lunes, enero 12, 2026
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Los anglicanos se alejan del Támesis y se acercan al Tíber

Un estudio revela que un tercio de los sacerdotes católicos ordenados en Gran Bretaña en las últimas tres décadas provienen del anglicanismo: un flujo continuo y sorprendente.

Un estudio publicado por The Times y basado en una investigación exhaustiva de la St Barnabas Society afirma que cientos de sacerdotes anglicanos y más de una docena de obispos han abandonado la Comunión Anglicana para ingresar en la Iglesia católica durante las últimas tres décadas. 

El informe, titulado Convert Clergy in the Catholic Church in Britain: The Role of the St Barnabas Society, dirigido por el teólogo y sociólogo Stephen Bullivant junto a Fernanda Mee y Janet Mellor, actualiza los datos hasta 2024 y muestra que aproximadamente un tercio de todas las ordenaciones sacerdotales católicas en Inglaterra y Gales desde 1992 corresponden a antiguos clérigos anglicanos, una proporción mucho mayor de lo que se creía previamente. 

Esta cifra incluye no solo sacerdotes, sino también diáconos permanentes y obispos, y representa un impacto duradero en la vida pastoral católica británica, en un contexto de declive general en las vocaciones sacerdotales.

La investigación, lanzada el 20 de noviembre de 2025 en Londres y respaldada por el Centro Benedicto XVI para Religión y Sociedad de la Universidad St Mary’s, compila datos dispersos de diócesis católicas, ordinariatos y archivos eclesiásticos, junto con testimonios personales de los convertidos. 

Bullivant, profesor de teología y sociología de la religión en St Mary’s, destaca que estos números «son mucho mayores de lo que la mayoría —incluidos los obispos católicos— imaginaban», y subraya el rol pivotal de la St Barnabas Society, una organización fundada en 1840 que ha proporcionado apoyo pastoral y financiero a más de un siglo de transiciones similares. 

Sin este respaldo, muchas conversiones «no habrían sido posibles», afirma el informe. 

La ordenación de mujeres: un punto de inflexión con ecos en 2025El año 1992, cuando el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra aprobó la ordenación de mujeres sacerdotes por un margen de solo dos votos, marcó un antes y un después. Desde entonces, según el estudio actualizado, unos 700 sacerdotes anglicanos, religiosos y miembros de la Iglesia Episcopal Escocesa han sido recibidos en la Iglesia católica en Inglaterra, Gales y Escocia. 

De estos, 491 han sido ordenados en la Iglesia católica (486 como sacerdotes y 5 como diáconos permanentes), lo que equivale al 35% de todas las ordenaciones sacerdotales combinadas (diocesanas y del Ordinariato) en Inglaterra y Gales entre 1992 y 2024. En las diócesis puramente católicas, la proporción es del 29%. 

El pico más alto de conversiones se registró en 1994, coincidiendo con las primeras ordenaciones de mujeres en la Iglesia de Inglaterra, con un «surge inequívoco» que impulsó decenas de transiciones anuales.

Hubo un segundo repunte tras 2009, cuando Benedicto XVI creó el Ordinariato Personal para acoger a clérigos y fieles de tradición anglicana mediante la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus, y otro tras su viaje al Reino Unido en 2010. En 2011, más de 80 clérigos anglicanos ingresaron, seguidos de casi 40 en 2012.  En promedio, unos 11 sacerdotes anglicanos ingresan cada año en la Iglesia católica, un flujo constante que persiste en la última década: del 2015 al 2024, el 9% de las ordenaciones diocesanas y el 19% de las combinadas (diocesanas y Ordinariato) fueron de exanglicanos. 

El informe desafía estereotipos, como que todos los convertidos son «tradicionalistas de alta iglesia opuestos a la ordenación femenina»; en realidad, las motivaciones incluyen tensiones eclesiológicas, búsqueda de unidad petrina y un «imperativo espiritual» personal, con muchos llegando en grupos parroquiales. 

