El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) se encuentra en shock tras el asesinato de Nuno F. Loureiro, de 47 años, renombrado físico teórico y director del Plasma Science and Fusion Center (PSFC). Loureiro recibió múltiples disparos en su domicilio en Brookline, Massachusetts, la noche del lunes 15 de diciembre, y falleció en el hospital la mañana del martes 16 de diciembre.
Nacido en Portugal en 1977, Loureiro se graduó en física en el Instituto Superior Técnico (IST) de Lisboa y obtuvo su doctorado en el Imperial College de Londres en 2005. Realizó trabajos posdoctorales en el Princeton Plasma Physics Laboratory y en el Culham Centre for Fusion Energy (Reino Unido), antes de regresar a Portugal como investigador principal en el Instituto de Plasmas y Fusión Nuclear. En 2016 se incorporó al MIT como profesor de Ingeniería Nuclear y Ciencia y de Física, donde fue nombrado director del PSFC en mayo de 2024.
Su trayectoria estuvo marcada por numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Thomas H. Stix de la American Physical Society, el NSF Career Award y, en enero de 2025, el Presidential Early Career Award for Scientists and Engineers otorgado por el presidente Joe Biden. Loureiro era considerado un líder brillante en física del plasma, con contribuciones clave en la comprensión de la reconexión magnética, la turbulencia en plasmas y el confinamiento en reactores de fusión.
Sus investigaciones no solo avanzaban la fusión nuclear como fuente de energía limpia e ilimitada, sino que también explicaban fenómenos astrofísicos como las erupciones solares y la dinámica de plasmas en el universo. Recientemente exploraba algoritmos de computación cuántica para simulaciones de física del plasma, un campo emergente y prometedor.
Alrededor de las 20:30 del lunes, un vecino denunció haber escuchado tres fuertes detonaciones, que inicialmente confundió con golpes en una puerta. Loureiro fue encontrado con múltiples heridas de bala en su vivienda y trasladado de urgencia a un hospital de Boston, donde falleció horas después.
La Oficina del Fiscal del Distrito de Norfolk califica el caso como investigación activa por homicidio. Hasta el momento —miércoles 17 de diciembre— no hay detenidos, no se ha identificado ningún sospechoso ni se ha revelado posible móvil.
Lo que hace este asesinato especialmente inquietante es la combinación de varios factores:
- Ausencia total de móvil aparente — No se menciona robo, conflicto personal conocido ni amenaza previa. El ataque parece deliberado y profesional: múltiples disparos en el propio domicilio de la víctima.
- El contexto de sus investigaciones — Loureiro dirigía uno de los centros más importantes del mundo en fusión nuclear, una tecnología que promete energía abundante, limpia y prácticamente ilimitada. Este campo tiene implicaciones geopolíticas y económicas enormes, ya que podría reducir drásticamente la dependencia de combustibles fósiles y alterar equilibrios de poder energético globales. Aunque no existe evidencia pública de que el crimen esté relacionado con su trabajo, el hecho de que liderara avances estratégicos en un área tan sensible genera inevitables interrogantes.
- Timing y perfil de la víctima — Loureiro era un científico en la cima de su carrera, recién galardonado y al frente de proyectos que podrían acelerar la llegada comercial de la fusión. Su pérdida no solo es personal para la comunidad científica, sino que podría retrasar avances clave en energía limpia.
La presidenta del MIT, Sally Kornbluth, expresó “gran tristeza” y calificó la noticia como “impactante”, mientras colegas lo describen como un mentor compasivo, brillante y universalmente admirado.
Mientras la policía intensifica la búsqueda del responsable, este caso permanece envuelto en misterio. La comunidad científica internacional observa con preocupación, esperando respuestas que aclaren si detrás de este trágico suceso se esconde algo más que un crimen aislado.

