en 1984. La partitura, hipnótica y melancólica, realza la carga emocional de las escenas.
La crítica ha alabado la película por sus interpretaciones: Bowie ofrece una de sus actuaciones más creíbles, Conti aporta empatía, Sakamoto transmite una androginia fascinante y Kitano sorprende con su intensidad. Roger Ebert la describió como un «choque entre culturas y estilos militares», mientras que en Rotten Tomatoes mantiene una aprobación alta por su exploración de la tolerancia. Aunque algunos la consideran algo lenta o blanda en su radicalismo comparada con otras obras de Ōshima, es considerada un clásico culto, influyente en directores como Christopher Nolan.
Más de 40 años después de su estreno, Feliz Navidad, Mr. Lawrence sigue siendo una obra poderosa que invita a reflexionar sobre la comprensión mutua en tiempos de conflicto. Una joya del cine que combina estrellas del rock (Bowie y Sakamoto) con un director visionario, y que deja una huella imborrable con su final emotivo y su grito de «¡Feliz Navidad, Mr. Lawrence!». Ideal para quienes buscan cine profundo y visualmente impactante.