La lectura del cardenal Nichols: más que “conversión”, un paso hacia la comunión plena y un legado anglicano enriquecedorEl cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales, acogió con satisfacción los datos en el prólogo del informe, aunque matizó el término “convertido”. «Es una lectura fascinante, no solo por su compilación de hechos y cifras, sino por tantos testimonios personales e insights», escribió Nichols, enfatizando que estas transiciones no son un «abandono o rechazo de su rica y preciosa herencia anglicana», sino un «paso hacia la comunión visible plena» con la Iglesia católica, en unión con la Sede de Pedro”.

Recordó que algunos teólogos sostienen que san Pablo no “abandonó” su judaísmo, sino que lo llevó a cumplimiento en Cristo. Del mismo modo, Nichols subrayó que este movimiento no debe interpretarse como ruptura o rechazo cultural, sino como respuesta personal a un “imperativo espiritual”. En octubre de 2025, tras el nombramiento de Sarah Mullally como primera arzobispo de Canterbury mujer —quien ha apoyado bendiciones a parejas del mismo sexo y reformas liberales—, Nichols reafirmó los «lazos de amistad y misión compartida» entre católicos y anglicanos, mientras un exobispo anglicano, Michael Nazir-Ali (convertido en 2021), predijo una «nueva ola de conversiones» debido a las divisiones crecientes en la Comunión Anglicana, como la ruptura de GAFCON (que representa a la mitad de los 85 millones de anglicanos globales) con la Iglesia de Inglaterra por «enseñanzas revisionistas». 

Nichols también aludió al legado de san Juan Henry Newman, proclamado Doctor de la Iglesia en 2019 y co-patrón de la educación católica, cuya conversión en 1845 sigue inspirando a muchos anglicanos en su «via media» hacia Roma.

Un flujo que desafía las previsiones y se acelera en 2025El profesor Stephen Bullivant reconoce que las cifras han sorprendido incluso a los responsables eclesiásticos consultados durante su investigación. “Los números son mucho mayores de lo que la mayoría —incluidos los obispos católicos— imaginaban”, afirmó, y añadió que incluso él quedó «realmente sorprendido» por la proporción de convertidos en las ordenaciones recientes. 

Su estudio muestra que la decisión de ordenación de mujeres en 1992 sigue teniendo efectos duraderos, y que las tensiones doctrinales y eclesiológicas dentro del anglicanismo —exacerbadas en 2025 por el nombramiento de la primera arzobispo de Canterbury mujer y la dimisión de Justin Welby en enero de ese año— continúan empujando a parte de su clero hacia Roma. 

Entre los 16 obispos anglicanos convertidos (más dos de iglesias anglicanas continuadoras), destaca el caso reciente del obispo Richard Pain de Monmouth (Gales), recibido en julio de 2023 y ordenado sacerdote católico en 2024, el primero galés en unirse vía el Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham. 

De los 700 convertidos, solo 35 regresaron al anglicanismo, y tres de los 190 desde 2010 volvieron, lo que indica una alta retención. 

Este fenómeno se enmarca en un resurgimiento católico más amplio en Inglaterra y Gales: en 2023, la asistencia a misa creció un 10% a 554.913 fieles semanales (frente a 503.008 en 2022), impulsado por jóvenes de 18-24 años, cuya asistencia mensual cuadruplicó al 16% en 2024, con católicos representando el 41% de los asistentes juveniles (vs. 20% anglicanos). 

En Pascua de 2025, más de 500 adultos fueron recibidos en Westminster —el máximo desde 2018—, muchos inspirados por evangelizadores en línea como el obispo Robert Barron.

Mientras el anglicanismo pierde terreno (693.000 asistentes semanales en 2024, vs. 1,27 millones en 2000), el catolicismo, con sus 554.000, podría superarlo por primera vez en siglos. 

Bullivant no anticipa una «tercera ola masiva» inmediata, pero advierte que, con el retiro inminente de los convertidos de las olas de 1994 y 2011, la Iglesia católica dependerá cada vez más de este «flujo constante» para sostener su clero, en un contexto donde solo 16 seminaristas comenzaron formación en 2023. 

Como concluye el informe, mientras persistan las preguntas de identidad, autoridad y conciencia, esta «corriente lenta hacia el Tíber» parece improbable que se detenga, siendo imparable.

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